Siempre que te pregunten si puedes hacer un trabajo, contesta que sí y ponte enseguida a aprender cómo se hace.

Franklin Delano Roosevelt

Para lograr aquello que deseas, tienes que responder a tres preguntas clave:

1. ¿De dónde estás partiendo?

2. ¿Dónde quieres estar?

3. ¿Cómo sabrás que has llegado allí?

Si no conoces de dónde estás partiendo no sabrás hacia dónde dirigirte, así de simple, por eso tienes que contestar esta pregunta honestamente.

Imagina que te llevan con los ojos cubiertos a un sitio que no conoces, te dejan allí con la instrucción de encontrar el camino de regreso, ¿qué harías primero? Supongo que tratar de identificar ciertos elementos del lugar, para saber dónde estás, si te encuentras en un bosque, tratarás de encontrar un lugar elevado, para observar mejor, si estás en la ciudad, buscarás el nombre de la calle en la que te encuentras, preguntarás por la zona e intentarás obtener la mayor información posible de sus habitantes. ¡Es lo mismo cuando diseñas tus metas! Si no sabes de dónde estás partiendo, no sabrás qué hacer.

¿De dónde estás partiendo en este momento? ¿Tienes conocimientos sobre lo que intentas conseguir? ¿Qué sabes al respecto? Cuando tuve mi quiebra financiera, allá en 1995, no sabía nada de dirigir una empresa, pero contraté a varias personas que trabajaran conmigo, ese fue mi primer error, tampoco sabía ni lo más mínimo sobre publicidad o estudios de mercado, segundo gran error, pero tal vez mi peor error fue suponer que el optimismo me daría dinero.

No sabía nada sobre negocios, creación de empresas, recursos humanos, ventas, psicología del consumidor y demás temas relacionados con el éxito empresarial, por eso fracasé rotundamente, no fue la crisis, tampoco mi reciente matrimonio, fue mi desconocimiento sobre esos temas, es decir, nunca supe de dónde estaba partiendo.

Si hubiese tomado en cuenta ese desconocimiento, primero tendría que haberme capacitado en esos tópicos, después crear mi empresa, pero era tal mi soberbia que me impidió ver más allá, cegándome el éxito que aún no tenía.

Por supuesto tampoco sabía dónde quería estar, sólo suponía que debía ganar dinero, pero desconocía para qué y qué haría con él cuando lo tuviera, por tanto, las ganancias llegaban, pero se iban rápidamente en cosas inservibles.

Al desconocer estos dos tópicos, realmente no tenía una meta, simplemente vivía el momento, sin importar qué pasara. Al no tenerla, tampoco diseñé un plan de emergencia en caso de que no funcionara, por eso tuve una gran quiebra económica.

Millones de personas están viviendo algo semejante, cuando no se responden esas dos preguntas, vamos por la vida sin rumbo, esperando que algo “mágico” suceda. Este es el testimonio de una mujer, del blog anteriormente mencionado4 :

Tengo 25 años y he pasado de ser una privilegiada a ser una nueva pobre. Empecé a trabajar con 17 años, siempre en trabajos poco cualificados, ganando más de lo que debe ganar un arquitecto en 2012. Estudiaba y trabajaba, me compré un coche que ahora apenas puedo mantener y pude emanciparme a los 18 años. En 2009 dejé el último trabajo harta de ver como la gente que tuvo la suerte de tener un contrato fijo en los 80, cobra tres veces más por hacer tres veces menos. Pensé que habría un sitio mejor para mis habilidades, evidentemente me equivoqué. Ahora mismo estoy desesperada, me considero una persona empobrecida personalmente, es muy frustrante que no haya una oportunidad que te permita realizarte.

¿Cuál sería la meta de esta persona cuando comenzó a trabajar? Simplemente ganar dinero, el que fuera, al no contemplar dónde quería estar, no consideró cuánto debía ganar. Esto es algo que siempre he recomendado: si no sabes cuánto quieres ganar, nunca podrás alcanzar tu independencia financiera, pues cualquier persona podrá poner un precio a tu tiempo y esfuerzo (en otro capítulo te enseñaré una fórmula para conocer cuánto debes cobrar por una hora de tu tiempo).

Esta persona sólo buscaba un lugar que le pagara por sus horas, pero no tenía idea de cuánto tenían que pagarle, es decir, no sabía de dónde partía, mucho menos dónde deseaba estar. Los millonarios en cambio, se han puesto una meta económica, la que buscan alcanzar en determinado tiempo, con este primer punto claro, saben que lo siguiente es buscar una actividad que les genere esa cantidad de dinero.

Es el procedimiento que siguió el inglés Alex Tew, un joven que en el 2005 creó una página de Internet que llamó “The Million dollar homepage”. Alex estaba a punto de empezar la universidad e hizo cuentas de cuánto necesitaba, como él sabía que muchos estudiantes terminaban la carrera con deudas, decidió generar los suficientes fondos para cubrir los gastos de sus estudios utilizando el poder de Internet.

Después de unas horas destinadas a pensar cómo lograr un millón de dólares (que era lo que necesitaba, según sus cálculos), decidió que crearía una página con un millón de pixeles, que vendería en un dólar cada uno, ofreciéndolos a empresas y administradores de otras páginas Web. El mínimo número de píxeles que se podían comprar eran 10, es decir 10 dólares. Lo que ofrecía era simple, cuando la empresa compraba esos píxeles, el visitante, al hacer clic en los píxeles comprados era dirigido directamente a la Web del comprador. Alex logró vender todos en seis meses, obteniendo más de un millón de dólares.

¿Por qué tuvo éxito la idea de Alex Tew? Simple, sabía de dónde estaba partiendo y dónde quería estar.

Cuando puso a la venta sus píxeles, los vendió a su familia y amigos, con lo que consiguió algo de dinero, entonces lo invirtió en publicidad, además de enviar su reto a los principales periódicos, quienes le hicieron varias entrevistas, que dispararon sus ventas. Cuando la página comenzó a ser visitada por millones de personas, el éxito estaba asegurado, ya que esto atrajo la atención de empresas que vieron la oportunidad de mostrar su Web y productos en un sitio con un gran tráfico.

Al saber lo que no tenía y qué deseaba, su mente trabajó mejor, ya que le otorgó una idea simple pero poderosa.

Eso es lo que te propongo, que seas específico para darte cuenta de dónde estás partiendo y dónde deseas estar. La mayoría de personas piensa de forma general, por lo que tiene serios problemas, como los que tuve en su momento, pero si cambia su forma de pensar por una más específica, logrará un gran triunfo.

Entonces, lo que tienes que hacer es, tal como propongo en mi libro “7 Secretos para ser millonario”, definir qué significa para ti ser millonario y después convencerte que puedes serlo.

Responde: ¿Qué significa para ti ser millonario?

¿Significa un mejor estilo de vida? ¿Menos preocupaciones? ¿Más poder adquisitivo? ¿Qué significa para ti ser millonario? No hay una respuesta válida, pues es tu definición, es aquello que supones

válido, sólo te recomiendo que no lo definas como un estado de intranquilidad, tristeza o cualquier estado negativo que ya hemos trabajado con anterioridad.

Si supones que ser millonario es algo positivo, buscarás cómo comportarte, pensar y actuar para conseguirlo, pero si tu mente supone que ser millonario será un peligro para ti, lo evitará a toda costa. Primero define y después convéncete que puedes serlo.

Si te convences, tu actitud cambiará, entonces te sentirás con más energía y las ideas llegarán, en cambio, si supones que no puedes lograrlo, el desánimo te invadirá.

¿Por qué crees que millones de personas no logran tener el dinero suficiente? Porque no están convencidos que pueden conseguirlo. Todos los millonarios que he entrevistado saben que pueden conseguir mucho dinero, por eso no se preocupan si la situación económica es buena o mala, ellos siempre buscarán la forma de seguir produciendo dinero, en cambio los pobres, se quejan de la situación actual, con lo que se condicionan a ganar muy poco dinero a cambio de su trabajo.

Los millonarios, al estar convencidos que pueden atraer riqueza fácilmente, buscan soluciones, los analfabetos financieros, se quejan de la situación económica, de sus malas decisiones y los problemas personales.

No sólo te convenzas que puedes ser millonario, sino establece como principal objetivo el serlo. Si lo haces, no habrá poder humano que te detenga.

Hace poco escribía una reflexión a mis seguidores de las redes sociales, que fue muy comentada y compartida: “Sé implacable con aquello que te has propuesto, persíguelo como si no tuvieses otra opción y nunca te conformes”.

Eso es lo que te propongo a partir de este día, que te propongas algo y lo persigas como si no tuvieras otra opción. Imagina que no tienes otra elección, sólo ser millonario, ¿qué harías? Supongo que comportarte como tal, buscar opciones, oportunidades de negocio, leer sobre cómo conseguir más dinero, investigar sobre millonarios, entrevistarte con ellos y más acciones que te acercarían a tener todo el dinero que necesitas.

Para tener éxito en esto que te propongo, debes saber exactamente cuánto deseas tener y en cuánto tiempo. Escribe una cifra, no la que supongas que puedes ganar, sino una que creas que no podrías tener, te propongo esto porque tienes que esforzarte por conseguir más de lo que sueñas, ¡tienes que ir más allá de tus límites!

¿Qué pensamientos llegaron cuando la escribiste? ¿Tuviste miedo? ¿Tus voces internas te indicaron que no podrías conseguirlo? Eso que ocurrió es lo que tendrás que vencer para conseguir aquello que deseas.

Como te has dado cuenta, debes pensar a largo plazo y reflexionar sobre tu vida para construir un plan que te lleve a conseguir las metas que te has propuesto. Estas son algunas preguntas que te ayudarán a analizar tu vida:

• ¿Qué te gustaría aprender?

• ¿Qué habilidades te agradaría tener?

• ¿Qué rasgos de tu carácter te gustaría mejorar?

• ¿Quiénes deseas que sean tus amigos?

• ¿Qué puedes hacer para mejorar tu estado físico?

• ¿Qué puedes hacer para sentirte mejor espiritualmente?

Ese análisis, como puedes darte cuenta, debe ser integral, ya que, por ejemplo, si descuidas tu estado de salud, dedicarás mucho tiempo para recuperar lo perdido, por tanto no podrás llevar a cabo tus metas.

Mientras vas respondiendo a estas preguntas tu mente te irá mostrando algunos caminos, ya que buscará soluciones para alcanzar tus metas, recuerda que es mejor hacerse preguntas, ya que nuestro cerebro trabaja a base de preguntas y no de afirmaciones.

Otras preguntas que te ayudarán para ese fin:

• ¿Qué ingresos anuales deseas tener?

• ¿Cuándo quieres jubilarte?

• ¿Cuánto deseas tener en una cuenta de banco?

• ¿Cuánto quieres gastar en viajes o en compras?

• ¿Qué clase de inversiones te gustaría hacer?

• Cómo te gustaría ser conocido dentro de tu profesión?

• ¿Qué tipo de casa deseas?

Tal vez ya te hayas dado cuenta que estas preguntas te ayudarán a visualizar, y tal como te he mencionado, esa es una estrategia poderosa e indispensable para trazarte cualquier meta.

No escuches a tus voces internas afirmando que “no se puede”, cállalas de inmediato y visualiza todo como si ya lo tuvieses, entonces tu mente te mostrará formas para alcanzar aquello que te propongas.