No sé qué grado de fe habrá de tener el alumno en el Universo Oculto o en la Agencia de Inteligencias Ocultas en la Vida Mortal; sin embargo me aventuré a exponer la Ley del Éxito Financiero que me ha sido transmitida desde fuentes muy antiguas; muchos creen que tiene un origen oculto. De hecho, pretende ser una enseñanza revelada en los últimos tiempos a partir de un renombrado científico hindú de hace cuatro mil años. Manifiesta ser la ley del incremento material tal como se entiende desde el punto de vista de la vida espiritual, y se expone en el título que antecede a este párrafo: «Convierte al mundo en tu deudor» sirviendo a la humanidad de todas las formas posibles, pero especialmente en el nivel de servicio más elevado: el espiritual. Haz que la deuda sea lo más alta posible. Haz todo el bien que puedas, siempre, en cualquier lugar, de todas las formas posibles y a todo ser humano. La idea subyacente consiste en que los ángeles que administran la providencia de Dios aquí en el plano mortal, los guardianes de la humanidad, aceptarán, como si recayera en ellos mismos, todo acto de bondad hacia los mortales, y procurarán corresponder no sólo con bienes espirituales sino también temporales. El pensamiento de la bondadosa compasión y ayuda de los ángeles de Dios ha de proporcionar fuerza y consuelo a todo aquel que trabaje para el bien de la humanidad.

Las grandes ideas y proyectos interesan a las grandes mentes

Como ya he señalado, buena parte de las vidas son pobres y míseras en su expresión y condiciones externas porque los individuos son mentalmente indigentes y están afligidos por la pobreza. Las pequeñas ideas, planes e ideales engendran un escaso interés, poco esfuerzo y entusiasmo en el individuo, y despiertan insuficiente o ningún interés en otras mentes. La diferencia radical entre el vendedor de palomitas de maíz de la esquina y el magnate financiero es el tamaño de sus ideas y conceptos. Las ideas-palomitas-de-maíz engendran una vida-palomitas-de-maíz; las grandes ideas, proyectos y empresas, por otro lado, despiertan el alma del individuo al celo, el esfuerzo, el valor, la audacia que corresponden a las grandes ideas. A los grandes hombres no se les puede presentar un proyecto de naturaleza frívola; el tiempo y la energía mental son demasiado valiosos para gastarlos en lo que «no merece la pena». Si aceptamos la teoría de un universo espiritual, atestado de inteligencias que velan por la humanidad, podremos creer que las más elevadas inteligencias entre ellas no se aliarán con un mortal que en este plano no emprenda algo que «merezca la pena». Un hombre debería planear, incesantemente, empresas cada vez más grandes, habría de tener el valor y la audacia para embarcarse en esas nuevas empresas confiando en los poderes desplegados de su propia alma, en la gran ley de la evolución, en la ayuda angélica y en la «estrella del destino» para coronar sus esfuerzos con éxito. Si se acompañan de un juicio sólido, planes apropiados y un interés proporcionado, las grandes ideas y proyectos producen grandes hombres y un éxito elevado.

Cultiva la fortaleza de la voluntad

La voluntad es la fuerza rectora del alma, y cuando se armoniza con la naturaleza llega a ser el canal de la energía personal y espiritual, tan real como la fuerza de la gravedad o la electricidad. Si se dirige erróneamente, no puede asegurar el éxito, pues la voluntad humana siempre habrá de estar sometida a la voluntad divina y vivir en armonía con ella. Algunos maestros y escritores se expresan como si el individuo, gracias a su mera voluntad, pudiera apartar las leyes de la naturaleza o frustrar la voluntad divina tal como se expresa en la ley general. No es así. Del mismo modo se afirma que aferrando las correas de sus botas un hombre podrá alzarse sobre una montaña. Pero allí donde un hombre anhela la verdad y la rectitud o formula un gran plan en armonía con la ordenación de la naturaleza, su voluntad pasa a ser una con la voluntad universal, que es un canal de las fuerzas divinas del universo. No parece haber un verdadero límite para los logros humanos en armonía con las leyes de la naturaleza si se persiguen resueltamente con una voluntad fuerte e invencible. La base de todo poder personal reside en esta voluntad, que todas las grandes personalidades de éxito poseen en un grado elevado. Una voluntad férrea es una fuerza poderosa en la naturaleza humana que crea una corriente de vibraciones hacia quien la posee, gracias a la cual se le proporcionan los objetos deseados. Opera según la ley natural pero a veces sus resultados parecen milagrosos. Mediante la frecuente afirmación ante sí mismo, en el templo de su propia alma, el alumno debe hacer valer su voluntad y capacidad para vencer todas las dificultades. Muchos han sugerido la siguiente afirmación para su uso constante: «Puedo y lo haré».

La voluntad humana, esa fuerza oculta, la descendencia de un alma inmortal, puede hallar un camino para toda meta aunque se interpongan muros de granito.
Fue el poder de la voluntad desarrollado al máximo el que transformó al pequeño corso en el más espléndido líder y conquistador militar que el mundo vio jamás: Napoleón Bonaparte. No consideraba nada como imposible, e insistía en que esta palabra sólo se encontraba en el diccionario de los idiotas, que no era un término francés en absoluto. Cuando le comunicaron que los Alpes se erguían en su marcha victoriosa hacia Italia, se limitó a decir: «No habrá Alpes», y el paso del Simplon fue la respuesta.

 

Permanece atento a las oportunidades

El buscador de riqueza debe mantener todas sus facultades mentales alerta y buscar «brechas», «oportunidades» y «corrientes favorables», así como ser fértil en ideas y de valor atrevido para aprovecharlas. «A cada hombre y nación les llega la hora de decidir –dijo Shakespeare–. En los asuntos de los hombres hay una corriente que, atrapada en su punto más alto, conduce a la fortuna.» Hay que prepararse para cuando estas puertas estén abiertas. El hombre que trabaja debería estar preparado para un puesto más elevado, ya que quel que se limita a ocupar su puesto sin más no es adecuado para uno superior. Lee las vidas de los hombres que han ascendido desde el peldaño inferior al más alto y descubrirás a hombres que se han preparado de antemano, y que con un servicio extra dispusieron su propia trayectoria. Cuando la puerta se abra, entra. Cuando la oportunidad se cruce en tu camino, no la dejes escapar. Hay un lema que dice: «La mitad de las desgracias de la vida vienen de mantenerse en el caballo cuando salta».

Recuerda: el dinero procede de la acción

El alumno tendrá presente que si se ha puesto una gran confianza en el pensamiento, sentimiento y voluntad correctos, y mucho trabajo, si se ha profundizado mucho en la psicología del sujeto, ha sido con un objetivo: la acción y el tiempo correctos.
Nada puede sustituir la laboriosidad paciente y aplicada; ideas expresadas en la acción, celo, poder de la voluntad, fe y energía que se traducen en trabajo. Como dijo Helen Wilmans: «El dinero procede de la acción».

Las ideas prácticas de Wallace D. Wattles

En un pequeño panfleto, «How to Get What You Want» (Cómo conseguir lo que deseas), el señor Wallace D. Wattles ofrece un valioso y pertinente consejo acerca de ganar dinero, así como sobre otras líneas de éxito. A continuación resumo algunas de estas enseñanzas prácticas. La causa del éxito está siempre en la persona que lo consigue; todas las mentes están formadas por los mismos elementos esenciales y contienen las mismas facultades; la diferencia existente entre las personas estriba en el grado de su desarrollo. Es cierto, por lo tanto, que se puede obtener el éxito si se encuentra la causa que lo provoca, se estimula con fuerza suficiente y se aplica correctamente al propio trabajo. Tú puedes desarrollar cualquier poder hasta una expresión ilimitada; por lo tanto, puedes engendrar la suficiente energía del éxito como para conseguirlo; debes desarrollar facultades especiales para utilizarlas en un trabajo específico, debes escoger para los negocios aquel que te exigirá el uso de tus mejores facultades, y a continuación desarrollarlas al máximo; el éxito no sólo depende, principalmente, de la posesión de estas facultades especiales que sólo son herramientas para lograrlo, sino más bien del poder que utiliza esas energías. A ese algo en la persona a donde la llevan sus facultades especiales con éxito lo llamamos conciencia del poder activo; es equilibrio y más que equilibrio; es fe y más que fe; es lo que se siente cuando uno sabe que puede hacer algo y sabe cómo hacerlo; tú debes aprender a crear esta conciencia-poder con el fin de saber que puedes hacer lo que desees; no sólo debes creer en que puedes triunfar, sino saber que puedes lograrlo; y la mente subconsciente ha de saber que puede triunfar tanto como la mente objetiva; la gente puede pensar de manera objetiva que logrará el éxito, pero dudarlo subconscientemente, y esa duda frustrará el éxito: tu mente subconsciente debe impregnarse a fondo del conocimiento de que tienes el poder, que sabes cómo utilizarlo y que lo utilizarás.
Las afirmaciones repetidas a lo largo de un mes, especialmente antes de dormir, de enunciados como los siguientes nos ayudarán a crear el conocimiento subconsciente del éxito: «Puedo triunfar», «Tengo éxito», «Yo también puedo hacer lo que han logrado los otros», «Puedo hacer lo que quiero», «Puedo tener cuanto deseo». Para obtener más debes hacer el mejor y más constructivo uso posible de aquello de lo que ya dispones: el progreso depende de la perfección en el uso de cuanto ya se encuentra en tu poder; al saltar, la ardilla obtuvo, con el tiempo, alas, en virtud de la ley de la evolución; tú nunca tendrás alas si sólo saltas con la mitad de tu capacidad. A toda persona que hace algo a la perfección enseguida se le presenta la oportunidad de hacer algo mayor; la ley establece que cuando una organización posee más vida de la que puede expresarse en un determinado plano, el superávit vital la eleva al plano superior. Por lo tanto, vive para el futuro ahora, pero no vivas en el futuro ahora; aumenta tus negocios y tus amigos, y adquiere una posición mejor utilizando constructivamente aquello de lo que dispones; concentra todas tus energías constructivas en el uso de lo que tienes hoy; convierte cada transacción, cada experiencia (aun las adversas) en un trampolín para asuntos más nobles; recuerda que el superávit de vida (capacidad) en un plano prepara, bajo los auspicios de la evolución, el siguiente plano superior; haz amigos interesándote sinceramente en todo aquel a quien conoces; adécuate a cada relación presente y mantente preparado para el ascenso venidero.

Cómo Helen Wilmans superó la pobreza

«Las vidas de los grandes hombres –y también de las grandes mujeres– nos recuerdan que podemos transformar nuestra vida en algo sublime». Ninguna verdad en palabras nos impresiona tanto como la verdad en una vida. El relato de la vida de Helen Wilmans es una Biblia de Revelaciones en una época en que vivimos plenamente el nuevo pensamiento, la nueva teología y la inspiración más divina. La señora Wilmans declara que el temor a la pobreza no es sino temor a los otros y desconfianza en uno mismo. Afirma: «He conocido la pobreza a fondo. Estuve atrapada en la creencia de su poder en una edad temprana de mi vida; miraba a los demás como a mis superiores, estaba dispuesta a asumir un lugar por debajo de ellos; día y noche estuve torturada por la verdadera penuria. Entonces empezaron a despertar los poderes de mi raciocinio, primero en el asunto de la religión, luego en otras cosas, y mi mente rompió sus cadenas, de modo que empecé a ver la luz. Me desprendí de cien creencias que juzgaba esenciales para la salvación. Lentamente adquirí un sentido de la individualidad que me permitió estar sola». Lee la historia de su vida; es apasionante, instructiva e interesante. Mujer de un granjero, con la granja hipotecada y luego vendida, sumida en la pobreza, con todas sus pertenencias en una maleta, sin dinero, logra desplazarse a una ciudad a cinco millas de distancia, donde con diez dólares prestados, arrancados por la fuerza mental a un zapatero, marcha a San Francisco, gasta su capital, ayuna tres días, rechaza aunque hambrienta todo trabajo o empleo, a excepción de aquello en lo que ha puesto su corazón, el trabajo en prensa, que al menos le procura seis dólares a la semana. Un día abandona la pluma y deja la oficina, resuelta a no servir más a otros, se queda sola en el frío y la nieve de la calle, con un capital de veinticinco céntimos y su propia independencia, y decide fundar un periódico propio.
Vuelve a casa y el encargado de la pensión, receloso por su rápido regreso, le pregunta: —¿Es que el jefe te ha despedido? —No –replica ella–, yo he despedido al jefe. —¿Tienes asegurado el pan? –pregunta él. —Tengo asegurado el pan –responde ella. —¿Cómo? —Voy a fundar un periódico y ya es un éxito antes de nacer. Escucha, voy a leerte mi primer editorial. Le leyó el editorial del Yo, y él tomó asiento, escuchando el ardiente entusiasmo y los enérgicos toques de trompeta de libertad y agresividad, hasta que su alma se incendió y su rostro se iluminó, y gritó: «Confío en ti. Tengo 20.000 dólares en el banco. Puedes coger hasta el último dólar si lo deseas». Ella se negó, pero le pidió que esperara un ingreso. Tres días más tarde, cuando llegaron siete dólares, bailaron alegres en torno a la mesa hasta que los platos se esparcieron y quebraron. Luego llegaron suscripciones, donaciones, reconocimiento, grandes esperanzas, planes, valor y éxito. Venció a la pobreza superando el temor, aprendiendo y confiando en sí misma, y atreviéndose a decir: «Puedo y lo haré».

Planificación

Uno de los grandes secretos de la vida es la cuidadosa, sabia y prudente planificación anticipada de nuestro trabajo. Tal vez en ningún otro aspecto supera más la persona de éxito a quien no lo tiene que en la capacidad de prever el futuro, disponer y preparar sus planes de acuerdo con sus expectativas y dirigir sus esfuerzos a evitar la pérdida de tiempo, dinero y energía, y lograr que todo su trabajo tienda directamente a la consecución de su gran objetivo vital. Todos los grandes generales, César, Aníbal, Napoleón, Wellington o Grant, destacaron a la hora de preparar planes prácticos de campaña y, en gran número de grandes batallas, la victoria se obtuvo gracias a una planificación habilidosa, audaz y decisiva y no tanto al uso de una fuerza superior. ¿Cuál es el elemento principal en una buena planificación? El elemento esencial es el conocimiento. Tomemos el ejemplo del general que va a entablar batalla con las fuerzas enemigas en combate. ¿Qué es lo que necesita para la formación de sus planes de lucha? Ante todo, conocimiento. Necesita conocer con toda exactitud las fuerzas desplegadas contra él, las fuerzas de que dispone, los puntos fuertes y débiles de ambos ejércitos y cada palmo del campo donde se desencadenará la batalla; en otras palabras, cuanto más completo y exacto sea su conocimiento, mejor será el plan de batalla que urdirá y mayores serán sus perspectivas de éxito. El arquitecto que se dispone a construir un edificio debe conocer la naturaleza del lugar, así como la calidad del material; calcula el coste, tiene presente el elemento tiempo y el clima y construye su estructura en la mente antes de erigirla en cemento, al igual que el general triunfante debe hacer su guerra en el campo de batalla mental antes de enfrentarse con éxito al enemigo. Así pues, toda persona que planifique su trabajo vital necesita, ante todo, conocimiento. En primer lugar, tiene que conocerse a sí misma, física, intelectual y moralmente, su fuerza y debilidad, sus gustos, inclinaciones y talentos especiales. El siguiente elemento esencial en una planificación de éxito es un esquema que incluya todos los grandes hechos y factores que forman parte de la vida. Toda persona debería estudiarse a sí misma: conocer su propia capacidad, descubrir su talento e inclinaciones particulares, y a continuación urdir, como un general hace con sus órdenes de batalla, como un arquitecto con su edificio, su plan de vida. Muchos jóvenes parecen no haber formulado planes, esquemas u objetivos más allá del presente y el futuro inmediato. No hace mucho escuché a un hombre distinguido dar una de las grandes razones de su éxito y por qué se alzó, bajo influencias muy adversas, desde la ignorancia y la pobreza hasta un amplio conocimiento y una posición de gran honor y poder: «Cuando, siendo un joven de provincias, ingresé en el instituto durante la adolescencia, dispuse meticulosamente, por anticipado, un curso de cinco años en Arte y otros cuatro años en Teología. Era pobre y tuve que ganar dinero en las vacaciones, con trabajo editorial durante el año lectivo, y trabajé bajo circunstancias adversas en otros aspectos. Sin embargo, durante nueve años seguí sin desviarme mis planes cuidadosamente madurados, y si en la vida he conocido el éxito se debe en gran medida a mi capacidad para planificar mi trabajo con diligencia y atenerme a mis planes hasta haberlos concluido».