Anoche, mientras escribía, hice una pausa, y me puse a mirar un programa de TV sobre la historia de un joven llamado Alexander Graham Bell. Bell acababa de patentar su teléfono, y estaba experimentando «dolores de crecimiento» porque la demanda de su nuevo invento era muy fuerte. Al necesitar una empresa más grande, se dirigió al gigante de ese momento, Western Union, y les preguntó si comprarían la patente, y su modesta compañía. El deseaba u$s 100.000 por el paquete completo. El presidente de la Western Union se burló de él y lo rechazó, alegando que el precio era ridículo. El resto es historia. Una industria de miles de millones de dólares emergió, y así nació AT&T.

Justo al terminar la historia de Alexander Graham Bell, emitían las noticias de la noche. Allí mostraban la historia de una nueva reducción (downsizing) de una compañía local. Los trabajadores estaban enojados, y se quejaban de que los propietarios de la compañía estaban siendo injustos. Un gerente despedido, de alrededor de 45 años de edad, se encontraba en la planta con su esposa y dos bebés, rogando a los guardias que le permitieran hablar con los dueños para preguntarles si reconsiderarían su despido. El hombre acababa de comprar una casa, y tenía miedo de perderla. La cámara enfocaba su alegato para que todo el mundo pudiera verlo. De más está decir que capturó mi atención.

Desde 1984, he estado enseñando profesionalmente. Ha sido una experiencia grandiosa y reconfortante. A la vez, es una profesión perturbadora, ya que he tenido que enseñar a miles de individuos, y en todos veo una cosa en común, incluyéndome a mí mismo. Todos nosotros tenemos un tremendo potencial, y hemos sido bendecidos con dones. Aún así, la única cosa en común que nos mantiene a todos frenados, es un cierto grado de duda acerca de nosotros mismos. No es tanto la falta de información técnica lo que nos detiene, sino la falta de auto confianza. Algunos se ven más afectados que otros.

Una vez que dejamos la universidad, la mayoría de nosotros sabe que lo que cuenta, no es mayormente una cuestión de títulos universitarios o buenas calificaciones. En el mundo real, fuera de las universidades, se requiere algo más que eso. Lo he oído nombrar como «estómago», «caradura», «pelotas», «audacia», «bravura», «astucia», «osadía», «tenacidad» y «brillantez». Este factor, como quiera que se lo denomine, decide, en última instancia, nuestro futuro, mucho más que cualquier título universitario.

Dentro de cada uno de nosotros, reside una de estas brillantes, osadas y apreciables características de nuestra personalidad. También existen las facetas débiles del carácter: personas que podrían arrodillarse e implorar si fuera necesario. Luego de un año en Vietnam como piloto del Cuerpo de Marina, llegué a conocer íntimamente ambos aspectos dentro de mí. Ninguno es mejor que el otro.

Pero, como maestro, me he dado cuenta de que el miedo excesivo y la duda acerca de uno mismo, son los más grandes detractores del genio personal. Me rompe el corazón ver estudiantes que, aunque saben las respuestas, carecen del coraje para actuar en consecuencia. A menudo, en el mundo real, no es el inteligente el que va adelante, sino el osado.

En mi experiencia personal, el genio financiero de cada persona requiere tanto de conocimiento técnico como de coraje. Si el miedo es demasiado fuerte, el genio se anula. En mis clases, insto enormemente a los estudiantes a aprender a correr riesgos, a ser osados, a dejar que su genio convierta ese miedo en fuerza y brillantez. Si bien funciona para algunos, a otros los aterroriza. Y he comenzado a darme cuenta de que la mayoría de las personas, cuando se trata del tema del dinero, prefieren jugar sobre seguro. He tenido que contestar preguntas tales como: ¿Por qué correr riesgos? ¿Por qué debería molestarme en desarrollar mi coeficiente de inteligencia financiera? ¿Por qué debo convertirme en un experto en finanzas?

Y yo respondo, «tan sólo para disponer de más opciones».

Hay enormes transformaciones por venir. Al igual que en la historia del joven inventor Alexander Graham Bell con la que comencé, en los años venideros habrá más personas iguales a él. Habrá un centenar de personas como Bill Gates, y compañías enormemente exitosas, como Microsoft, creadas cada año en todo el mundo. Y también habrá muchas más quiebras, despidos y reducciones.

Así que, ¿por qué molestarse desarrollando su coeficiente de inteligencia financiera? Nadie más que usted puede responder a eso. No obstante, puedo decirle por qué lo hago yo. Lo hago porque esta es la época más excitante para estar vivo. Prefiero estar dándole la bienvenida a los cambios, que temiéndoles. Prefiero estar entusiasmado con la posibilidad de ganar millones, a temer que no me den un aumento. Este período en el que estamos inmersos ahora, es uno de los tiempos más excitantes y sin precedentes en la historia de nuestro mundo. En las próximas generaciones, las personas observarán este período de la historia, y señalarán lo atrapante que debió haber sido esta era. Fue la muerte de lo viejo y el nacimiento de lo nuevo. Estuvo llena de agitación, y eso fue excitante.

Así que, ¿por qué molestarse desarrollando su nivel de inteligencia financiera? Porque si lo hace, prosperará enormemente. Y si no lo hace, éste será un período de tiempo atemorizante. Será una época de observar personas moviéndose valientemente hacia adelante, mientras otros se apegan a decadentes vueltas de la vida.

Las tierras eran riqueza, 300 años atrás. De manera que la persona que era dueña de la tierra, poseía la riqueza. Entonces, surgieron las fábricas y la producción, y Estados Unidos comenzó a elevarse hasta 1a dominación. Los industriales poseían la riqueza. Hoy, es la información. Y la persona que tiene la información más actualizada, posee la riqueza. El problema es que la información vuela alrededor del mundo a la velocidad de la luz. La nueva riqueza no puede ser contenida por límites y fronteras como lo fueron las tierras y las fábricas. Los cambios serán más veloces e impactantes. Habrá un increíble aumento en el número de nuevos multimillonarios. También estarán los que serán dejados atrás.

Actualmente, encuentro muchas personas luchando, a menudo trabajando más intensamente, simplemente porque se apegan a viejas ideas. Ellos quisieran que las cosas sean de la forma en que eran; se resisten al cambio. Conozco personas que están perdiendo sus trabajos o sus casas, y culpan a la tecnología, a la economía, o a su jefe. Lamentablemente, no se dan cuenta de que el problema debe estar en ellos mismos. Las ideas obsoletas son su mayor carga, su pasivo. Y son un pasivo simplemente porque ellos no se dan cuenta de que, mientras que esas ideas, o forma de hacer las cosas, ayer fueron un activo, el ayer ya se fue.

Una tarde, estaba enseñando inversiones usando el juego de mesa CASHFLOW como herramienta de enseñanza. Una amiga había traído a alguien consigo para que presenciara la clase. Esta amiga de una amiga, divorciada recientemente, se había consumido enormemente en el acuerdo del divorcio, y ahora estaba en la búsqueda de algunas respuestas. Su amiga pensó que la clase podría ayudarla.

El juego fue diseñado para ayudar a las personas a aprender cómo funciona el dinero. Al jugarlo, se aprende cómo interactúa la declaración de ganancias con la hoja de balance. Se aprende cómo fluye el dinero en efectivo entre ambas, y la forma en que se atraviesa el camino hacia la riqueza mediante el esfuerzo para aumentar mensualmente ese flujo de efectivo partiendo de la columna del activo, hasta el punto en que supere sus gastos mensuales. Una vez que esto se logra, usted tendrá la posibilidad de salir de la «Carrera de ratas» para ingresar en la «Carrera de la vía rápida».

Como ya he dicho, hay personas que odian el juego, algunas lo adoran, y otras se pierden el mensaje. Esta mujer perdió una valiosa oportunidad de aprender algo. Iniciada la partida, ella sacó una carta «doodad’ que le adjudicaba un barco. Al principio estaba feliz. «¡Ah! Me quedé con el barco.» Pero cuando su amiga trató de explicarle de qué forma funcionaban los números en su declaración de ingresos y en su hoja de balance, se vio frustrada porque nunca le habían gustado las matemáticas. El resto de las personas en su mesa esperaron hasta escuchar la explicación de la amiga sobre la relación existente entre la declaración de ingresos, la hoja de balance y el cashflow mensual. De repente, cuando se dio cuenta de cómo funcionaban los números, cayó en la cuenta de que su barco la estaba consumiendo viva. Más avanzado el juego, a ella le tocó una «reducción» y tener un hijo. Fue un horrible juego para ella.

Después de la clase, su amiga se acercó y me dijo que ella estaba molesta. Había venido a la clase para aprender sobre inversiones, y no le había gustado la idea de tomar tanto tiempo para jugar un juego tonto.

Su amiga intentó decirle que mirara dentro de sí, para ver si de alguna manera, el juego reflejaba algo de sí misma. Ante tal sugerencia, la mujer reclamó la devolución de su dinero. Dijo que la mera idea de que el juego pudiera ser un reflejo de sí misma, era ridícula. Su dinero le fue devuelto prontamente, y se retiró.

Desde 1984, he ganado millones por hacer simplemente lo que el sistema escolar no hace. En el colegio, la mayoría de los maestros disertan. Cuando era estudiante, yo odiaba esas explicaciones. Me aburría enseguida y mi mente divagaba.

En 1984, comencé a enseñar mediante juegos y estimulación. Siempre alenté a los estudiantes adultos a ver el juego como un reflejo de lo que saben, y lo que necesitan aprender. Y más importante aún, cada juego es un reflejo del propio comportamiento. Es un sistema de feedback instantáneo. En lugar del maestro dándole una lección, el juego lo retroalimenta con una explicación personalizada, hecha justo a su medida.

La amiga de la mujer que se fue del juego, me llamó más tarde para darme las novedades. Me comentó que su amiga estaba bien, y ya se había calmado. A medida que se fue serenando, había podido vislumbrar una ligera relación entre el juego y su vida.

Aunque en la realidad ella y su esposo no poseían un barco, eran dueños de cualquier otra cosa imaginable. Ella se sentía enojada tras su divorcio, tanto porque su esposo se había ido con una mujer más joven, como porque luego de veinte años de matrimonio, ellos no habían acumulado prácticamente nada en su activo. Virtualmente, no existía nada para repartir entre ellos dos. Sus veinte años de vida matrimonial habían sido increíblemente divertidos, pero todo lo que habían logrado acumular era una tonelada de «doo—dads» : Ella se dio cuenta de que su enojo al hacer los números —la declaración de ingresos y la hoja de balance— surgió al haberse visto turbada por no entenderlos. Siempre había creído que las finanzas eran una tarea masculina. Ella llevaba adelante la casa y organizaba la recreación, y él manejaba las finanzas. Ahora, estaba casi segura de que en los últimos cinco años de matrimonio, él había estado escondiendo de ella algún dinero. Estaba enojada consigo misma por no haber estado más consciente de hacia dónde iba el dinero, y también por no haberse dado cuenta de la existencia de la otra mujer.

Al igual que el juego de mesa, el mundo siempre nos está proporcionando feedback instantáneo. Nosotros podríamos aprender muchísimo si estuviéramos más sintonizados. Un día, no hace mucho tiempo, me quejé ante mi esposa de que en la lavandería habían achicado mis pantalones. Ella sonrió delicadamente y me pellizcó la panza para informarme que los pantalones no habían encogido, otra cosa se había agrandado: ¡yo!

El juego de CASHFLOW fue diseñado para dar a cada jugador un feedback personal. Su propósito es darle a usted opciones. Si extrae la carta del barco y eso lo pone en deudas, la pregunta es «¿Y ahora qué puedo hacer?» Cuántas diferentes opciones financieras puede usted encontrar. Ese es el propósito del juego: enseñar a los jugadores a pensar y crear nuevas y variadas opciones financieras.

He observado a más de mil personas jugar este juego. Las que, al jugarlo, más rápidamente logran salir de la «Carrera de ratas», son las personas que entienden los números y tienen mentes financieramente creativas. Ellos reconocen diferentes opciones financieras. Quienes tardan más, son aquellos que no están familiarizadas con los números, y que, generalmente, no comprenden el poder de la inversión. Las personas ricas, en general son creativas y corren riesgos calculados.

Ha habido personas jugando CASHFLOW que, en el juego, ganan mucho dinero, pero luego no saben qué hacer con él. La mayoría de ellas, tampoco han sido financieramente exitosas en la vida real. Todos los demás parecen aventajarlas, incluso aunque ellas tengan dinero. Y eso mismo ocurre en la vida real. Hay una gran cantidad de personas que tienen muchísimo dinero pero no avanzan financieramente.

Limitar sus opciones equivale a aferrarse a viejas ideas. Tengo un amigo de la escuela secundaria que ahora trabaja en tres empleos. Veinte años atrás, él era el más rico de todos mis compañeros. Cuando la plantación local de azúcar cerró, la compañía en la que él trabajaba se vino abajo junto con la plantación. En su mente, él no tenía más que una sola opción: trabajar intensamente. El problema fue que no pudo encontrar un trabajo equivalente que reconociera su trayectoria en la antigua compañía. Como resultado, se halla sobrecalificado para los empleos que tiene actualmente, pero su salario es menor. A fin de ganar lo suficiente para vivir, debe tener tres trabajos.

He observado personas jugando CASHFLOW quejándose de que la carta de la «buena» oportunidad nunca viene a ellos. De manera que se quedan allí sentados. Conozco gente que hace eso en la vida real. Esperan por la «buena» oportunidad.

He observado personas obtener la carta de la «buena» oportunidad, pero no tener suficiente dinero. Entonces, se quejan de que hubieran podido salir de la «Carrera de ratas» si hubieran tenido más dinero. Así que se quedan ahí sentados. Conozco personas que también hacen eso en la vida real. Ellos ven todos los grandes negocios, pero no tienen dinero.

Y conozco personas que extraen una carta de la «buena» oportunidad, la leen en voz alta, pero no tienen ni idea de que se trata de una «buena» oportunidad. Tienen el dinero, el momento es el oportuno, tienen la carta, pero no pueden ver la oportunidad mirándolos fijamente. No pueden ver de qué manera encaja en su plan financiero para escapar de la «Carrera de ratas». Y conozco aún más de ese tipo de personas, que de todas las otras combinadas. Muchos tienen esa única oportunidad de la vida destellando justo frente a ellos, pero no la ven. Un año más tarde, averiguan sobre ella, cuando ya todos los demás se han enriquecido.

Inteligencia financiera es simplemente tener más opciones. Si las oportunidades no vienen a usted, ¿qué más puede hacer para mejorar su posición económica? Si una oportunidad le cae en la falda, y usted no tiene el dinero, y el banco no le contesta, ¿qué más puede hacer para lograr que esa oportunidad trabaje en su favor? Si su corazonada es correcta, y aquello con lo que usted contaba no sucede, ¿de qué manera puede transformar un limón en millones? Eso es inteligencia financiera. No es tanto lo que sucede, sino cuántas distintas soluciones financieras se le ocurren para transformar un limón en millones. Se trata de cuán creativo es usted resolviendo problemas financieros.

La mayoría de las personas sólo conocen una solución: trabajar arduamente, ahorrar y solicitar préstamos.

Así que, ¿porqué querría usted incrementar su inteligencia financiera? Porque desea ser la clase de persona que crea su propio destino. Toma lo que fuere que suceda, y lo mejora. Muy pocos se dan cuenta de que la suerte se crea. De la misma manera en que se crea el dinero. Y si usted quiere tener más suerte, y crear dinero en lugar de trabajar intensamente, entonces su inteligencia financiera es importante. Si usted es la clase de persona que está esperando que suceda lo «correcto», puede que espere por un largo período. Es como esperar que todos los semáforos estén verdes por ocho kilómetros, antes de iniciar el viaje.

Cuando éramos unos jovencitos, Mike y yo escuchábamos constantemente a papá rico decir «el dinero no es real». Ocasionalmente, se encargaba de recordarnos lo cerca que habíamos estado de descubrir el secreto del dinero, aquél primer día en que nos juntamos y empezamos a «hacer dinero» a partir de cemento de piedra parís. «Las clases media y pobre trabajan por el dinero», decía. «Los ricos ganan dinero. Cuanto más piensen que el dinero es real, más intensamente tendrán que trabajar por él. Si ustedes pueden comprender en profundidad la idea de que el dinero no es real, se harán ricos más rápidamente.»

«¿Y qué es?», era la pregunta con la cual Mike y yo volvíamos a menudo. «¿Qué es el dinero si no es real?»

Todo lo que papá rico decía es: «Lo que nos pongamos de acuerdo en que sea».

El único y más poderoso activo que todos tenemos es nuestra mente.

Si está bien entrenada, puede crear inmensa riqueza en aparentemente un instante. Riqueza más allá de los sueños de los reyes y las reinas di 300 años atrás. De la misma manera, una mente no entrenada puede crear extrema pobreza, que perdure por generaciones, al enseñarle es a sus familias.

En la Era de la Información, el dinero está creciendo exponencial mente. Unos pocos individuos se están volviendo ridículamente ricos < partir de nada, sólo de ideas y acuerdos. Si usted le pregunta a mucha; de las personas que comercializan acciones u otras inversiones para vivir, ellos lo ven suceder todo el tiempo. A menudo, se pueden gana: millones instantáneamente a partir de nada. Y por nada, me refiero a que ningún dinero fue intercambiado. Se hace vía acuerdos: un geste con la mano en un box dentro del recinto de la bolsa de valores; un—, señal en la pantalla de un agente en Lisboa desde la pantalla de otro operador en Toronto, y vuelta a Lisboa; una llamada a mi agente pare comprar, y otra un momento más tarde para vender. No es el dinero e que pasa de mano. Son los acuerdos los que lo hacen.

Así que, ¿por qué desarrollar su genio financiero? Sólo usted puede responder a esa pregunta. Puedo decirle porqué yo he estado desarrollando este área de mi inteligencia. Lo hago porque quiero ganar dinero rápidamente. No porque lo necesite, sino porque quiero. Es un procese de aprendizaje fascinante. Desarrollo mi coeficiente intelectual financiero porque quiero participar en el juego más grande y fascinante del mundo. Y a mi propia y humilde manera, me gustaría ser parte de esta evolución sin precedentes de la humanidad, la era en la cual los seres humanos trabajan únicamente con sus mentes, y no con sus cuerpos. Además, es donde está la acción. Es lo que está sucediendo. Es atrapante. Es impresionante. Y es divertido.

Es por eso que invierto en mi inteligencia financiera, desarrollando el activo más poderoso que poseo. Quiero estar con las personas que se están moviendo audazmente hacia adelante. No quiero estar con los que se vayan quedando atrás.

Les voy a dar un ejemplo sencillo sobre crear dinero. En los primeros años de la década del 90, la economía de Phoenix estaba terrible. Yo estaba mirando el show televisivo Buenos días América (Good Morning América), cuando apareció un planificador financiero y comenzó a pronosticar fatalidades con pesimismo. Su consejo era «ahorrar dinero. Guardar 100 dólares por mes», decía, «y en 40 años usted será multimillonario».

Bueno, guardar dinero todos los meses no es mala idea. Es una opción —a la que adhiere la mayoría de las personas. El problema es éste: las enceguece en relación a lo que realmente está sucediendo. De esa manera pierden mejores oportunidades de un crecimiento mucho más significativo de su dinero. El mundo les pasa desapercibido.

Como ya he dicho, la economía estaba terrible en esa época. Para los inversores, esta es la condición perfecta del mercado. Una porción de mi dinero se hallaba en el mercado de valores y en casas de apartamentos. Yo me encontraba corto de efectivo. Como todo el mundo estaba vendiendo, yo compraba. No estaba ahorrando dinero, estaba invirtiendo. Mi esposa y yo teníamos más de un millón de dólares en efectivo trabajando en un mercado que iba velozmente en alza. Era la mejor oportunidad para invertir. La economía estaba terrible. Yo simplemente no podía dejar pasar estas pequeñas transacciones.

Las casas que alguna vez estuvieron a u$s 100.000, ahora estaban a u$s 75.000. Pero en lugar de comprar en la oficina inmobiliaria, comencé a comprar en la oficina de quiebras de la fiscalía, o en los escalones de la corte. En estos lugares de compras, una casa de u$s 75.000, a veces podía ser comprada en u$s 20.000 o menos. Con u$s 2.000, que un amigo me prestó durante 90 días, con un interés de u$s 200, le di un cheque a un abogado como pago del anticipo. Mientras se procesaba la adquisición, publiqué un aviso en el periódico ofreciendo una casa de u$s 75.000 por tan sólo u$s 60.000, sin anticipo. El teléfono sonaba intensa y fuertemente. Los probables compradores fueron registrados y, una vez que la propiedad fue mía legalmente, a todos los interesados se les permitió verla. Fue como alimentar el frenesí. La casa se vendió en pocos minutos. Pedí u$s 2.500 para gastos de procesamiento, que ellos me entregaron gustosos, y la empresa de avales y títulos despegó a partir de ese momento. Devolví los u$s 2.000 a mi amigo, junto con los u$s 200 adicionales. El estaba feliz, el comprador de la casa estaba feliz, el abogado estaba feliz, y yo estaba feliz. Había vendido en u$s 60.000 una casa que me costó u$s 20.000. Los u$s 40.000 de diferencia fueron creados a partir de dinero de mi columna del activo, bajo la forma de un pagaré del comprador. Tiempo total de trabajo: cinco horas.

De manera que, ahora que usted es experto en finanzas y entiende los números, le mostraré porqué éste es un ejemplo de dinero que se inventa.

Mientras duró esta depresión en el mercado, mi esposa y yo pudimos hacer seis de estas sencillas transacciones en nuestro tiempo libre. Mientras que el grueso de nuestro dinero estaba invertido en propiedades más grandes y en el mercado de valores, pudimos crear u$s 190.000 en inversiones (pagarés al 10 % de interés) en esas seis transacciones de comprar, crear y vender. Eso hace aproximadamente unos u$s 19.000 de ingreso por año, gran parte del cual, fue protegido por nuestra corporación privada. Una buena porción de esos u$s 19.000 por año, pagaron los automóviles de la compañía, combustible, viajes, seguros, comidas con clientes y otras gastos. Para cuando el gobierno pudo tener la oportunidad de gravar ese ingreso, ya había sido gastado o legalmente deducido para egresos previos al pago de impuestos.

Este es un ejemplo simple de cómo el dinero es inventado, generado y protegido usando inteligencia financiera.

Pregúntese a sí mismo cuánto tiempo le tomaría ahorrar u$s 190.000. ¿Le pagaría el banco el 10 por ciento de interés sobre su dinero? Y la letra vale por 30 años. Espero que nunca me salden los u$s 190.000. Si me dieran el monto completo, tendría que pagar impuestos; y además, u$s 19.000 por 30 años equivalen a ingresos por encima de los u$s 500.000.

Algunos me preguntan qué sucede si una persona no paga. Eso sucede, y es una buena noticia. El mercado inmobiliario de Phoenix, desde 1994 hasta 1997, ha sido uno de los más calientes en toda la nación. Esa casa de u$s 60.000 sería embargada, y se volvería a vender en u$s 70.000, y entonces otros u$s 2.500 se recolectarían como gastos de procesamiento del crédito. En la mente del. nuevo comprador seguiría siendo una transacción sin anticipo. Y el proceso continuaría.

Así que, si usted es rápido verá que la primera vez que vendí la casa, yo devolví los u$s 2.000. Es decir que técnicamente, no puse dinero en la transacción. El retorno de mi inversión es infinito. Es un ejemplo de nada de dinero generando muchísimo dinero.

En una segunda transacción, si revendiera, pondría los u$s 2.000 en mi bolsillo y reextendería el préstamo por 30 años. ¿Cuál sería mi retorno sobre la inversión si me pagaran dinero para ganar dinero? No lo sé, pero seguramente superaría al ahorro de 100 dólares por mes, el cual en realidad arranca con 150 dólares, porque se trata de ingreso posterior a impuestos, por 40 años, al 5%, y usted otra vez debe pagar impuestos sobre el 5%. Eso no es muy inteligente. Puede resultar seguro, pero carece de astucia.

Hoy en día, en 1997, mientras escribo este libro, las condiciones del mercado son exactamente opuestas a las de cinco años atrás. El mercado de bienes raíces de Phoenix es la envidia de los Estados Unidos. Aquellas casas que vendimos por u$s 60.000 ahora valen u$s 110.000. Todavía hay oportunidades de ejecuciones hipotecarias, pero costaría una valiosa inversión —mi tiempo— el salir a buscarlas. Son escasas. Pero, hoy en día, existen miles de compradores buscando esas transacciones, y solamente unas pocas de las que están disponibles tienen sentido, financieramente hablando. El mercado ha cambiado. Es tiempo de cambiar de tema y buscar otras oportunidades para incorporar a la columna de activos.

«Usted no puede hacer eso.» «Eso va contra la ley.» «Usted está mintiendo.»

Oigo esos comentarios bastante más a menudo que «¿Me puede mostrar cómo hacerlo?»

La matemática es simple. Usted no necesita dominar álgebra ni cálculo matemático. Yo no escribo mucho porque la compañía de avales maneja la transacción legal y el servicio de pagos. No me tengo que hacer cargo de reparar techos ni destapar cañerías porque eso lo hacen los dueños. Se trata de su casa. Ocasionalmente, alguno no paga. Y eso es maravilloso porque existen intereses por mora; o bien se tienen que mudar, y la propiedad se pone en venta nuevamente. El sistema legal maneja todo eso.

Puede ser que no funcione en su área. Las condiciones del mercado pueden ser diferentes. Pero el ejemplo ilustra cómo un simple proceso financiero puede generar cientos de miles de dólares, con poco dinero y bajo riesgo. Es un ejemplo de dinero que es tan sólo un acuerdo. Cualquiera con educación secundaria puede hacerlo.

Y aún así, muchos no lo harán. La mayoría de las personas atiende el consejo estándar de «trabaja arduamente y ahorra dinero».

Por aproximadamente 30 horas de trabajo, se crearon u$s 190.000 en la columna del activo, y no se pagó ningún impuesto.

¿Qué le suena más difícil?

1. Trabajar intensamente, pagar el 50 por ciento en impuestos, y guardar lo que queda. Sus ahorros ganan entonces un 5 por ciento, sobre el cuál también se gravan impuestos.

O:

2. Tomarse el tiempo para desarrollar su inteligencia financiera y aprovechar el poder de su cerebro y la columna de las inversiones.

Agregue a eso cuánto tiempo le llevaría, siendo el tiempo uno de sus mayores activos, ahorrar u$s 190.000, si es que elige la opción Nº 1.

Usted comprenderá ahora por qué yo sacudía mi cabeza silenciosamente cuando oía a padres decir, «a mi hijo le va bien en el colegio y está recibiendo una buena educación». Es posible que sea buena, pero, ¿es adecuada?

Sé que la estrategia inversora mencionada anteriormente es un ejemplo simple. Se usó para ilustrar cómo algo pequeño puede convertirse en algo grande. Una vez más, mi éxito refleja la importancia de una fuerte base financiera, que comienza con una fuerte educación financiera. Lo he dicho antes, pero vale la pena repetirlo: la inteligencia financiera se forma con estas cuatro principales habilidades técnicas:

1. Especialización financiera. La habilidad de interpretar los números.

2. Estrategias inversoras. La ciencia del dinero generando más dinero.

3. El mercado. Oferta y demanda. Alexander Graham Bell le dio al mercado lo que éste demandaba. Así lo hizo Bill Gates. Una casa de u$s 75.000 ofrecida por u$s 60.000 que costó u$s 20.000, también fue el resultado de aprovechar una oportunidad creada por el mercado. Alguien compraba, alguien vendía.

4. La ley. El conocimiento de las normas y reglamentaciones contables, corporativas, estatales y nacionales. Yo recomiendo jugar dentro de las reglas.

Es esta base elemental, o la combinación de estas habilidades, lo que se necesita para ser exitoso en la persecución de la riqueza, ya sea a través de la compra de pequeñas o grandes propiedades, compañías, acciones, bonos, fondos comunes, metales preciosos, elementos coleccionables de valor, o lo que fuere.

Para 1996, el mercado de bienes raíces había dado un rebote y todo el mundo estaba ingresando a él. El mercado de valores explotaba, y todos entraban a él. La economía estadounidense se había recuperado. Yo comencé a vender en 1996, y me encontraba entonces viajando por Perú, Noruega, Malasia y Filipinas. Las inversiones habían cambiado. Nos salimos del mercado inmobiliario, en lo que a comprar se refiere. Ahora, simplemente observo los valores ascender dentro de la columna del activo, y probablemente comience a vender más avanzado el año. Eso depende de algunos cambios en las leyes que podrían ser promulgadas por el Congreso. Sospecho que algunas de esas seis pequeñas transacciones con casas se empezarán a vender, y que la letra por u$s 40.000 se convertirá en efectivo. Necesito llamar a mi contador para estar preparado para ese efectivo y buscar formas de preservarlo.

El punto que quiero resaltar es que las inversiones van y vienen, los mercados suben y bajan, las economías mejoran y quiebran. El mundo siempre nos acerca oportunidades, todos los días de nuestra vida, pero demasiado a menudo no logramos verlas. Pero allí están. Y cuanto más cambian el mundo y la tecnología, más oportunidades habrá para permitirle a usted y su familia estar seguros financieramente por las generaciones por venir.

Así que, ¿porqué molestarse desarrollando su inteligencia financiera? Una vez más, sólo usted puede responder a eso. Yo sé porqué yo continúo aprendiendo y desarrollándome. Lo hago porque sé que hay transformaciones por venir. Prefiero dar la bienvenida a los cambios que aferrarme al pasado. Sé que en el mercado habrá auges y quiebras. Deseo desarrollar mi inteligencia, financiera permanentemente porque cada vez que haya un cambio en el mercado, algunas personas estarán de rodillas implorando por sus empleos. Mientras tanto, otras tomarán los limones que la vida les dé y a todos nos da limones ocasionalmente— y los convertirán en millones. Eso es inteligencia financiera.

A menudo me preguntan acerca de los limones que he convertido en millones. Personalmente, dudo en utilizar muchos más ejemplos de inversiones personales. Lo dudo, porque temo que resulte jactancioso, como si hiciera sonar mi propia bocina. Esa no es mi intención. Yo utilizo los ejemplos sólo como ilustraciones numéricas y cronológicas de simples casos puntuales. Uso ejemplos porque deseo que usted sepa lo fácil que es. Y se hace más fácil, a medida que usted se familiariza con los cuatro pilares de la inteligencia financiera.

Personalmente, utilizo dos vehículos principales para lograr crecimiento financiero: bienes raíces y acciones de pequeñas empresas. Uso los bienes raíces como mi base. Cada tanto, mis propiedades me proveen de flujo de dinero en efectivo y ocasionales aceleraciones de crecimiento en el valor. Las pequeñas acciones son utilizadas para un crecimiento más rápido.

No recomiendo nada de lo que yo hago. Los ejemplos son sólo eso: ejemplos. Si la oportunidad es muy compleja y no comprendo la inversión, no la hago. Matemática simple y sentido común es todo lo que se necesita para ir bien financieramente.

Hay cinco razones por las cuales utilizar los ejemplos.

1. Inspirar a la gente a aprender más.

2. Hacer que la gente sepa que es fácil si la base es sólida.

3. Mostrar que cualquiera puede alcanzar gran riqueza.

4. Demostrar que existen millones de maneras de lograr sus metas.

5. Hacer ver que no se trata de ciencia espacial.

En 1989, yo solía salir a correr a través de un encantador vecindario en Pórtland, Oregon. Se trataba de un barrio compuesto por casitas de madera como salidas de un cuento. Eran pequeñas y adorables. Casi me hacía imaginar que aparecería Caperucita Roja dando brincos por la acera yendo a la casa de Abuelita.

Había carteles de «EN VENTA» por todas partes. El mercado de la madera estaba terrible, el mercado de acciones acababa de colapsar, y la economía se encontraba desactivada. En una calle, vi un cartel de venta que llevaba allí más tiempo que el resto. Lucía envejecido. Un día pasé haciendo jogging y tropecé con el dueño, quien se mostró preocupado.

«¿Cuánto está pidiendo por su casa?» le pregunté.

El propietario se dio vuelta y apenas sonrió. «Hágame una oferta», dijo. «Ha estado en venta por más de un año. Ni siquiera viene ya nadie a verla.»

«Quiero verla», le dije, y compré la casa media hora más tarde por 20.000 dólares menos del precio que él solicitaba.

Era una linda casa de dos dormitorios, con decorados de casita de cuentos alrededor de sus ventanas. Era celeste con detalles en gris, y había sido construida en 1930. Dentro, había una hermosa chimenea de piedra, como también dos diminutos dormitorios. Era una casa perfecta para poner en alquiler.

Le di al dueño u$s 5.000 de anticipo por una casa de u$s 45.000 que realmente valía u$s 65.000, excepto que no había nadie que quisiera comprarla. El dueño se mudó en una semana, feliz de estar libre, y mi primer inquilino que se fue a vivir allí, era un profesor universitario de la localidad. Luego de pagar la cuota de la hipoteca, expensas, y gastos administrativos, me quedaban en el bolsillo menos de 40 dólares al final de cada mes. Nada excitante.

Un año más tarde, el inactivo mercado inmobiliario de Oregon había comenzado a mejorar. Los inversores de California, forrados con dinero proveniente de su mercado de bienes raíces aún en expansión, se estaban moviendo hacia el norte comenzando a comprar en Oregon y Washington.

Vendí la casita en u$s 95.000 a una joven pareja de California que pensó que era una ganga. Mi ganancia de capital, de aproximadamente u$s 40.000, fue protegida por el diferimiento de impuestos por permuta 1.031, y salí a buscar alguna propiedad en la cual invertir mi dinero. Luego de un mes, encontré una casa de apartamentos de doce unidades, cercana a la planta de Intel en Beaverton, Oregorl. Los dueños vivían en Alemania, no tenían idea de lo que valía el lugar y, nuevamente, sólo querían desligarse de él. Les ofrecí u$s 275.000 por un edificio de u$s 450.000. Aceptaron por u$s 300.000. Lo compré, y lo conservé por dos años.

Utilizando el mismo proceso 1031 por permuta, vendimos la propiedad en u$s 495.000 y compramos un edificio de apartamentos en Phoenix, Arizona. Nos habíamos mudado a Phoenix en ese entonces para alejarnos de la lluvia, y de todas maneras necesitábamos vender. A1 igual que el mercado anterior de Oregon, el mercado inmobiliario de Phoenix estaba deprimido. El precio por un edificio de apartamentos de treinta unidades en Phoenix era de u$s 875.000, con u$s 225.000 de anticipo. El flujo de efectivo por la renta de esas unidades era de algo más que u$s 5.000 por mes. El mercado de Arizona comenzaba a levantarse y, en 1996, un inversor de Colorado nos ofreció u$s 1.200.000 por la propiedad.

Mi esposa y yo estábamos considerando vender, pero decidimos esperar a ver si la ley de ganancias sobre el capital era tratada por el congreso. Si la modificaban, sospechábamos que la propiedad subiría otro 15 ó 20 por ciento. Además, los u$s 5.000 por mes representaban un interesante flujo de efectivo.

El punto en este ejemplo es cómo una pequeña cantidad se puede convertir en un importante capital. De nuevo, es una cuestión de comprensión de los principios financieros, de las estrategias de inversión, y una percepción del mercado y de las leyes. Si las personas no están capacitadas en estos temas, entonces obviamente deben atenerse al dogma estándar, que es jugar con precaución, diversificarse e invertir sólo en inversiones seguras. El problema con las inversiones «seguras» es que a menudo están aseguradas. Es decir, están tan protegidas que las ganancias son inferiores.

La mayoría de las grandes agencias no tocan esas transacciones especulativas para protegerse a sí mismos y a sus clientes. Y esa es una sabia política.

Los negocios realmente buenos no son ofrecidos a personas novatas. A menudo, los mejores negocios, que enriquecen aún más a los ricos, son reservados para aquellos que entienden el juego. Técnicamente, es ilegal ofrecerle a alguien, que no esté considerado como «sofisticado», tales transacciones especulativas, pero por supuesto, a veces sucede.

Cuanto más «sofisticado» me consideran, más oportunidades vienen a mí. Otro factor para desarrollar su inteligencia financiera, a lo largo de la vida, es simplemente que la mayor cantidad de oportunidades se presenten ante usted. Y cuanto más grande sea su inteligencia financiera, más fácil es decir si un negocio es bueno o no. Es su inteligencia la que puede identificar un negocio malo, o convertir un negocio malo en bueno. Cuanto más aprendo —y hay mucho por aprender— más dinero gano simplemente porque tengo más experiencia y sabiduría a medida que pasan los años. Tengo amigos que juegan sobre seguro, trabajando arduamente en sus profesiones, sin lograr adquirir sabiduría financiera, lo cual toma tiempo desarrollar.

Mi filosofía es, por sobre todas la cosas, plantar semillas en mi columna del activo. Esa es mi fórmula. Empecé de abajo y planté semillas. Algunas crecieron; otras no.

Dentro de mi corporación de bienes raíces, tenemos propiedades por valor de muchos millones de dólares. Es nuestro propio pool empresario de inversiones inmobiliarias (REI7). El punto que señalo aquí es que la mayoría de esos millones comenzaron siendo inversiones de tan sólo u$s 5.000 a u$s 10.000. Todos esos pagos de anticipos fueron afortunados al pescar un mercado en crecimiento vertiginoso, aumento de la exención impositiva, generando transacciones consecutivas de compra y venta durante varios años.

También somos dueños de un portafolio de acciones, enmarcadas en una corporación que mi esposa y yo llamamos nuestro fondo común mutuo personal. Tenemos amigos que negocian específicamente con inversores como nosotros, quienes mensualmente disponemos de dinero extra para invertir. Compramos compañías privadas especulativas y de alto riesgo, que se están por transformar en públicas (cotizar en bolsa) en el mercado de valores de los Estados Unidos o Canadá. Un ejemplo de cuán rápidas pueden ser las ganancias, lo da el caso de unas cien mil acciones adquiridas por 25 centavos cada una antes de que la compañía ingrese en la bolsa. Seis meses más tarde, la compañía ingresa en la lista y las cien mil acciones ahora valen 2 dólares cada una. Si la compañía está bien administrada, el precio se mantiene en ascenso, y el lote puede irse a 20 dólares o más, por acción. Hay años en que 25.000 dólares de nuestra propiedad se han convertido en un millón en menos de un año.

Esto no es un juego si usted sabe lo que está haciendo. Es un juego si usted sólo arroja dinero dentro de una transacción y reza. La idea en todo esto es que utilice conocimiento técnico, sabiduría y amor hacia la partida para reducir las probabilidades en contra, y minimizar el riesgo. Por supuesto, siempre hay riesgo. Es la inteligencia financiera lo que mejora las probabilidades. Así que, lo que es riesgoso para una persona, es menos riesgoso para otra. Esa es la razón primaria por la cual constantemente animo a las personas a invertir más en su educación financiera que en acciones, bienes raíces u otros mercados. Cuanto más sagaz es usted, mejor es su chance de vencer las probabilidades en contra.

El juego del mercado de acciones en el que invierto personalmente es extremadamente riesgoso para la mayoría de las personas, y absolutamente no recomendable. He estado jugando esa partida desde 1979, y me ha pagado más que los meros dividendos que me correspondían Pero si usted releyera porqué inversiones de este tipo son tan riesgosas para la mayoría, sería capaz de establecer su vida en una forma diferente, de manera que la habilidad de tomar 25.000 dólares y convertirlos en un millón en un año, sería de bajo riesgo para usted.

Como lo he expuesto anteriormente, nada de lo que escribo es una recomendación. Es usado sólo como un ejemplo de lo que es simple y posible. Lo que yo hago son pequeñeces dentro del orden de cosas, pero sin embargo, para el individuo promedio, un ingreso pasivo de más de u$s 100.000 por año es bueno, y no es difícil de lograr. Dependiendo del mercado y de lo astuto que usted sea, podría ser logrado en un término de cinco a diez años. Si usted mantiene sus gastos por costo de vida bajos, u$s 100.000 entrando como ingreso adicional es placentero, independientemente de si usted trabaja o no. Puede trabajar si lo desea, o tomarse el tiempo libre si elige y utiliza el sistema gubernamental de impuestos a su favor, en vez de en su contra.

Mi base personal son los bienes raíces. Me encanta este rubro porque es estable y se mueve despacio. Mantengo la base sólida. El flujo de dinero en efectivo es bastante estable, y si está manejado apropiadamente, tiene buenas probabilidades de aumentar de valor. La belleza de una base sólida de bienes raíces es que me permite ser un poco más arriesgado con las acciones de tenor más especulativo que adquiero.

Si logro grandes dividendos en la bolsa, pago mi impuesto a las ganancias sobre los mismos, e invierto lo restante en bienes raíces, asegurando aún más, nuevamente, mi columna del activo.

Una última palabra sobre bienes raíces. He viajado por todo el mundo y he enseñado acerca de inversiones. En cada ciudad, escuché personas diciendo que no se pueden comprar propiedades baratas. Esa no es mi experiencia. Incluso en Nueva York o Tokio, o simplemente en los alrededores de la ciudad, se hallan gangas de primera pasadas por alto por la mayoría de la gente. En Singapur, que actualmente experimenta un alza inmobiliaria, aún es posible encontrar gangas a una corta distancia en automóvil. De manera que cuando oigo a alguien decir «usted no puede hacer eso allí», señalándome, les recuerdo que quizás la correcta afirmación es «yo no sé cómo hacer eso aquí… todavía».

Las grandes oportunidades no se ven con los ojos. Se ven con la mente. La mayoría de las personas nunca se enriquecen, simplemente porque no están entrenadas financieramente como para poder reconocer oportunidades justo frente a ellas.

A menudo me preguntan, «¿Cómo empiezo?»

En el último capítulo, les ofrezco los diez pasos que seguí en mi camino a la libertad financiera. Pero siempre recuerden divertirse. Esto es sólo un juego. A veces se gana y a veces se aprende. Pero diviértanse. La mayoría de las personas nunca ganan porque ellos están más temerosos de perder. Es por eso que la escuela me parece tan tonta. En el colegio aprendemos que los errores son malos, y nos castigan por cometerlos. No obstante, si observa la manera en que los seres humanos fuimos diseñados para aprender, aprendemos cometiendo errores. Aprendemos a caminar cayéndonos. Si nunca nos cayéramos, nunca caminaríamos. Lo mismo es verdadero para aprender a andar en bicicleta. Todavía tengo cicatrices en las rodillas, pero hoy puedo andar en bicicleta sin pensar. Lo mismo es verdad para hacerse rico. Desafortunadamente, la principal razón por la cual la mayoría de las personas no son ricas, es porque ellos están aterrorizados de perder. Los ganadores no están aterrorizados de perder. Lo perdedores sí. Los fracasos son parte del proceso del éxito. La gente que evita el fracaso también evita el éxito.

Yo miro al dinero como algo muy parecido a mi partido de tenis Juego intensamente, cometo errores, corrijo, hago más errores, corrijo y juego mejor. Si pierdo un partido, corro hacia la red, estrecho la mano de mi contrincante, sonrío y digo «te veo el próximo sábado».

Hay dos clases de inversores.

1. El primer tipo, el más común, son las personas que compran una inversión empaquetada. Llaman a un revendedor, como una compañía de bienes raíces o un agente de bolsa o un planificado financiero, y compran algo. Podría ser un fondo común, inversión inmobiliaria común, acciones o bonos. Esta es una buena forma clara y simple de invertir. Un ejemplo sería un comprador que va a una tienda de computación y compra una computadora del estante.

2. El segundo tipo, son los inversores que crean inversiones. Este inversor usualmente arma una transacción, así como existen personas que compran los componentes de una computadora y la arman. Es como hacerlo a su medida. Yo no sé nada acerca de cómo unir los componentes de una computadora. Pero sí sé cómo juntar las partes de una oportunidad, o conozco a la gente que lo hace.

Este segundo tipo de inversor es más probablemente un inversor profesional. A veces puede tomar años unir todas las piezas. Y a veces nunca pueden ser unidas. Este segundo tipo de inversor es el que mi padre rico me alentó a ser. Es importante aprender cómo unir todas las piezas porque allí es donde se hallan las enormes ganancias, y a veces enormes pérdidas, si la corriente va en su contra.

Si usted quiere ser el segundo tipo de inversor, necesita desarrollar tres habilidades principales. Estas tres habilidades son adicionales a las requeridas para ser financieramente inteligente:

1. Cómo encontrar una oportunidad de la que el resto no se haya percatado. Usted ve con su mente lo que escapa a los ojos de los demás. Por ejemplo, un amigo compró una vieja casa al azar. Daba escalofríos verla. Todos se preguntaban por qué la compró. Lo que él vio, y nosotros no, era que la casa incluía cuatro lotes adicionales. El se dio cuenta de eso al ir a la compañía de títulos. Luego de comprarla, él la hizo demoler y vendió los cinco lotes a un constructor por tres veces el valor de lo que había pagado por el paquete completo. Ganó u$s 75.000 por dos meses de trabajo. No es demasiado dinero, pero seguramente supera el salario mínimo, y técnicamente, no es difícil.

2. Cómo conseguir su dinero. La persona promedio sólo va al banco. Este segundo tipo de inversor necesita saber cómo aumentar el capital, y existen muchas vías que no requieren un banco. Para poder empezar, yo aprendí el modo de comprar casas sin el banco. No son tan importante las casas, lo que no tiene precio es la adquisición de la habilidad de conseguir dinero.

Demasiado frecuentemente escucho decir a la gente «el banco no me prestará dinero», o «no tengo el dinero para comprar esto». Si usted quiere ser un inversor del Tipo 2, necesita saber cómo hacer lo que detiene a la mayoría de las personas. En otras palabras, la mayor parte de la gente permite que su carencia de dinero les impida realizar una transacción. Si usted puede evitar ese obstáculo, estará millones adelante de aquellos que no aprenden esas habilidades.

Ha habido muchas veces en que compré una casa, acciones o un edificio de apartamentos sin un centavo en el banco. Una vez compré una casa de apartamentos por u$s 1.2 millones. Hice lo que se llama «inmovilizarlo», con un contrato escrito entre vendedor y comprador. Entonces me hice de los u$s 100.000 del depósito, lo que me dio noventa días para conseguir el resto del dinero. ¿Por qué lo hice? Simplemente porque sabía que valía u$s 2 millones. Nunca conseguí el dinero. En lugar de eso, la persona que puso los u$s 100.000, me dio u$s >0.000 por haber encontrado el negocio, él tomó mi lugar, y yo me aparté. Tiempo total de trabajo: tres días. Una vez más, se trata más de lo que usted sabe que de lo que usted compra. Invertir no es comprar. Es más un caso de conocimiento.

3. Cómo organizar a personas sagaces. Las personas inteligentes son las que contratan o trabajan con una persona que es más inteligente que ellos. Cuando usted necesita un consejo, asegúrese de que elige a su consejero con sabiduría.

Hay muchísimo por aprender, pero las recompensas pueden ser astronómicas. Si usted no quiere aprender esas habilidades, ser un inversor del Tipo 1 es altamente recomendable. Lo que usted sabe su mayor riqueza. Lo que usted no sabe es su mayor riesgo.

Siempre hay riesgo, así que aprenda a manejar el riesgo en lugar evitarlo.