Desearía poder decir que la adquisición de riqueza fue fácil para mí, pero no fue así.

De manera que, en respuesta a la pregunta «¿Cómo empiezo?», yo ofrezco el proceso de pensamiento por el que atravieso día a día en forma regular. Realmente es fácil encontrar grandes negocios. Se los aseguro. Es como andar en bicicleta. Después de tambalearse un poco, es pan comido. Pero cuando se trata de dinero, la determinación de atravesar ese momento de inestabilidad es un asunto personal.

Encontrar «el negocio de la vida» de un millón de dólares, requiere que invoquemos a nuestro genio personal. Yo creo que todos tenemos un genio financiero dentro de nosotros. El problema es que ese genio propio, yace dormido a la espera de ser despertado. Yace dormido porque nuestra cultura nos ha educado en la creencia de que el amor al dinero es la raíz de todo mal. Nos han alentado a aprender a desarrollar una profesión para que podamos trabajar por el dinero, pero no han logrado enseñarnos cómo tener dinero trabajando para nosotros. Nos enseñaron a no preocuparnos por nuestro futuro financiero, ya que la empresa para la cual trabajamos, o el gobierno, se harían cargo de nosotros cuando finalizara nuestra etapa laboral. Sin embargo, son nuestros hijos, formados en el mismo sistema educativo, los que van a pagar por ello. El mensaje aún sigue siendo trabajar arduamente, ganar dinero y gastarlo, y cuando nos quedamos cortos, siempre podemos pedir más, prestado.

Desafortunadamente, el 90 por ciento del mundo occidental se adhiere al dogma anterior, simplemente porque resulta más sencillo buscar un empleo y trabajar por el dinero. Si usted no es parte de la masa, le ofrezco los diez pasos siguientes para despertar su genio financiero. Le ofrezco sencillamente los diez pasos que he seguido personalmente. Si usted desea seguir algunos, ¡grandioso! Si no, invente los suyos. Su genio financiero es lo suficientemente sagaz como para desarrollar su propia lista.

En una oportunidad, estando en Perú con un minero buscador de oro de 45 años de edad, le pregunté cómo era que estaba tan confiado en encontrar minas de oro. El me respondió, «hay oro en todas partes; la mayoría de la gente no está entrenada para verlo.»

Y yo diría que eso es cierto. En bienes raíces, soy capaz de salir y volver en un día, con cuatro o cinco grandes negocios potenciales, mientras que la persona promedio saldría y no encontraría nada. Aún mirando en el mismo vecindario. La razón de esto es que no se han tomado el tiempo para desarrollar su genio financiero.

Le ofrezco los diez pasos siguientes como un proceso para desarrollar los poderes que Dios le ha dado. Poderes sobre los cuales, sólo usted tiene control.

1. Necesito una razón más grande que la realidad:

La fuerza del espíritu. Si usted le pregunta a la mayoría de las personas si les gustaría ser ricas o financieramente libres, dirían «sí». Pero entonces se afianza la realidad. El camino se ve demasiado largo, con demasiadas colinas para subir. Es más fácil tan sólo trabajar por el dinero, y luego entregar el sobrante a su agente financiero.

Una vez conocí a una joven que albergaba sueños de nadar para el equipo olímpico de los Estados Unidos. La realidad era que debía levantarse a las 4 cada mañana, para nadar tres horas antes de ir al colegio. No podía participar de las fiestas de sus amigos los sábados por la noche. Y tenía que estudiar y mantener sus calificaciones altas, al igual que todos los demás.

Cuando le pregunté qué era lo que la impulsaba a tal sacrificio y deseo sobrehumano, dijo simplemente: «Lo hago por mí misma y por la gente que amo. Es el amor lo que me hace superar las vallas y sacrificios.»

Una razón o propósito, es una combinación de «quieros» y «no quieros». Cuando la gente me pregunta cuál es mi razón para querer ser rico, la respuesta es una combinación de «quieros» y «no quieros», profundos y emocionales.

Haré una lista con algunos. Primero los «no quiero», porque de ellos surgen los «quiero». No quiero trabajar toda mi vida. No quiero aquello a lo que mis padres aspiraban, es decir, la seguridad de un empleo y una casa en los suburbios. No me gusta ser empleado. Odiaba que mi padre siempre se perdiera mis partidos de fútbol porque estaba muy ocupado trabajando en su carrera. Yo sentí odio cuando mi papá trabajó intensamente toda su vida y, a su muerte, el gobierno tomó casi todo por lo cual él había trabajado. Cuando falleció, casi ni pudo legar a los suyos todo aquello por lo cual había trabajado con tanto esfuerzo. Los ricos no hacen eso. Ellos trabajan arduamente, y luego pasan todo a sus hijos.

Ahora los «quiero». Quiero ser libre de viajar por el mundo y vivir el estilo de vida que amo. Y quiero hacer esto mientras aún soy joven. Quiero simplemente ser libre. Quiero el control sobre mi tiempo y mi vida. Quiero que el dinero trabaje para mí.

Esas son mis razones emocionales, profundamente asentadas. ¿Cuáles son las suyas? Si no son lo suficientemente fuertes, puede ser que la realidad del camino por delante sea mayor que sus razones. He perdido dinero y he tenido que volver atrás muchas veces, pero fueron esas profundas razones emocionales las que me mantuvieron de pie, yendo hacia adelante. Yo quería ser libre a la edad de 40 años, pero me tomó hasta los 47, con muchas experiencias de aprendizaje a lo largo del camino.

Como ya he dicho, desearía poder decir que fue fácil. No fue así, pero tampoco fue tan duro. Pero, sin una fuerte razón o propósito, todo en la vida es duro.

SI USTED NO TIENE UNA RAZON FUERTE, NO TIENE SENTIDO SEGUIR LEYENDO.

SONARA COMO DEMASIADO TRABAJO.

2. Elijo diariamente:

El poder de elegir. Esa es la mayor razón por la que las personas viven en un país libre. Queremos el poder de elegir.

Financieramente, con cada dólar que cae en nuestras manos, nos es dado para nuestro futuro, el poder de elegir ser rico, pobre o parte de la clase media. Nuestros hábitos a la hora de gastar, reflejan quiénes somos. La gente pobre simplemente tiene hábitos pobres en su forma de gastar.

El beneficio que tuve siendo niño, fue que me encantaba jugar al Monopoly todo el tiempo. Nadie me dijo que el juego era sólo para niños, de manera que seguí jugándolo aún de adulto. A la vez, tuve un padre rico, quien me enseñó bien la diferencia entre inversiones y obligaciones. Así que mucho tiempo atrás, siendo aún un niño, elegí ser rico, y sabía que todo lo que tenía que hacer era adquirir inversiones; verdaderas inversiones. A Mike, mi mejor amigo, le había sido entregada una columna de activos, pero aún él debía efectuar la elección de aprender a conservarla. Muchas familias ricas pierden su patrimonio en la generación siguiente, tan sólo porque no han entrenado a nadie como buen administrador para cuidar de sus activos.

Muchas personas eligen no ser ricos. Para el 90 por ciento de la población, ser rico es «demasiada molestia». Así que inventan dichos como «a mí no me interesa el dinero», o «nunca seré rico», o «no tengo que preocuparme porque todavía soy joven», o «cuando gane algo de dinero, recién me preocuparé por mi futuro», o «mi esposo/esposa maneja las finanzas». El problema con esas afirmaciones, es que roban dos cosas a la persona que elige tales pensamientos: una es el tiempo, que es su activo más preciado, y la otra es el aprendizaje. El simple hecho de que usted no tenga dinero, no es excusa para no aprender. Pero, la elección de qué hacemos con nuestro tiempo, nuestro dinero, y qué ponemos dentro de nuestras cabezas, es una elección que todos efectuamos a diario. Ese es nuestro poder de elección. Todos tenemos el poder de elegir. Yo simplemente elegí ser rico, y hago esa elección cada día.

INVIERTA PRIMERO EN EDUCACIÓN: En realidad, el único activo verdadero que usted posee es su mente, la herramienta más poderosa sobre la cual tenemos dominio. A1 igual de lo que dije acerca del poder de elegir, cada uno de nosotros puede elegir qué poner en su cerebro, una vez que seamos lo suficientemente adultos. Usted puede mirar televisión todo el día, o leer revistas de golf, o tomar clases de cerámica, o clases de planificación financiera. Usted elige. La mayoría de las personas simplemente compran inversiones, en lugar de invertir primero en aprender cómo invertir.

Una amiga mía, una mujer rica, sufrió recientemente el robo de su apartamento. Los ladrones se llevaron su aparato de televisión y la videocasetera, y dejaron allí todos los libros que ella lee. ¡Y todos tenemos esa elección! De nuevo, el 90 por ciento de la población compra aparatos de televisión, y sólo un 10 por ciento compra libros de negocios o cintas de audio sobre inversiones.

¿Pero qué hago yo? Voy a seminarios. Me gusta cuando duran dos días porque me encanta sumergirme por completo en el tema. En 1973, me encontraba mirando TV y apareció un tipo promocionando un seminario de tres días sobre cómo comprar propiedades sin anticipo. Gasté 365 dólares, pero ese curso me ha hecho ganar por lo menos 2 millones de dólares —si no más. Pero lo que es aún más importante, me compró vida. Yo no tengo que trabajar más por el resto de mi vida gracias a ese curso. Yo asisto a cursos de ese estilo al menos dos veces al año.

Amo las cintas de audio. Y la razón es, que puedo rebobinarlas rápidamente. Yo estaba escuchando un cassette de Peter Lynch, y él dijo algo con lo cual yo estaba en total desacuerdo. En lugar de ponerme en arrogante y crítico, simplemente oprimí rebobinar, y escuché esa porción de cinco minuto de cinta durante al menos veinte veces. Posiblemente más. Pero, de repente, por haber mantenido mi mente abierta, entendí por qué dijo lo que dijo. Fue como magia. Sentí como si yo tuviera una ventana dentro de la mente de uno de los mayores inversores de nuestra época. Obtuve una clara visión interna y una enorme profundización de los vastos recursos de su educación y experiencia.

El resultado neto es que yo aún conservo el viejo modo de pensar, pero también cuento con la manera de ver de Peter, sobre una determinada situación o problema. Tengo dos pensamientos en lugar de uno. Una forma más de analizar un problema o una tendencia, y eso no tiene precio. Hoy digo a menudo, «¿De qué forma haría esto Peter Lynch, o Donald Trump, o Warren Buffet, o George Soros?» La única manera que tengo de acceder a su vasto poder mental, es siendo lo suficientemente humilde como para escuchar o leer lo que ellos tienen para decir. Las personas arrogantes o críticas, son generalmente personas con baja autoestima, que tienen miedo de correr riesgos. Y sepa que si usted aprende algo nuevo, le será necesario cometer errores en orden de poder entender plenamente lo que ha aprendido.

Si usted ha leído hasta aquí, la arrogancia no es uno de sus problemas. Las personas arrogantes rara vez leen o compran casetes. ¿Para qué los necesitarían? Ellos son el centro del universo.

Hay tantas personas «inteligentes» que argumentan o se defienden cuando una idea nueva está en desacuerdo con su forma de pensar. En este caso, la así llamada «inteligencia» combinada con «arrogancia» es igual a «ignorancia». Todos conocemos personas con alto nivel de educación, o que creen ser muy listas, pero cuyas hojas de balance muestran una imagen diferente. Una persona verdaderamente inteligente recibe bien las nuevas ideas, porque pueden sumar a la sinergía de las otras ideas acumuladas. Escuchar es más importante que hablar. Si eso no fuera cierto, Dios no nos hubiera dado dos orejas y una sola boca. Demasiada gente piensa con su boca, en lugar de escuchar para absorber nuevas ideas y posibilidades. Ellos argumentan, en lugar de formular preguntas.

Pienso profundamente en mi riqueza. No adhiero a la mentalidad «hazte rico rápidamente» que tiene la mayoría de los jugadores de lotería o los apostadores de casinos. Puedo entrar y salir del mercado de valores, pero apuesto a la educación. Si desea pilotear un avión, mi consejo es que primero tome lecciones. Siempre me impresiona la gente que compra acciones o propiedades, pero nunca invierten en su mayor activo: su mente. Haber comprado sólo una o dos casas, no lo hace a usted un experto en bienes raíces.

3. Elija a sus amigos cuidadosamente:

El poder de la asociación. Antes que nada, yo no elijo a mis amigos por su estado financiero. Tengo amigos que verdaderamente han hecho votos de pobreza, así como amigos que ganan millones por año. El punto es que yo aprendo de todos ellos, y hago conscientemente el esfuerzo de aprender de ellos.

Ahora bien, debo admitir que hay personas a las cuales verdaderamente busqué porque tenían dinero. Pero yo no estaba detrás de su dinero; estaba buscando sus conocimientos. En algunos casos, estas personas adineradas se han convertido en amigos íntimos, pero no todos.

Pero existe una distinción que me gustaría señalar. He notado que mis amigos con dinero hablan de dinero. Y no quiero decir que se jactan. Están interesados en el tema. De manera que aprendo de ellos, y ellos aprenden de mí. Mis amigos, los que sé que están en serios aprietos financieros, no quieren hablar de dinero, negocios o inversiones. A menudo lo ven como tosco o poco intelectual. Así que también aprendo de esos amigos que luchan financieramente. Descubro qué no hacer.

Tengo algunos amigos que han generado más de un millón de dólares en su corta vida. Los tres reportan el mismo fenómeno: sus amigos que no tienen dinero, jamás han venido a preguntarles cómo lo han hecho. Pero sí han venido a pedir una de estas dos cosas: a) un préstamo, y b) un empleo.

UNA ADVERTENCIA:

No escuche a la gente pobre o temerosa. Yo tengo amigos así, y los quiero entrañablemente, pero ellos son los «Gallinetas» de la vida. Cuando se trata de dinero, en especial de inversiones, «el cielo siempre se está cayendo». Ellos siempre pueden decirle por qué algo no va a funcionar. El problema es que la gente los escucha, pero esa gente que acepta ciegamente información fatal y pesimista, también es «Gallineta». Como expresa el viejo dicho «las aves de un mismo plumaje se juntan».

Si usted mira la CNBC, que es una mina de oro de información para inversores, verá que a menudo invitan a un panel de, así llamados, «expertos». Un experto dirá que el mercado está a punto de colapsar, mientras que otro dirá que en realidad está a punto de explotar. Si usted es listo, escuchará a ambos. Mantenga su mente abierta porque ambos tienen puntos válidos. Desafortunadamente, la mayoría de la gente pobre escucha a los «Gallinetas».

He tenido otros amigos íntimos que han tratado de que yo abandone algún negocio o inversión. Unos años atrás, un amigo me dijo que estaba entusiasmado porque había encontrado un certificado de depósito al 6%. Le dije que yo ganaba el 16% del gobierno estatal. Al día siguiente, me envió un artículo que describía los motivos por los cuales mi inversión era peligrosa. He seguido recibiendo por años ese 16% hasta el día de hoy, y él aún obtiene su 6%.

Diría que una de las cosas más difíciles de la adquisición de riqueza, es ser fiel a sí mismo, y no dejarse llevar por la multitud. Porque, en los mercados, generalmente la multitud aparece tarde, y acaba hecha pedazos. Si un gran negocio está en primera plana, en la mayoría de los casos ya es demasiado tarde. Busque nuevas oportunidades. Como surfistas, solíamos decir: «Siempre viene otra ola». Las personas que apresuradamente se montan tarde a la ola, usualmente, acaban aniquiladas.

Los inversores inteligentes no se dejan arrastrar por los mercados. Si pierden una ola, detectan la siguiente y se ponen en posición. Esto resulta difícil para muchos inversores porque comprar algo que no es popular los atemoriza. Los inversores tímidos son como ovejas avanzando con el rebaño. O bien su codicia los retiene, cuando los inversores más sabios ya han obtenido sus ganancias y se retiraron. Los inversores sabios invierten cuando la inversión aún no es popular. Saben que la ganancia se hace al comprar, y no al vender. Esperan pacientemente. Como ya dije, no se dejan arrastrar. Al igual que el surfista, aguardan en posición al próximo gran oleaje.

Se trata de «comercio desde adentro» (con información). Existen formas ilegales de «comercio desde adentro», pero también hay formas legales. De cualquiera de las dos maneras, se trata de «comercializar desde adentro». La única diferencia es ¿cuán lejos se encuentra usted del interior? La razón por la que es deseable tener amigos ricos que están cerca del interior, es que es allí donde se gana el dinero. Se gana en base a información. Usted necesita oír acerca del próximo boom, lograr entrar, y salir antes de la próxima quiebra. No estoy diciendo que lo haga en forma ilegal, pero, cuanto más rápido se entere, mejores son sus chances de obtener beneficios con mínimos riesgos. Por eso necesita amigos. Y eso, es inteligencia financiera.

4. Domine una fórmula y luego aprenda una nueva:

El poder de aprender rápidamente. Para hacer pan, todo cocinero sigue una receta, aunque sólo esté guardada en su cabeza. Lo mismo es aplicable para ganar dinero. Por eso al dinero se lo llama «pasta».

La mayoría de nosotros hemos oído el dicho «somos lo que comemos». Tengo una variación sobre el mismo dicho. Digo, «te conviertes en lo que estudias». En otras palabras, tenga cuidado con lo que estudia y aprende, porque su mente es tan poderosa, que usted se convierte en lo que introduce en su cabeza. Por ejemplo, si estudia cocina, entonces tenderá a cocinar. Será un cocinero. Cuando ya no desee ser un cocinero, necesitará estudiar alguna otra cosa. Digamos, maestro de escuela. Luego de estudiar magisterio, usted seguramente se convertirá en maestro. Y así sucesivamente. Elija cuidadosamente lo que estudia.

Cuando se trata de dinero, las masas generalmente tienen una fórmula básica que aprendieron en el colegio. Y esa fórmula es: trabaja por el dinero. La fórmula que veo predominar en el mundo es que todos los días, millones de personas se levantan y van a trabajar, ganan dinero, pagan deudas, mantienen el balance de sus cuentas, invierten un poco en algún fondo común, y vuelven a trabajar. Esa es la fórmula básica —o receta.

Si está cansado de lo que está haciendo, o no está ganando lo suficiente, se trata simplemente de un caso de cambiar la fórmula a través de la cual gana dinero.

Años atrás, cuando tenía 26 años, asistí a una clase de fin de semana titulada «Cómo invertir en ejecución de hipotecas de bienes raíces». Aprendí una fórmula. El siguiente ruco, era tener en verdad la disciplina de poner en acción lo que había aprendido. Allí es donde la mayoría se detiene. Durante tres años, mientras estaba trabajando en Xerox, pasé mi tiempo libre aprendiendo a dominar el arte de adquirir hipotecas. He ganado varios millones de dólares usando esa fórmula, pero actualmente, el negocio se ha puesto demasiado lento y hay demasiada< personas haciéndolo.

Así que, luego de dominar esa fórmula, salí a buscar otras. En mucho de los casos, no utilicé en forma directa la información aprendida, pero siempre aprendí algo nuevo.

He asistido a clases concebidas únicamente para comerciantes de productos derivados, otras para comerciantes de productos de consumo, e incluso a una clase para especialistas en caos. Me encontré en un ámbito alejado del mío, estando en un recinto lleno de personas con doctorados en física nuclear y ciencia espacial. Pero aún así, aprendí muchísimas cosas que volvieron más significativas y lucrativas mis inversiones en acciones y propiedades.

Muchos colegios secundarios y universidades comunitarias, tienen clases sobre planificación financiera y adquisición de inversiones tradicionales. Son buenísimos lugares donde empezar.

Pero yo siempre busco una fórmula más veloz. Y esa es la razón por la cual, sobre una base bastante regular, gano más en un día de le que mucha gente ganaría en toda su vida.

Otra acotación. En el rápidamente cambiante mundo actual, ya no cuenta tanto lo que usted sabe, porque a menudo su conocimiento ya es obsoleto. Lo que hoy cuenta es la velocidad con que aprende. Esa habilidad no tiene precio. Es impagable a la hora de encontrar fórmulas más veloces —recetas, si prefiere, para hacer «pasta». Trabajar arduamente por el dinero, es una antigua fórmula nacida en la época del hombre de las cavernas.

5. Páguese a usted primero:

El poder de la autodisciplina. Si no puede tener control sobre sí mismo, no trate de hacerse rico. Quizás primero deba elegir formar parte del Cuerpo de la Marina o de alguna orden religiosa, para poder tomar el control sobre sí mismo. No tiene sentido invertir, ganar dinero, y dejarlo volar. La falta de autodisciplina es la causa por la cual la mayoría de los ganadores de loterías quiebran, aún poco tiempo después de haber ganado millones. La falta de autodisciplina es la causa de que las personas que reciben un aumento, salgan inmediatamente a comprar un nuevo automóvil o a tomar un crucero.

Resulta difícil decir cuál de los diez pasos es el más importante. Pe de todos, este paso es probablemente el más difícil de dominar, si I forma ya parte de su carácter. Me aventuraré a decir que la falta de autodisciplina personal es el factor delineante Nº 1 entre los ricos, los pobres, y la clase media.

Puesto de forma simple, las personas que tienen baja autoestima poca tolerancia a la presión financiera, jamás, y lo digo enfáticamente jamás podrán ser ricos. Como he dicho anteriormente, una lección aprendida de mi padre rico era que «el mundo te presionará». El mundo pone a prueba a las personas, no porque otros sean abusadores, sir porque el individuo carece de control interno y disciplina. La gente que no tiene fortaleza interior, a menudo pasa a ser víctima de quienes poseen autodisciplina.

En las clases para empresarios que yo doy, les recuerdo constante mente a las personas que no se enfoquen en su producto o servicio sino en desarrollar sus capacidades de gestión. Las tres habilidades de gestión necesarias para iniciar su propio negocio son:

a. Administración del flujo de dinero en efectivo.

b. Gerenciamiento de la gente.

c. Manejo de su tiempo.

Y diría que, la capacidad de gestionar exitosamente estas tres área es aplicable a todos, no solamente a los empresarios. Las tres tienes importancia en la manera en que desarrolla su vida como individuo, < como parte de una familia, un negocio, una organización de caridad una ciudad, o una nación.

Cada una de estas habilidades, se ve acrecentada por el dominio de la autodisciplina. Yo no tomo a la ligera el dicho «páguese a usted primero»

Este dicho, proviene del libro El hombre más rico de Babilonia, de George Classen. Se vendieron millones de ejemplares. Pero, mientras que millones de personas repiten alegremente esa poderosa afirmación pocos siguen el consejo. Como ya he dicho, la especialización en finanzas le permite a uno leer los números, y los números relatan la historia Mirando la declaración de ingresos y la hoja de balance de una persona puedo ver inmediatamente si esa gente que suelta las palabras «páguese a usted primero», en verdad practica lo que predica.

Una imagen vale más que mil palabras. De manera que, comparemos el extracto de cuenta de las personas que se pagan a sí mismos primero con el de quienes no lo hacen.

Estudie los diagramas y trate de ver si puede captar algunas diferencias. Una vez más, lo que relata la historia, tiene que ver con la comprensión del flujo del dinero. Mucha gente mira los números y se pierde la historia. Si usted realmente puede comenzar a entender el poder del flujo del dinero, pronto se dará cuenta de qué es lo que está mal en el gráfico siguiente, o por qué el 90 por ciento de las personas trabaja arduamente durante toda su vida, y necesita sostén del gobierno, Seguridad Social, cuando ya no son aptos para trabajar.

¿Puede verlo? El diagrama precedente refleja las acciones de un individuo que elige pagarse primero a sí mismo. Todos los meses, destina dinero a su columna del activo antes de pagar sus gastos mensuales. Aunque millones de personas han leído el libro de Classen y entienden las palabras «páguese primero a sí mismo», en realidad, se pagan en último término.

Ya puedo escuchar los alaridos de aquellos de ustedes que creen sinceramente en pagar primero sus cuentas. Y puedo escuchar a toda esa gente «responsable» que paga sus cuentas a tiempo. No estoy diciendo que sean irresponsables y no paguen sus cuentas. Todo lo que digo es que haga lo que dice el libro, o sea, «páguese primero a sí mismo». Y el diagrama anterior, es el gráfico contable correcto para esa acción. No así el que sigue.

Mi esposa y yo hemos tenido muchos contadores, tenedores de libros y banqueros que han tenido un gran problema con esta manera de entender «páguese primero a sí mismo». La razón es que estos profesionales financieros, en verdad hacen lo que hace la masa, o sea, pagarse a sí mismos en última instancia. Pagan primero a todos los demás.

Ha habido meses en mi vida en que, por distintas razones, el flujo de dinero era mucho menor que mis cuentas. Aún así, me pagaba primero a mí mismo. Mi contador y el tenedor de libros vociferaban con pánico. «Van a venir por ti. El Ente Nacional de Recaudaciones te va a meter en prisión». «Vas a arruinar tu historial de crédito». «Te van a cortar la electricidad». Aún así, me pagaba primero a mí mismo.

Usted se preguntará por qué. Porque de eso se trataba la historia de El hombre más rico de Babilonia. El poder de la autodisciplina, y el poder de la fortaleza interior. «Agallas», en términos menos elegantes. Como papá rico me enseñó el primer mes que trabajé para él, mucha gente permite que todo el mundo los mandonee. Un cobrador lo llama y usted «paga por que si no…». De manera que usted paga, y no se paga a sí mismo. Un empleado en la sección de ventas le dice, «Oh, cárguelo a su tarjeta de crédito». Su agente de bienes raíces le dice adelante, vamos, el gobierno te permite una deducción de impuestos sobre tu casa». De eso se trata el libro. Tener las agallas de ir contra la corriente y hacerse rico. Puede ser que usted no sea débil, pero cuando se trata de dinero, mucha gente se ablanda.

No estoy hablando de ser irresponsable. La razón por la cual no poseo grandes deudas de tarjetas de crédito, ni deudas por gastos innecesarios, es porque quiero pagarme primero a mí mismo. La razón por la cual minimizo mi ingreso, es porque no quiero pagárselo al gobierno. Es por eso que, para todos ustedes que hayan visto el vídeo Los secretos de los ricos, mi ingreso proviene de mi columna del activo, a través de una corporación en Nevada. Si trabajo por el dinero, el gobierno lo toma.

Así que, aunque pague mis cuentas en última instancia, soy lo suficientemente astuto, financieramente hablando, como para no entrar en una situación económica difícil. No me gusta consumir a crédito. De hecho, tengo obligaciones más altas que el 99 por ciento de la población, pero no las pago yo; hay otras personas que pagan mis obligaciones. Se los llama inquilinos. De manera que la regla Nº 1 de pagarse primero a sí mismo es, en primer lugar, no se endeude. Aunque pago mis cuentas al final, lo establezco todo como para tener sólo pequeñas cuentas insignificantes para pagar.

En segundo lugar, cuando ocasionalmente me quedo corto de dinero, aún así me pago primero. Dejo que los acreedores y el gobierno protesten. Me gusta cuando se ponen duros. ¿Por qué? Porque esos tipos me hacen un favor. Me inspiran a salir y crear más dinero. Entonces, me pago primero a mí mismo, invierto el dinero, y dejo que los acreedores vociferen. De todas maneras, generalmente les pago enseguida. Mi esposa y yo tenemos un excelente crédito. Simplemente, no cedemos ante la presión, gastando nuestros ahorros o liquidando paquetes de acciones para pagar deudas de consumo. Eso no es demasiado inteligente, financieramente hablando.

De manera que la respuesta es:

a. No se endeude demasiado, de forma tal que después tenga que pagar por ello. Mantenga bajos sus gastos. En primer lugar, realice inversiones. Luego, compre la gran casa, o el magnífico automóvil. Estar atrapado en la carrera de ratas no es inteligente.

b. Cuando se quede corto de dinero, deje que la presión construya, y no que merme sus ahorros o inversiones. Use la presión para inspirar a su genio financiero para que aparezca trayendo nuevas maneras de ganar dinero, y entonces así, poder pagar sus cuentas. Habrá incrementado su habilidad de ganar más dinero, así como su inteligencia financiera.

Tantas veces me he metido en aguas calientes, financieramente hablando, y tuve que usar mi cerebro para crear más ingreso, mientras defendía fielmente los activos en la columna de mis inversiones. Mi tenedor de libros ha gritado, y se ha sumergido para cubrirse, pero yo era como un buen soldado de caballería defendiendo el fuerte, Fuerte Activo.

La gente pobre tiene hábitos pobres. Un mal hábito bastante común se llama «Sumergirse en los Ahorros». Los ricos saben que los ahorros sólo se utilizan para crear más dinero, no para pagar cuentas.

Sé que suena duro, pero como ya dije, si usted no está endurecido interiormente, el mundo lo estará empujando de un lado a otro.

Si a usted no le gusta soportar la presión financiera, entonces encuentre una fórmula que funcione para usted. Una buena es disminuir los gastos, poner el dinero en el banco, pagar más impuesto a las ganancias de lo que corresponda, invertir en fondos comunes, y adherir al voto del promedio. Pero esto viola la regla de «páguese primero a usted mismo».

La regla no alienta el autosacrificio o la abstinencia financiera. No quiere decir pagarse primero y luego morirse de hambre. La vida fue hecha para disfrutarla. Si usted invoca a su genio financiero, puede tener todas las cosas buenas de la vida, hacerse rico y pagar sus cuentas, sin sacrificar la buena vida. Y eso es inteligencia financiera.

6. Pague bien a sus asesores:

El poder de un buen asesoramiento. Muchas veces veo gente poniendo un anuncio frente a su casa que dice «Dueño vende». O actualmente veo en televisión varias personas anunciándose como «Asesores accesibles».

Mi padre rico me enseñó que adoptara la táctica opuesta. El creía que había que pagar bien a los profesionales, y yo también he adoptado esa política. Actualmente, tengo abogados, contadores, agentes inmobiliarios y corredores de bolsa caros. ¿Por qué? Porque, y lo digo enfáticamente, si las personas trabajan profesionalmente, sus servicios harán que usted gane dinero. Y cuanto más dinero ganen ellos, más gano yo.

Vivimos en la Era de la Información. La información no tiene precio. Un buen asesor debería brindarle a usted información, como también tomarse el tiempo de educarlo. Tengo varios asesores que están deseosos de hacer eso para mí. Algunos de ellos, me enseñaron cuando tenía poco o nada de dinero, y hoy aún siguen conmigo.

Lo que le pago a un asesor no es nada en comparación con la cantidad de dinero que puedo ganar gracias a la información que me brindan. Me encanta cuando mi agente inmobiliario o mi corredor de bolsa ganan mucho dinero. Porque usualmente eso significa que yo gané mucho también.

Un buen asesor me ahorra tiempo, además de hacerme ganar dinero momo cuando compré un terreno libre por 9.000 dólares, y lo vendí inmediatamente por más de 25.000, y así pude comprar más pronto mi Porsche.

Un asesor es el equivalente de sus ojos y sus oídos en el mercado. Ellos están todo el día allí, y de esta manera no tengo que estar yo. Yo, mejor juego al golf.

De la misma manera, la persona que vende su casa por sí misma, no está valorando mucho su tiempo. ¿Por qué querría yo ahorrarme unos pocos pesos, cuando puedo utilizar ese tiempo para hacer más dinero, o pasarlo con los seres que amo? Lo que me parece gracioso es que muchas personas de clase media o baja, insisten en pagar propinas del 15 o 20 por ciento por el servicio de mesa en un restaurante, aunque el servicio no sea bueno, pero se quejan por tener que pagar del 3 al 7 por ciento a un agente inmobiliario. Parece como si disfrutaran de dar propinas a esas personas de la columna de sus gastos, mientras son inflexibles con las personas en su columna de las inversiones. Eso no es inteligente financieramente.

Muchos agentes no se han formado de la misma manera. Desafortunadamente, la mayoría son meramente vendedores. Diría que la gente de ventas, en el área inmobiliaria, es la peor. Ellos venden, pero en su vida, tienen pocas o ninguna propiedad. Hay una enorme diferencia entre un agente que vende casas, y uno que vende inversiones. Y eso es aplicable también a agentes de bolsa, bonos, fondos comunes y seguros, quienes se presentan como planificadores financieros. Como en los cuentos de hadas, usted besa a una gran cantidad de sapos antes de encontrar un príncipe. Sólo recuerde el viejo dicho, «si necesita una enciclopedia, nunca acuda a un vendedor de enciclopedias».

Cuando entrevisto a cualquier profesional a quien pago honorarios, primero descubro cuántas propiedades o paquetes de acciones poseen ellos mismos, y qué porcentaje pagan en impuestos. Y aplico esto tanto a mis abogados, como a mis contadores. Tengo una contadora que se ocupa de su propio negocio. Su profesión es llevar contabilidades, pero su negocio son los bienes raíces. Antes tenía un contador que llevaba libros de pequeñas empresas, pero no poseía bienes raíces. Así que cambié, porque no nos gustaban los mismos negocios.

Encuentre asesores que sientan de corazón sus mismos intereses. Muchos de ellos pasarán su tiempo educándolo, y pueden ser la mejor inversión que usted halle. Sea justo, y ellos en su mayoría también serán justos con usted. Si lo único que piensa es en bajarles las comisiones, entonces, ¿por qué querrían pasar tiempo con usted? Se trata de simple lógica.

Como he dicho antes, una de las habilidades de gestión y dirección es el gerenciamiento del personal. Muchas personas sólo pueden dirigir a aquellos ante los cuales se sienten más inteligentes, o sobre quienes tienen poder, como en el caso de personas en relación de dependencia. Muchos managers medios, continúan así, sin lograr ascensos porque saben cómo trabajar con personas por debajo de ellos, pero no con personas por encima de ellos. La verdadera capacidad consiste en poder dirigir y pagar bien a personas que son más sagaces que usted en algún área técnica determinada. Esa es la razón por la que las compañías tienen juntas de directores. Usted también debería tener una. Y eso es inteligencia financiera.

7. Sea un «donante indio»:

El poder de obtener algo por nada. Cuando los primeros colonos blancos llegaron a Norteamérica, quedaron atónitos ante una práctica cultural que tenían algunos indios norteamericanos. Por ejemplo, si un colono tenía frío, el indio le ofrecía una manta a esa persona. Confundiéndolo con un regalo, el colono a menudo se ofendía cuando el indio solicitaba la devolución.

Los indios también se molestaban cuando se daban cuenta de que los colonos no querían devolver las cosas. De allí proviene el término «donante indio». De un simple malentendido cultural.

En el mundo de la «columna de las inversiones», ser un donante indio es vital para la riqueza. La primera pregunta de un inversor sofisticado es, «¿Con cuánta rapidez recuperaré mi dinero?» Ellos también desean saber si obtendrán alguna cosa a cambio de nada, lo cual es llamado una porción de la acción. Por eso es tan importante el retorno de y sobre la inversión.

Por ejemplo, yo hallé un pequeño condominio, a pocas cuadras de donde vivo, que estaba en ejecución de hipoteca. El banco pedía 60.000 dólares, y yo presenté una oferta de 50.000, que ellos aceptaron, simplemente porque, adjunto a mi oferta, estaba el cheque por los 50.000 dólares. Se dieron cuenta de que la oferta iba en serio. Muchos inversores dirían, ¿no estás inmovilizando demasiada cantidad de efectivo? ¿No sería mejor obtener un préstamo para eso? En este caso, la respuesta es no. Mi compañía inversora utiliza este lugar para alquiler vacacional en los meses de invierno, en los cuales los «pájaros de la nieve» llegan a Arizona, y lo alquilan por 2.500 dólares mensuales, durante cuatro meses al año. Alquilarlo fuera de la temporada invernal, cuesta sólo 1.000 dólares por mes. Recuperé mi inversión en casi tres años. Ahora soy dueño de esa inversión, la cual bombea dinero para mí, en algunos meses más que en otros.

Lo mismo sucede con las acciones. Frecuentemente, mi agente me llama recomendándome mover una considerable cantidad de dinero hacia un paquete de acciones de alguna compañía que él cree que está por efectuar algún movimiento que subirá el valor de las acciones, como por ejemplo, el anuncio de un nuevo producto. Entonces pongo mi dinero allí, durante una semana, hasta no más de un mes, mientras las acciones suben. Entonces, retiro el monto de dólares original, y dejo de preocuparme por las fluctuaciones del mercado, porque vuelvo a contar con mi capital inicial, disponible para trabajar en otra inversión. De esta manera, mi dinero se va y vuelve, y me hago dueño de una inversión que, técnicamente, fue gratis.

Lo cierto es, he perdido dinero en muchas ocasiones. Pero sólo juego con el dinero que puedo afrontar perder. O sea, de diez inversiones promedio, anoto algunos tantos en dos o en tres, mientras que cinco 0 seis no me dan nada, y pierdo en dos o en tres. Pero limito mis pérdidas a solamente el dinero que tengo involucrado allí en ese momento.

Las personas que odian el riesgo, ponen su dinero en el banco. Y a la larga, ahorrar es mejor que no ahorrar. Pero lleva mucho tiempo recuperar su dinero y, en la mayoría de los casos, no se obtiene nada gratis a cambio. Antes regalaban tostadoras, pero hoy ni siquiera eso.

En cada una de mis inversiones, debe haber algo que proporcione un incremento, algo gratis. Un condominio, un pequeño depósito, alguna parcela gratis de terreno, una casa, paquetes de acciones, un edificio de oficinas. Y la idea es que el riesgo sea limitado, o bajo. Hay libros enteros dedicados a este tema, así que no lo abordaré aquí ahora. Ray Kroc, famoso por McDonald’s, vendía franquicias de hamburguesas, no porque le encantaran las hamburguesas, sino porque quería tener la propiedad debajo de la franquicia, gratis.

De manera que los inversores sabios deben mirar más allá del retorno de y sobre la inversión; se trata de las inversiones que se obtienen gratis, una vez que recupera su dinero. Eso es inteligencia financiera.

8. Las inversiones compran los lujos:

El poder de enfocarse. El hijo de un amigo ha estado desarrollando el mal hábito de «un agujero que le quema en el bolsillo». Apenas cumplió 16 años, naturalmente quiso su propio automóvil. La excusa era «todos lo padres de mis amigos le regalaron uno a sus hijos». El muchacho quería disponer de sus ahorros para pagar el anticipo. Ahí fue cuando su padre me llamó.

«¿Crees que debería dejar que él lo haga, o que yo debería hacer como otros padres, y simplemente comprarle el automóvil?»

A lo cual respondí, «aliviaría la presión en el corto plazo, pero ¿qué le habrás enseñado con el tiempo? ¿Puedes tomar este deseo de tu hijo de tener su propio auto, e inspirarlo para que aprenda algo?» De repente se encendieron las luces, y corrió a su casa.

Dos meses después volví sobre mi amigo otra vez, y le pregunté, «¿Tiene tu hijo su automóvil nuevo?»

«Oh, no. Pero fui y le di 3.000 dólares para eso. Le dije que use mi dinero, en lugar del dinero para su carrera en la Universidad.»

«Bueno,» dije, «eso fue generoso de tu parte.»

«No, no exactamente. El dinero incluyó una cláusula. Tomé tu consejo de utilizar su intenso deseo de comprar un automóvil, y empleé esa energía para que pudiera aprender algo.»

«¿Y cuál fue el enganche?» pregunté.

«Bueno, primero, iniciamos otra vez tu juego CASHFLOW. Lo jugamos, y tuvimos una larga discusión acerca del buen uso del dinero. Entonces le regalé una suscripción para el Wall Street Journal, junto con algunos libros sobre el mercado de valores.»

«¿Bueno, y qué?» pregunté. «¿Qué había en el anzuelo?»

«Le dije que los 3.000 dólares eran suyos, pero que no podía comprar el automóvil con ellos directamente. Podía utilizarlos para comprar y vender acciones, encontrar su propio corredor de bolsa, y una vez que hubiera ganado 6.000 dólares con los primeros 3.000, el dinero sería suyo para el automóvil, y los 3.000 dólares irían a parar a los fondos para sus estudios.»

«¿Y cuáles fueron los resultados?» pregunté.

«Bueno, al principio tuvo suerte en sus transacciones, pero unos días más tarde perdió todo lo que había ganado. Entonces realmente se empezó a interesar. En este momento, diría que está 2.000 dólares abajo, pero su interés va en aumento. Leyó todos los libros que le compré, y se fue a la librería a comprar más. Lee el Wall Street Journal vorazmente, prestando atención a los indicadores, y mira CNBC en lugar de MTV. Le quedan sólo 1.000 dólares, pero su interés y su aprendizaje andan por las nubes. Sabe que si pierde ese dinero, caminará por dos años más. Pero no parece importarle demasiado. Incluso parece desinteresado en la compra del automóvil, porque ha descubierto un juego más divertido.»

«¿Y qué pasa si pierde todo ese dinero?» pregunté.

«Habremos cruzado un puente si llegamos hasta allí. Prefiero que pierda todo ahora, en vez de esperar a que tenga nuestra edad y corra el riesgo de perderlo todo. Y además, esos 3.000 dólares, son la mejor inversión que he hecho en su educación. Lo que está aprendiendo le servirá para toda la vida, y parece estar ganando un nuevo respeto por el poder del dinero. Creo que ya no tiene ese agujero quemándole en su bolsillo.»

Como ya dije en la sección de «Páguese primero a usted mismo», si una persona no puede dominar el poder de la autodisciplina, es mejor que no trate de ser rica. Porque, mientras en teoría, el proceso de generar flujo de efectivo desde la columna de las inversiones es fácil, la fortaleza mental de dirigir ese dinero, es difícil. En el mundo consumista de hoy, es mucho más fácil hacerlo volar a través de la columna de los gastos, debido a las tentaciones externas. Dada la falta de fortaleza mental, ese dinero fluye por la vía de menor resistencia. Esa es la causa de la pobreza y las angustias financieras.

Yo di este ejemplo numérico de inteligencia financiera, que en este caso se trata de la habilidad de dirigir dinero para ganar más dinero.

Si le hubiéramos dado a 100 personas, 10.000 dólares a cada uno al comienzo del año, mi opinión acerca de lo que pasaría al final del año es:

A 80 no les quedaría nada. De hecho, muchos habrían generado deudas más grandes, pagando anticipos de nuevos automóviles, refrigeradores, sets de televisión y vídeocasetera, o algunas vacaciones.

16 habrían incrementado esos 10.000 dólares entre un 5 y u 10 por ciento.

4 los habrían incrementado a 20.000 dólares, o logrado millones.

Asistimos al colegio para aprender una profesión, de forma de poder trabajar y ganar dinero. Mi opinión es que también sería importante aprender a tener dinero trabajando para nosotros.

Me encantan mis lujos, igual que a todos. La diferencia es que algunas personas compran esos lujos a crédito. Se quedan atrapados e la opinión del vecindario. Cuando yo deseaba comprarme un Porsche el camino fácil hubiera sido llamar a mi oficial de cuenta en el banco, y solicitar un préstamo. En lugar de enfocarme en la columna de la obligaciones, elegí enfocarme en la de las inversiones.

Y como si fuera un hábito, empleé mi deseo de consumir para inspirar y motivar a mi genio financiero.

Hoy en día, demasiado a menudo, nos enfocamos en pedir dinero prestado para adquirir las cosas que deseamos, en lugar de enfocarnos en generar más dinero. La primera, es fácil en el corto plazo, pero con el tiempo se complica. Se trata de un mal hábito que hemos adquirido como individuos, y como nación. Recuerden, el camino fácil a menudo se pone difícil, y el camino difícil, muchas veces acaba siendo fácil.

Cuanto más temprano usted y sus seres queridos se puedan entrena: para adquirir la maestría del dinero, ¡mejor! El dinero es una fuerza poderosa. Desafortunadamente, la gente utiliza ese poder en su contra Si su inteligencia financiera es baja, el dinero le pasará por encima. Será más inteligente que usted. Si el dinero es más inteligente que usted; usted trabajará para él por el resto de su vida.

Para ser el amo del dinero, necesita ser más inteligente que él. Entonces, el dinero hará lo que le ordenen. Le obedecerá. En lugar de ser el esclavo, usted pasará a ser el amo. Eso es inteligencia financiera.

9. Se necesitan héroes:

El poder del mito. Cuando era un niño, admiraba mucho a Willie Mays, Hank Aarón, Yogi Berra. Eran mis héroes. Siendo jugador de la Liga de Menores, ansiaba ser como ellos. Sus tarjetas de baseball eran mis tesoros. Quería saber todo sobre ellos. Conocía todos sus récords, su promedio de bateo, cada una de sus carreras impulsadas, cuánto ganaban, y cómo habían surgido desde abajo. Yo quería saber todo, porque lo único que deseaba era ser como ellos.

Siendo un niño de 9 ó 10 años, cuando me preparaba para batear o jugar en primera base o como catcher, no era yo. Era Yogi o Hank. Esa es una de las más poderosas formas de aprender, que como adultos a menudo perdemos. Perdemos a nuestros héroes. Perdemos esa parte naif.

Hoy en día, observo jovencitos jugando basketball cerca de mi casa. En la cancha, ellos no son el pequeño Juan; son Michael Jordan, Sir Charles o Clyde. Copiar o emular héroes es verdaderamente un aprendizaje poderoso. Y por eso es que cuando alguien como O J.Simpson cae en desgracia, genera una enorme protesta.

Se trata de algo más que, simplemente, un juicio en la corte. Se trata de la pérdida de un héroe. Algunas personas crecimos con… queríamos ser como… o admirábamos a… Y de pronto, nos vemos obligados a quitar a esa persona de nosotros.

A medida que me hago adulto, tengo nuevos héroes. Tengo héroes en el golf, como Peter Jacobsen, Fred Copules y Tiger Woods. Trato de copiar su swing, y me esfuerzo por leer todo lo que puedo sobre ellos. También tengo héroes como Donald Trump, Warren Buffett, Peter Lynch, George Soros y Jim Rogers. En la actualidad, conozco sus logros, de la misma manera en que conocía los récords y promedios de bateo de mis héroes del baseball. Sigo las inversiones de Warren Buffett, y leo todo lo que puedo sobre su punto de vista acerca del mercado. Leo el libro de Peter Lynch para entender de qué manera elige las acciones. Y leo acerca de Donald Trump, tratando de descubrir cómo negocia y reúne las transacciones.

Al igual que yo no era yo cuando levantaba el bate, en el momento en que me hallo en la bolsa o me encuentro negociando una transacción, inconscientemente, estoy actuando con la bravura de Trump. O cuando analizo una tendencia, actúo como si Peter Lynch la estuviera observando. Al tener héroes, hacemos surgir ante nosotros una tremenda fuente de genios en bruto.

Pero, los héroes hacen algo más que simplemente inspirarnos. Hacen que las cosas parezcan fáciles. Y eso es lo que nos convence de querer ser tal cual ellos. «Si ellos pueden, yo también puedo.»

Cuando se trata de inversiones, demasiadas personas hacen que suene complicado. En lugar de prestarles atención, encuentre héroes que lo hagan parecer fácil.

10. Enseñe y recibirá:

El poder de dar. Mis dos papás fueron maestros. Mi padre rico me enseñó una lección que me ha acompañado toda la vida, y es la necesidad de ser caritativo 0 dar. Mi padre instruido daba mucho en concepto de tiempo 0 conocimientos, pero casi nunca daba dinero. Como ya dije, usualmente decía que iba a dar cuando tuviera algo de dinero extra. Desde ya que, rara vez había un extra.

Mi padre rico daba dinero, así como también educación. El creía firmemente en esto. «Si quieres algo, primero necesitas dar,» decía siempre. Si se hallaba corto de dinero, él simplemente donaba a su iglesia o a su organización de caridad favorita.

Si yo pudiera dejarlo a usted con tan sólo una idea, sería esa idea. Cuando se sienta «corto» o «en necesidad» de algo, primero dé aquello que desea, y volverá a usted en grandes cantidades. Y esto es aplicable a dinero, sonrisas, amor, amistad. Entiendo que a menudo esto sea lo último que una persona pueda desear hacer, pero para mí siempre ha funcionado. Yo simplemente creo que el principio de reciprocidad funciona, y doy de lo mismo que deseo. Quiero dinero, por lo tanto lo doy, y vuelve a mí multiplicado. Quiero vender, entonces ayudo a alguien a vender algo, y de esta manera mis ventas aumentan. Deseo contactos, entonces ayudo a alguien a obtener contactos y, como magia, encuentro gran cantidad de contactos nuevos. Años atrás, escuché un dicho que expresaba: «Dios no necesita recibir, pero los seres humanos necesitan dar.»

Mi padre rico a menudo decía, «la gente pobre es más codiciosa que la gente rica». El explicaba que si alguien era rico, seguramente estaba proveyendo algo que otros necesitaban. En mi vida, a lo largo de todos estos años, cada vez que me he sentido necesitado de algo 0 corto de dinero o falto de ayuda, simplemente, buscaba o encontraba en mi corazón qué era lo que quería, y me decidía a darlo primero. Y cuando lo daba, siempre me era retornado.

Esto me recuerda la historia del muchacho que estaba sentado en una helada noche fría, sosteniendo leña en sus brazos, y vociferando a la salamandra, «cuando me des algo de calor, yo pondré algo de leña dentro de ti.» Y cuando se trata de dinero, amor, felicidad, ventas y contactos, todo lo que uno necesita recordar es dar primero lo que se desee, y le será devuelto en abundancia. Muchas veces, solamente el proceso de pensar en lo que quiero, y en la manera en que podría darlo a otros, libera un torrente de generosidad. Si alguna vez siento que las personas no me están sonriendo, simplemente empiezo a sonreír y saludar, y entonces, como magia, comienza a haber más personas sonrientes a mi alrededor. Es verdad que su mundo es tan sólo su espejo.

Por eso digo «enseña y recibirás». He descubierto que cuanto más sinceramente enseño a aquellos deseosos de aprender, más aprendo. Si desea aprender acerca del dinero, enséñele a alguien más. Un torrente de nuevas ideas y precisiones agudas vendrá a usted.

Ha habido momentos en los que he dado y nada me fue devuelto, o recibí algo que no quería. Pero luego de un análisis más profundo, y de buscar dentro de mi alma, descubrí que, en esas circunstancias, estaba dando para recibir, en lugar de dar por dar.

Mi padre enseñaba a maestros, y se convirtió en un maestro superior. Mi padre rico siempre enseñó a personas jóvenes su forma de hacer negocios. Retrospectivamente, su generosidad con las cosas que ambos sabían, es lo que los hizo más inteligentes. Existen fuerzas en este mundo que poseen mucha más inteligencia que nosotros. Usted puede salir al mundo por las suyas, pero resulta más sencillo hacerlo con la ayuda de esas fuerzas existentes. Todo lo que usted necesita es ser generoso con lo que posee, y esas fuerzas serán generosas con usted.