Existe la posibilidad que ni su corredor de valores tenga el conocimiento que ahora ustedes tienen luego de leer los capítulos anteriores. No me sorprendería inclusive que ese corredor esté tomando decisiones de inversión que lo terminarán perjudicando a él mismo.

Si se preguntan por qué su falta de conocimiento de todo lo anterior, es simplemente por el mercadeo masivo a favor de estas empresas de productos financieros que terminan llenándole a uno la cabeza de ideas equivocadas. Los grandes administradores financieros no tienen como prioridad los intereses del inversionista, su prioridad es hacer dinero.

El sistema financiero está diseñado para acabar con el pequeño inversor y que las grandes compañías del mundo financiero ganen más y más. ¿Recuerdan la crisis del 2008/09? Ninguno de los causantes del colapso está preso; inclusive, la mayoría recibieron bonos jugosos de millones y millones de dólares cuando aún más inversores perdieron todo lo que tenían.

En vista a que la industria financiera no va a cambiar de la noche a la mañana, es el deber de todo inversionista educarse y así tomar las decisiones que más le favorezcan a él y su familia, no a su corredor de valores.

Estoy cansado de ver cómo los noticieros financieros inundan a las personas con productos y estrategias que les prometen grandes retornos, sin decirles los grandes riesgos. Las leyes protegen a estas corporaciones y el que siempre termina perjudicado es el que se la pasaba ahorrando, el que simplemente quería tener un futuro financiero adecuado a sus necesidades.

Estuve en mi luna de miel en Disney y me sorprendí de ver tantas personas mayores de 70 años trabajando bajo el sol en los puestos de estacionamiento del parque. No es mi intención quitarle mérito a ningún trabajo ya que considero que todo trabajo honrado es digno de admirar. Lo que me sorprendió fue el hecho es que apuesto que ninguno de esos señores se visualizaba a los 70 años trabajando bajo el sol por varias horas al día, seguro la mayoría se veían descansado y disfrutando de sus frutos después de años de trabajo.

Los mercados financieros son una de las herramientas que pueden ayudarlos a obtener ingresos a futuro. Esto lo lograrán solamente si toman las mejores decisiones hoy, y a la mayoría quién los guía en esas decisiones son sus corredores.

Hace unos años atrás Morningstar realizó un seguimiento de 4,300 fondos de inversión administrados activamente. Obtuvieron como resultado que el 49% de los administradores no había invertido en el propio fondo que administraban. ¡Increíble!

Del 51% restante, más del 50% tenían invertido una cantidad mínima en sus propios fondos en comparación a su patrimonio. Esto quiere decir que la mayoría de los administradores prefieren otras inversiones a las que ellos mismos ofrecen.

En mi restaurante favorito en Panamá siempre he tenido una excelente experiencia. El dueño se ha acercado a mi mesa a saludar, ver cómo estuvo todo e inclusive hacer sugerencias de platos que me podrían gustar. Imaginen si un día le preguntase, ¿qué me recomiendas? Y me contestase: no tengo idea, yo prefiero comer en el restaurante de enfrente. Esto destruiría mi confianza por completo en su restaurante. ¿Se sentirían cómodos de comer luego de que ni siquiera el dueño come ahí? Pues es lo mismo que sucede con los fondos; los que están a cargo por lo general prefieren invertir en otros instrumentos que no son el suyo. Si ellos no meten su propio dinero, ¿por qué ustedes sí?

Como sugerencia, cada vez que su corredor de valores les venda algo, pregúntenle si ha invertido algo en ese producto. Si no lo ha hecho, pregunten el motivo hasta que se sientan satisfechos de que él realmente está velando por ustedes. Hay algunos corredores que no tienen los recursos para invertir en ellos y no hay problema con eso. Pero cuestionen y aclaren cualquier duda hasta que sientan que él realmente está pensando en lo mejor para ustedes y no en su comisión o en quedar bien con su jefe.

Los fondos de inversión por lo general pagan muy buenas comisiones a los corredores que lo ofrecen a sus clientes. Esto puede tentar a muchos corredores de venderles un producto de menor calidad por una mayor comisión, terminando afectándoles a ustedes y a su futuro financiero. Sean claros con su corredor y pregúntenles si ellos están siendo compensados por el representante del fondo y que les muestren completa transparencia, para que así ustedes tengan una mayor certeza de que sus intereses son importantes para él.

Una vez estaba en la ciudad de Buenos Aires en Argentina, intentando vender mi fondo de oro a distintos asesores. Me reuní con uno de ellos en una oficina de lujo, similar a la de casi todos los asesores financieros con egos en planetas más elevados que el nuestro. Al ofrecerle mi fondo y mostrarle los beneficios y ventajas que tiene versus un fondo muy grande de la industria del oro, él me dijo lo siguiente: “Yo invierto a mis clientes en el GLD (GLD es el nombre del fondo más grande del mundo que invierte en oro) porque si al fondo le va mal, yo les puedo decir que no solamente a ellos les fue mal sino a muchísimos más”.

Este asesor nunca había leído nada del GLD, solamente lo conocía por nombre. No tenía preocupación alguna de que los cargos del GLD fueran mayores a mi fondo ni tampoco le importó el hecho de que yo podía ofrecerle una mayor protección a sus clientes. Él simplemente me decía que él invertía a sus clientes en lo más grande, así él se protegía de que si a los productos les iba mal, no era culpa de él sino del mercado. Me decía que si a alguien más pequeño (a mi fondo) le iba mal, era más difícil justificarle a sus clientes el por qué de su inversión conmigo así que él mejor se iba por lo que lo cubría más.

No está de más decir que no hice ninguna venta en esa reunión pero salí un poco más sabio. Me di cuenta de que en muchas ocasiones al asesor solamente le importa cubrirse sus espaldas y hacer dinero, el que sufre las consecuencias de sus decisiones somos nosotros. La mayoría de los bancos donde guardamos nuestro dinero o mediante los cuales hacemos inversiones, ganan siempre. Si el mercado sube ellos cobran comisión y si baja, también cobran comisión. Nuestras relaciones con muchos asesores financieros se manejan bajo los siguientes términos y condiciones:

1. Nosotros les damos nuestro dinero.

2. Ellos lo manejan como consideran conveniente.

3. Si las inversiones suben, ambos ganamos.

4. Si las inversiones bajan, ellos ganan y nosotros perdemos.

A fin de cuentas, nosotros asumimos todo el riesgo y somos los que llevamos las de perder. Es hora de cambiar eso, ¿no les parece?

Dado lo anterior, esto no quiere decir que todos los corredores de valores o asesores financieros sean malos. Existen personas muy buenas y capaces que tienen la mejor intención de velar por sus clientes. El problema es que no todos comparten esta visión y es por ello que la responsabilidad de escoger a su asesor recae en ustedes. Existen corredores y asesores que cobran un porcentaje anual a sus clientes y solamente reciben esto como compensación. Esto limita al asesor a que se mantenga alineado con velar por sus intereses y no esté tentado por jugosas comisiones. Pregunten a sus asesores qué sistemas de compensación reciben, pregúntenle de dónde hacen el dinero para que así ustedes conozcan todas las reglas antes de meterse al juego.

La confianza es clave en este negocio y es vital que ustedes sientan que su asesor vela por ustedes. Existen muchas personas con integridad que realmente se preocupan por sus clientes pero hay también muchos que solamente quieren ganar la mayor cantidad de dinero posible a costa de sus clientes.

Espero que luego de haber leído este capítulo, tengan una idea más clara en cuanto a los intermediarios de la industria y utilicen las herramientas que han aprendido para cuestionar a su asesor hasta que se sientan contentos y seguros de que están en buenas manos.