Desde pequeño, siempre que escuchaba sobre algún tipo negocio, ya sea en mi vida, las películas, la televisión o en cualquier otro medio, siempre los involucrados se preguntan: ¿cuánto me voy a ganar? Inclusive yo, cuando he hecho tratos con personas, siempre había sido orientado a cuál sería mi beneficio. Si no veía atractivo suficiente, simplemente no era algo en lo que me interesaba estar metido.

Este deseo de ganar, de recibir algún retorno o cualquier tipo de beneficio es parte del ser humano. Esta ambición es innata, y es algo de lo que muchos se aprovechan para tentarnos y engancharnos. Esta manera de pensar en la que se quiere un retorno cada vez mayor, en ocasiones es el ancla que nos hunde y nos termina llevando a perder todo.

Tengo un amigo que pasó por una fase en que le encantaba ir al casino. Cuando ganaba, quería un retorno mayor así que apostaba más y más hasta el punto en que estaba cegado por su ambición. En ese momento es que el casino comienza a jugar con uno y eventualmente mi amigo perdía todo. Esto cada vez fue incrementando hasta el punto en que mi amigo perdía dinero, se iba a su casa a dormir y luego se levantaba de madrugada para regresar al casino e intentar “recuperar” su inversión.

Mi amigo invertía su dinero en las mesas de Black Jack y como toda inversión, él quería su retorno. Así es la vida de la mayoría de nosotros; invertimos dinero, energía, tiempo…buscando siempre un retorno. ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a llegar por ganar? ¿Cuál es nuestro límite? Esas respuestas varían entre personas pero el factor común que los une es el hecho de que todos queremos ganar más de lo que invertimos, y esto el mercado de Wall Street lo sabe y aprovecha.

El mercadeo masivo de Wall Street, ha hecho creer al público en general que los retornos que muestran los distintos productos de inversión, son los retornos que el inversionista está recibiendo.

Déjenme decirles que los retornos que productos como los fondos de inversión les muestran en sus “fact sheets” (documentos de entre 1-3 páginas que estipulan los puntos clave del producto; la mayoría de las personas leen esto y no el prospecto, documento que es el que realmente tiene la información que se necesita saber antes de invertir) no son los retornos que ustedes estarían realmente recibiendo.

Estos retornos que se mercadean son aquellos retornos sopesados en el tiempo o “time weighed returns”. Estos retornos son aquellos que son calculados sobre un lapso de tiempo, lo cual no necesariamente significa que los inversionistas estuvieron invirtiendo en el fondo por ese mismo periodo de tiempo.

Les explico con el siguiente ejemplo:

Si el valor de un fondo de inversiones estaba a $1.00 al comienzo del año y a $1.20 al final del año, se podría decir que el fondo tuvo un retorno positivo de 20%. El departamento de mercadeo hace uso de este dato para promover masivamente el enorme retorno que el fondo de inversiones obtuvo.

En la realidad, casi ningún inversionista invirtió en ese fondo desde el comienzo del año. Muchos inversionistas hacen aportes durante el año, por lo que invierten en el producto en diferentes etapas y no desde su inicio. Adicional a esto, como ya les he comentado en capítulos anteriores, la mayoría de las personas persigue retornos y por ende podrán hacer aportes a este mismo fondo cuando vean que está en alza pero frenarse de invertir cuando lo vean a la baja.

Este tipo de retorno que recibiría el inversionista se le denomina retorno sopesado en dólares o “dollar weighed return”. Este retorno es el que el inversionista verdaderamente recibe mientras que el retorno en el tiempo es el que los administradores de los fondos utilizan para promover su producto.

Debido a que el inversionista no invirtió desde el comienzo del año y no fue consistente en sus aportes recurrentes al fondo, cuando llegue el final del año no va a recibir el 20% que pensaba era su retorno sobre el fondo.

Según distintas comparaciones, siendo una de ellas la del ícono financiero Jack Bogle, el inversionista recibe un 3% menos que lo que el fondo estipula como retorno real. Esto quiere decir que si el fondo promueve un 5% de retorno, el inversionista realmente está recibiendo algo más cercano al 2%.

Tal vez sientan que hasta el momento están recibiendo enormes cantidades de información que puede los estén confundiendo. Nunca les dije que el camino hacia la libertad financiera era fácil pero les aseguro que es mucho más fácil caminar por un túnel oscuro con una linterna que sin ella. Esta linterna es la que los ayuda a iluminar el túnel, acercándolos cada vez más a tomar mejores decisiones para alcanzar su libertad financiera.

Los felicito ya que si están leyendo esto, su camino hacia la libertad financiera ha comenzado. Aunque no sigan leyendo este libro y decidan dejarlo hasta aquí, les aseguro que no son las mismas personas que cuando comenzaron a leer y solamente con lo poco que han recibido, ya tienen un nivel de conciencia financiera superior al 90% de la población mundial.

Déjenme decirles que la confianza es algo clave en toda industria, y mucho más cuando se trata del dinero de las personas. Es por esto que en el próximo capítulo les explicaré sobre los distintos tipos de asesores para que así puedan acercársele a quienes más les convienen a ustedes.

Muchos de ustedes tienen un día a día ocupado y no puede estar pendiente al 100% de sus inversiones. Es por esto que es recomendable tener a algún experto que los pueda guiar y que cuide de sus intereses. Pasemos al siguiente capítulo y profundizaré en el tema.