Recuerdo cuando en el colegio nos contaban la historia de Robin Hood y sus alegres secuaces (Merry Men). Mi maestro explicó que se trataba de una historia maravillosa de un romántico héroe, al estilo de Kevin Costner, quien robaba a los ricos para dar a los pobres. Mi padre rico no veía a Robin Hood como un héroe. Para él, Hood era un tramposo ladrón.

Robin Hood puede haber desaparecido hace tiempo, pero sus seguidores aún viven. Cuán a menudo oigo a la gente decir «¿por qué no pagan por esto los ricos?». O «los ricos deberían pagar más impuestos y dárselo a los pobres».

Es esta precisa idea de Robin Hood —tomar de los ricos para dar a los pobres, lo que se ha convertido en la singular mayor aflicción de las clases media y pobre. La razón por la cual la clase media está tan pesadamente gravada con impuestos, está relacionada con el ideal de Robin Hood. La verdadera realidad es que los ricos no están gravados con impuestos. Es la clase media la que paga por los pobres, especialmente el segmento de personas con mejor formación y mayores ingresos.

Y nuevamente, para comprender íntegramente cómo suceden las cosas, necesitamos dar una mirada a la perspectiva histórica. Necesitamos analizar la historia de los impuestos. Aunque mi padre instruido era un experto en historia de la educación, mi padre rico se investía a sí mismo como un experto en la historia de los impuestos.

Padre rico nos explicó a Mike y a mí que, originalmente, en Gran Bretaña y Estados Unidos no existían los impuestos. Ocasionalmente, había impuestos temporarios exigidos a fin de pagar los gastos de las guerras. El rey o presidente emitiría el llamado, y se le pediría a todos un recorte. Algunos impuestos fueron exigidos en Gran Bretaña para las luchas contra Napoleón, entre 1799 y 1816, y en los Estados Unidos, se impusieron algunos gravámenes para pagar la Guerra Civil, desde 1861 hasta 1865.

En 1874, Inglaterra instauró el impuesto a las ganancias como un embargo permanente sobre sus ciudadanos. En 1913, en los Estados Unidos, se instauró un impuesto a las ganancias, el cual se convirtió en permanente con la adopción de la Enmienda 16 de la Constitución. Hubo una época en que los estadounidenses estaban en contra de los impuestos. Y el excesivo impuesto al té, que condujo a la famosa Fiesta del Té de la Bahía de Boston (Boston Harbor Tea Party), había resultado ser un incidente que ayudó a encender la Guerra Revolucionaria. Toma aproximadamente 50 años, tanto en Inglaterra como en Estados Unidos, vender la idea de un impuesto a las ganancias permanente.

Lo que no muestran estos datos históricos es que, inicialmente, en ambos países, este impuesto era tributado sólo por los ricos. Este era el punto que padre rico quería que Mitre y yo entendiéramos. Nos explicó que la idea de los impuestos se hizo popular y aceptada por la mayoría, diciéndole a las clases media y pobre, que los impuestos habían sido creados sólo para penalizar a los ricos. Así fue como las masas votaron la ley, que se hizo legal, constitucionalmente. Y aunque en realidad la intención era penalizar a los ricos, finalmente terminó afectando a la mismas personas que la votaron, es decir, los pobres y la clase media.

«Una vez que el gobierno le tomó el gusto al dinero, su apetito creció», dijo padre rico. «Tu padre y yo somos exactamente opuestos. El es un burócrata del gobierno, y yo soy un capitalista. A ambos nos pagan, pero nuestro éxito se mide por conductas opuestas. A él le pagan para que gaste dinero, y contrate gente. Cuanto más dinero gasta y más personas contrata, más se agranda su organización. En las esferas gubernamentales, cuanto más grande es la organización de alguien, más respeto él merece. Por el contrario, dentro de mi organización, cuantas menos personas contrato y menos dinero gasto, más me respetan mis inversores. Esta es la razón por la que no me gusta la gente del gobierno. Ellos tienen objetivos bien diferentes de la mayoría de las personas de negocios. Y a medida que el gobierno se sobredimensiona, más y más impuestos son necesarios para sostenerlo.»

Mi padre instruido creía sinceramente que el gobierno debería ayudar a la gente. El amaba a John F. Kennedy, especialmente la idea de las Fuerzas de Paz (Peace Corps). Y tanto amaba esa idea, que él y mi mamá trabajaban para las Fuerzas de Paz entrenando voluntarios para ir a Malasia, Tailandia y las Filipinas. El siempre luchaba por lograr garantías adicionales e incrementos en su presupuesto, para así poder contratar más personas, tanto en su empleo del Departamento de Educación, como en las Fuerzas de Paz. Ese era su trabajo.

Desde que tengo 10 años de edad, he escuchado de mi padre rico que los empleados del gobierno eran una banda de ladrones haraganes, y de mi padre pobre, lo que escuchaba era que los ricos eran una banda de ladrones engreídos, que deberían ser obligados a pagar más impuestos. Ambas opiniones tenían puntos válidos. Se hacía difícil trabajar para uno de los más grandes capitalistas de la ciudad, y volver a mi casa a encontrarme con un padre que era un prominente líder del gobierno. No era fácil darse cuenta a quién se debería creer.

Sin embargo, cuando usted estudia la historia de los impuestos, emerge una interesante perspectiva. Como ya he dicho, la aprobación de los impuestos fue posible únicamente porque la masa creía en la teoría económica de Robin Hood, que consistía en tomar de los ricos, y darle a todos los demás. El problema fue que el apetito del gobierno por el dinero se hizo tan grande, que pronto fue necesario que los gravámenes fueran impuestos a la clase media, y a partir de allí, se mantuvieron aumentando como «por goteo».

Por otro lado, los ricos vieron una oportunidad. Ellos no jugaron con las mismas reglas de juego. Como he afirmado, los ricos ya sabían todo acerca de las corporaciones, las cuales se hicieron populares en los días de la navegación en grandes buques. Los ricos crearon las corporaciones como vehículo para limitar el riesgo por la inversión de cada viaje. Los ricos pusieron su dinero en corporaciones con el objeto de financiar esos viajes. Entonces, dichas corporaciones contrataron tripulantes para navegar al Nuevo Mundo en busca de tesoros. Si se perdía el barco, la tripulación perdía su vida, pero para los inversores ricos, la pérdida se limitaba sólo al monto de dinero que habían invertido para ese viaje en particular. El diagrama que sigue muestra cómo la estructura corporativa sitúa por fuera su declaración de ingresos y la hoja de balance.

El conocimiento del poder de la estructura legal de las corporaciones, es lo que realmente da a los ricos una amplia ventaja sobre los pobres y la clase media. Al tener dos padres enseñándome, uno socialista y el otro capitalista, pronto comencé a darme cuenta de que la filosofía del capitalista tenía más sentido para mí, financieramente hablando. Me parecía que los socialistas, en definitiva, se penalizaban a sí mismos, dada su escasa educación financiera. Y sin importar qué horda apareciera exclamando «Tomemos el dinero de los ricos», los ricos siempre encontraban alguna astucia para vencerlos. Así es como, eventualmente, los impuestos fueron gravados sobre la clase media. Los ricos vencieron a los intelectuales, solamente porque ellos entendieron el poder del dinero, tema que no se enseñaba en los colegios.

¿Y cómo vencieron los ricos a los intelectuales? Una vez que los tributos surgidos del reclamo «Tomemos el dinero de los ricos» fueron aprobados, el dinero en efectivo comenzó a fluir a las arcas del gobierno. Inicialmente, la gente estaba feliz. El dinero estaba siendo entregado a los empleados gubernamentales y a los ricos. Llegaba a los empleados del gobierno en la forma de puestos de trabajo y pensiones. Y a los ricos, mediante contratos con el gobierno que beneficiaban a sus fábricas. El gobierno se convirtió en un gran pool de dinero, pero el problema pasó a ser el manejo fiscal de ese dinero. No existía realmente una recirculación.

En otras palabras, la política del gobierno para los burócratas gubernamentales, era evitar que tuvieran dinero sobrante. Si no lograban gastar el monto de fondos asignado a su área, se arriesgaban a perderle en el próximo presupuesto. Ciertamente, no recibirían reconocimiento por ser eficientes. Las personas de negocios, en cambio, son recompensadas por lograr sobrante de dinero, y son reconocidas por su eficiencia.

A medida que el ciclo de gastos gubernamentales continuaba en aumento, la demanda de dinero se acrecentaba, y entonces, la idea de «graven impuestos sobre los ricos», comenzó a ser ajustada con la intención de incluir niveles menores de ingresos, bajando hasta alcanzar a las propias personas que la habían votado, es decir, los pobres y la clase media.

Los verdaderos capitalistas usaron su conocimiento financiero para, simplemente, encontrar alguna manera de escapar. Ellos volvieron a apuntar a la protección de las corporaciones. Una corporación, protege a los ricos. Pero lo que muchas personas que nunca formaron una corporación no saben, es que una corporación no es realmente algo tangible. Una corporación es meramente una carpeta de archivo que contiene algunos documentos legales, archivada en algún estudio de abogados inscripto en una agencia local del gobierno. No es un gran edificio con el nombre de la corporación en su frente. No es una fábrica ni un grupo de personas. Una corporación es tan sólo un documento legal que crea un cuerpo legal, sin alma. La riqueza de los ricos estaba nuevamente protegida. Una vez más, la utilización de corporaciones se hizo popular —una vez que las leyes de ganancia permanente fueron promulgadas— porque la tasa del impuesto a las ganancias de una corporación era menor que la tasa del impuesto a las ganancias de un individuo. Además, como se ha descrito anteriormente, dentro de las corporaciones, algunos gastos podían ser pagados con dólares previos a impuestos.

Esta guerra entre los que tienen y los que no, ha tenido lugar por cientos de años. Es la horda «Quitémosle a los ricos» versus los ricos. La batalla es librada dónde y cuándo se dicten leyes. Y perdurará para siempre. El problema es que, la gente que pierde, es la que está desinformada. Los que se levantan cada día y diligentemente van a trabajar y pagan impuestos. Si tan sólo entendieran la forma en que los ricos juegan el juego, ellos también podrían jugarlo. Y entonces, se encaminarían a su propia independencia financiera. Esta es la razón por la cual me siento molesto cuando escucho a algún padre aconsejando a sus hijos que vayan al colegio, para así poder encontrar un empleo estable y seguro. Un empleado en un puesto estable y seguro, pero sin formación financiera, no tiene salida.

En la actualidad, el estadounidense promedio trabaja para el gobierno entre cinco y seis meses, hasta que gana lo suficiente como para cubrir sus impuestos. En mi opinión, ese período es demasiado largo. Cuanto más duro trabaje usted, más deberá pagarle al gobierno. Y es por esto que creo que la idea de «Quitémosle a los ricos», revirtió el disparo sobre la propia gente que la votó.

Cada vez que la gente trata de penalizar a los ricos, ellos no sólo no se conforman, sino que reaccionan. Tienen el dinero, la fuerza e intentan cambiar cosas. Ellos no se quedan ahí sentados pagando impuestos voluntariamente. Ellos buscan formas de minimizar su carga impositiva. Contratan abogados y contadores astutos, y persuaden a los políticos para cambiar leyes o crear escapatorias legales. Tienen los recursos para efectuar cambios.

El Código Impositivo de los Estados Unidos también permite otras maneras de ahorrar en impuestos. La mayoría de estos vehículos están disponibles para cualquiera, pero usualmente son los ricos quienes los buscan, porque ellos están siempre ocupándose de sus propios negocios. Por ejemplo, «1031» es la jerga para la Sección 1031 del Código Interno de Rentas, que permite a quien vende, dilatar el pago de impuestos sobre una propiedad que se venda con la finalidad de aumentar el capital mediante el cambio por otra propiedad de mayor valor. Los bienes raíces son uno de los vehículos de inversión que permiten esta gran ventaja impositiva. En tanto y en cuanto usted continúe aumentando el valor de sus transacciones, sus ganancias se mantienen libres de gravámenes, hasta su liquidación final. La gente que no toma ventaja de estos ahorros impositivos legalmente accesibles, está perdiendo una gran oportunidad de construir la columna de su activo.

Los pobres y la clase media no cuentan con los mismos recursos. Ellos permanecen sentados y dejan que las agujas del gobierno penetren en sus brazos permitiendo que comience la donación de sangre. Actualmente, estoy siendo sorprendido permanentemente por el número de personas que pagan más impuestos, o aprovechan menos deducciones, tan sólo porque están temerosos del gobierno. Y de verdad sé cuán intimidatorio y atemorizante puede resultar un agente de los organismos recaudadores estatales. He tenido amigos cuyos negocios han sido cerrados y destruidos, para luego descubrir que todo había sido un error de parte del estado. Yo tengo conciencia de todo eso. Pero el precio de trabajar desde enero hasta la mitad de mayo es demasiado alto como pago por tal intimidación. Mi padre pobre nunca presentó resistencia. Tampoco mi padre rico. Simplemente, él participó del juego en una forma más inteligente, y lo hizo a través de las corporaciones —el mayor secreto de los ricos.

Ustedes recordarán la primera lección que aprendí de padre rico. Yo era un niñito de 9 años que debía permanecer sentado y esperar a que él se decidiera a hablar conmigo. A menudo me sentaba a esperar en su oficina, hasta que él «viniera por mí». El estaba ignorándome a propósito. Quería que yo reconociera su poder, y que deseara tenerlo algún día, para mí mismo. Durante todos los años que estudié y aprendí junto a él, siempre me recordó que el conocimiento es poder. Y que el dinero trae un gran poder, que requiere del conocimiento apropiado para conservarlo y hacer que se multiplique. Sin ese conocimiento, el mundo siempre lo apremiará. Padre rico siempre nos recordaba a Mike y a mí que el rufián más grande no era ni el jefe ni el supervisor, sino el agente recaudador. El «hombre de los impuestos» siempre tomaría más, si usted se lo permitía.

La primera lección acerca de tener el dinero trabajando para mí, en oposición a trabajar por el dinero, se trata totalmente del poder. Si usted trabaja por el dinero, le cede ese poder a su empleador. Si su dinero trabaja para usted, usted mantiene y controla el poder.

Una vez que tuvimos ese conocimiento del poder del dinero trabajando para nosotros, él quiso que fuéramos astutos financieramente hablando, y que no dejáramos que los rufianes nos presionaran. Es necesario que usted conozca la ley, y la forma en que trabaja el sistema. Si usted ignora eso, resultará fácil apremiarlo. Si sabe bien de qué está hablando, tiene una chance de luchar. Esa es la razón por la cual él pagaba tanto para contratar contadores y abogados sagaces. Era menos costoso pagarles a ellos que al gobierno. Para mí, su mejor lección, la cual he utilizado durante la mayor parte de mi vida, es: «sé inteligente, así no te verás tan manipulado». El conocía la ley porque era un ciudadano que cumplía con ella. El conocía la ley porque resultaba caro desconocerla. «Si sabes que estás en lo correcto, no tendrás miedo de luchar en contra ofensa.» Inclusive si usted está emocionado con Robin Hood y su banda de alegres secuaces.

Mi padre altamente instruido siempre me alentaba a buscar un buen trabajo en una corporación sólida. El hablaba de las virtudes de «gestar tu camino ascendente en la pendiente corporativa». El no entendía que, al depender sólo de un cheque de pago mensual de un empleador corporativo, yo sería una vaca dócil lista para ser ordeñada.

Cuando le comenté a mi padre rico el consejo de mi papá, se limitó a reír entre dientes. «¿Por qué no ser el dueño de la corporación?», fue todo lo que dijo.

Siendo jovencito, yo no entendía qué quería decir papá rico con ser el dueño de mi propia corporación. Esa era una idea que parecía imposible e intimidatoria. Aunque me entusiasmaba la idea, mi juventud no me permitía visualizar la posibilidad de que personas adultas, algún día trabajarían para una compañía de mi propiedad.

El punto es que, de no ser por mi padre rico, probablemente yo hubiera seguido el consejo de mi padre instruido. El recordatorio ocasional de mi padre rico, era lo que meramente mantenía viva la idea de ser dueño de mi propia corporación, y me mantenía en una senda diferente. Para cuando tuve 15 ó 16 años, sabía que no iba a continuar por el camino que mi padre instruido me había recomendado. No sabía cómo lo haría, pero estaba determinado a no orientar la proa en la dirección hacia la que apuntaban la mayoría de mis compañeros de clase. Esa decisión cambió mi vida.

No fue sino hasta bien entrados mis 20 años, que el consejo de mi padre rico comenzó a cobrar mayor sentido. Yo acababa de salir del Cuerpo de Marina y trabajaba para Xerox. Estaba ganando mucho dinero, pero cada vez que veía la liquidación de mi sueldo, me sentía decepcionado. Las retenciones eran muy grandes, y cuanto más trabajaba, más grandes eran. A medida que me volvía más exitoso, mis superiores hablaban de promociones y ascensos. Era una ilusión, pero podía oír a mi padre rico preguntando en mi oído : «¿Para quién trabajas? ¿A quién estás haciendo rico?»

En 1974, siendo aún empleado de Xerox, formé mi primera corporación y comencé así a «ocuparme de mi propio negocio». Ya contaba con unos pocos valores en mi columna de activos, pero ahora yo estaba determinado a enfocarme en hacerlas crecer. Aquellas liquidaciones de sueldos con todas esas deducciones, hicieron que todos los años de consejos de papá rico cobraran absoluto sentido. Podía ver cómo sería el futuro si seguía el consejo de mi padre académico.

Muchos empleadores sienten que aconsejar a sus empleados que se ocupen de su propio negocio es malo para la empresa en la que trabajan. Estoy seguro que puede ser así en el caso de ciertos individuos. Pero para mí, el hecho de enfocarme en mi propio negocio y desarrollar inversiones, me convirtió en un mejor empleado. Ahora unía un propósito. Llegaba temprano y trabajaba diligentemente, acumulando tanto dinero como fuera posible, así podría comenzar a invertir en bienes raíces. Hawai estaba justo lista para ser un boom, y había fortunas para ganar. Cuanto más me daba cuenta de que estábamos en los primeros estadios de un boom, más máquinas de Xerox vendía. Más vendía, más dinero ganaba y, por supuesto, se efectuaban más deducciones de mi liquidación de sueldo. Esto era inspirador. Era tanto mi deseo de salir de la trampa de ser un empleado, que trabajaba más arduamente, y no menos. Hacia 1978, estaba consistentemente posicionado entre una de las cinco personas top en ventas; mayormente el Nº 1. Deseaba desesperadamente salir de la carrera de ratas.

En menos de tres años, yo estaba ganando más dinero en mi pequeña corporación propia —fue era un holding inmobiliario— que el que estaba ganando en Xerox. Y el dinero que ganaba en mi columna del activo, en mi propia corporación, era dinero trabajando para mí. No era dinero generado por mí precipitándome a las puertas intentando vender copiadoras. El consejo de mi padre rico cobraba tanto más sentido. Pronto, el flujo de dinero en efectivo (cctshflow) proveniente de mis propiedades era tan sólido, que mi compañía me compró mi primer Porsche. Mis compañeros en Xerox pensaron que yo estaba gastando mis comisiones. No era así. Yo estaba invirtiendo mis comisiones en adquisiciones.

Mi dinero estaba trabajando intensamente para ganar más dinero. Cada dólar en la columna de mi activo era un gran empleado, trabajando arduamente para ganar más empleados, y comprarle al jefe un nuevo Porsche con dólares previos al pago de impuestos. Comencé a trabajar para Xerox esforzadamente. El plan estaba funcionando, y mi Porsche era la prueba.

Al utilizar las lecciones que aprendí de papá rico, me fue posible salir de la «proverbial carrera de ratas» de ser un empleado, a una edad temprana. Esto fue posible por el sólido conocimiento financiero que había adquirido a través de esas lecciones. Sin ese conocimiento, al que llamo nivel de inteligencia financiera, mi camino hacia la independencia financiera hubiera sido mucho más difícil. Ahora, les enseño a otros a través de seminarios, en la esperanza de poder compartir mi conocimiento con ellos. Dondequiera que doy mis charlas, le recuerdo a las personas que el nivel de inteligencia financiera está compuesto por el conocimiento de cuatro amplias áreas de experiencia.

Nº 1) contabilidad. A esto le llamo especialización en finanzas. Es una habilidad vital para quien desea construir un imperio. Cuanto más dinero tiene usted bajo su responsabilidad, más exactitud se requiere, o la casa comienza a tambalear. Este es el lado izquierdo del cerebro, o «los detalles». Especialización en finanzas es la habilidad de leer y entender estados de cuentas. Esta habilidad le permite a usted identificar las fortalezas y debilidades de cualquier negocio.

Nº 2) inversiones. A lo cual llamo la ciencia del dinero ganando dinero. Esto involucra estrategias y fórmulas. Este es el lado derecho del cerebro, o lado creativo.

Nº 3) comprensión de los mercados. La ciencia de la oferta y la demanda. Existe la necesidad de conocer los aspectos «técnicos» del mercado, el cual es manejado por las emociones. El caso del muñeco Tickle Me Elmo en la Navidad de 1996, es un caso de un mercado «técnico» o emocionalmente impulsado. El otro factor del mercado es el fundamento o sentido económico de una inversión. Una inversión tiene o no sentido, basándonos en las condiciones actuales del mercado.

Muchas personas piensan que los conceptos de inversión y comprensión de los mercados son demasiado complejos para los niños. Pero se equivocan al no ver que los niños conocen estos temas intuitivamente. Para aquellos que no están familiarizados con el muñeco Elmo, era un personaje de Plaza Sésamo que insistentemente fue tratado de ser impuesto a los chicos antes de la Navidad. La mayoría de los niños querían uno, y lo ponían primero en su lista navideña. Muchos padres se preguntaban si la compañía había mantenido el producto fuera del mercado intencionalmente, mientras continuaba publicitándolo para Navidad. El pánico se produjo en base a la alta demanda y escasez de oferta. No habiendo muñecos para comprar en las tiendas, los revendedores vieron una oportunidad para lograr una pequeña fortuna a partir de padres desesperados. Los padres desafortunados que no pudieron hallar uno de esos muñecos, se vieron obligados a comprar otro juguete para la Navidad. La increíble popularidad de este muñeco no tuvo ningún sentido para mí, pero sirve como un excelente ejemplo de oferta y demanda económicas. Lo mismo ocurre en los mercados de la bolsa, bonos, bienes raíces, y tarjetas de baseball de colección.

Nº 4) la ley. Por ejemplo, la utilización de una corporación rodeada de las habilidades técnicas de llevar la contabilidad, realizar inversiones y conocer los mercados, puede llevar a un crecimiento explosivo. Un individuo con el conocimiento de las ventajas impositivas y la protección provista por una corporación, puede hacerse rico de manera mucho más veloz que alguien que sea empleado, o único propietario de un pequeño negocio. Es similar a la diferencia entre alguien que camine y alguien que vuele. La diferencia se profundiza cuando se trata de riqueza a largo plazo.

a) Ventajas impositivas: Una corporación puede hacer tantas cosas que un individuo no puede. Como por ejemplo, pagar sus gastos previo a pagar impuestos. Esa entera área de experiencia es excitante, pero no es necesario ingresar en ella, a no ser que tenga inversiones o un negocio de tamaño considerable.

Los empleados cobran su sueldo, tributan impuestos, y tratan de vivir con lo que queda. Una corporación cobra sus ingresos, gasta todo lo que puede, y tributa sobre lo que ha quedado entonces. Esta es una de las más grandes escapatorias legales impositivas usadas por los ricos. Son fáciles de establecer, y no es costoso hacerlo, si usted posee inversiones que están produciendo un buen flujo de dinero en efectivo. Por ejemplo: al ser dueño de su propia corporación, las vacaciones son una junta de directorio en Hawai. Cuotas de automóvil, seguros y reparaciones son gastos de la compañía. La membresía de los clubes y centros de salud es un gasto de la compañía. La mayor parte de las comidas en restaurantes son gastos parciales. Y así sucesivamente… pero lo hacen en forma legal, con dólares previos al pago de impuestos.

b) Protección contra litigios: Vivimos en una sociedad litigiosa. Todos quieren una parte de lo suyo. Los ricos esconden mucha de su riqueza utilizando vehículos tales como corporaciones y trusts (grupos de empresas a cargo de negocios en común) para proteger su riqueza de los acreedores. Cuando alguien entabla un juicio a un individuo rico, se encuentra a menudo con capas de protección legal, para descubrir generalmente que la persona rica no es dueña de nada. Ellos controlan todo, pero no son dueños de nada. Los pobres y la clase media tratan de ser dueños de todo y lo pierden a manos del gobierno o de conciudadanos a quienes les gusta demandar a los ricos. Ellos aprendieron esto de la historia de Robin Hood. Tomar de los ricos, darle a los pobres.

El propósito de este libro no es profundizar los puntos específicos en relación a ser dueño de una corporación. Pero diré que, si usted posee cualquier clase de activos legítimos, yo consideraría investigar más acerca de los beneficios y protección ofrecidos por una corporación, tan pronto como sea posible. Hay muchos libros escritos sobre el tema que le detallarán esos beneficios, e inclusive lo guiarán a través de los pasos necesarios para establecer una corporación. Un libro en particular, S.A. y hágase rico, proporciona una maravillosa mirada dentro del poder de las corporaciones personales.

De hecho, el coeficiente de inteligencia financiera es la sinergia de muchas habilidades y talentos. Pero yo diría que es la combinación de las cuatro capacidades técnicas mencionadas anteriormente, lo que compone la base de la inteligencia financiera. Si usted aspira a gran riqueza, es la combinación de estas habilidades lo que expandirá enormemente la inteligencia financiera de un individuo.

En resumen:

Los ricos con Las personas que trabajan

corporaciones: para corporaciones:

1. Ganan 1. Ganan

2. Gastan 2. Pagan impuestos

3. Pagan impuestos 3. Gastan

Como parte de su estrategia financiera total, realmente le recomendamos que sea dueño de su propia corporación protegiendo sus inversiones.