¿Por qué habría que enseñar a un niño especialización financiera?

En 1990, Mike, mi mejor amigo, tomó el manejo del imperio de su padre y, de hecho, está haciendo un mejor trabajo que el realizado por él. Solemos encontrarnos una o dos veces al año en el campo de golf. El y su esposa son más ricos de lo que usted pueda imaginar. El imperio de padre rico está en buenas manos, y ahora Mike está preparando a su propio hijo para que tome su puesto, al igual que su padre nos preparó a nosotros.

En 1994, teniendo yo 47 años, y mi esposa Kim 37, me retiré de mis actividades. Jubilarse no significa no trabajar. Para mi esposa y para mí, significa que, exceptuando cambios cataclísmicos inesperados, podemos trabajar o no, y nuestra riqueza igual crece automáticamente, manteniendo su rumbo más allá de la inflación. Entiendo que esto significa libertad. Nuestros fondos son lo suficientemente grandes como para crecer por sí mismos. Es como plantar un árbol. Usted lo abona durante años, y entonces, un día, el árbol ya no necesita de usted. Sus raíces se han profundizado lo suficiente. Y ahora él le provee de sombra, para regocijo suyo.

Mike eligió dirigir el imperio, y yo decidí jubilarme.

Dondequiera que hablo ante distintos grupos de personas, a menudo me preguntan qué les recomendaría, o qué podrían hacer. `¿Cómo podrían ellos comenzar?’ `¿Existe algún libro bueno que les pueda recomendar?’

¿Qué deberían hacer para preparar a sus hijos? ¿Cuál es el secreto del éxito? ¿Cómo hago yo para ganar millones? Y a mí siempre se me hace presente un artículo que una vez alguien me dio. El mismo, sigue a continuación.

«El hombre de negocios más rico»

En 1923, un grupo compuesto por nuestros más grandes líderes, y mucho, de nuestros hombres de negocios más ricos, mantuvieron un encuentro en el hotel Edgtwater Beach de Chicago. Entre ellos se encontraban: Charles Schwab, cabeza de la mayor compañía independiente de aceros; Samuel Insull, presidente de la más grande empresa de servicios públicos: Howard Hopson, cabeza de la empresa gasífera más importante; Ivar Kreuger, presidente de International Match Co., una de las compañías más grandes de esa época; León Frazier, presidente del Bank of Internacional Settlements: Kichard Uhitney, presidente de la Bolsa de mueva York; Arthur Cottcm y Jesse Livermore, dos de los más grandes especuladores de bolsa; y Albert Fall , miembro del gabinete del Presidente Harding. Veinticinco años después, nueve de ellos (los nombrados anteriormente) acabaron como se relata a continuación: Schwah murió sin un centavo, luego de haber vivido cinco años de dinero prestado. Insull, murió quebrado, fuera de su tierra natal. Kreuger y Cotton, también murieron en bancarrota. Hopson, se volvió loco. Whitney y Alhert Fall acababan de salir de prisión. Y Frazier y Livermore se suicidaron.

Tengo dudas de que alguien pueda realmente decir qué les ocurrió a estos hombres. Si usted presta atención a la fecha, 1923, notará que fue poco antes del colapso de los mercados y la Gran Depresión de 1929, lo que sospecho habrá tenido gran impacto en estos hombres y sea vidas. El punto es este: actualmente vivimos en tiempos de mayores y más rápidos cambios que los que experimentaron ellos. Sospecho que, en los próximos 25 años, van a ocurrir muchas subidas y caídas que equipararán las alias y bajas que enfrentaron estos hombres. Me preocupa el hecho de que mucha gente esté demasiado enfocada en el dinero y no en su mayor riqueza, que es la educación. Si las personas están preparadas para ser flexibles, mantener una mente abierta y aprender, ellas se liarán más y más ricas a través de los cambios. Si creen que el dinero va a resolver los problemas, me temo que estas personas atravesarán un escabroso recorrido. La inteligencia resuelve los problemas y produce dinero. El dinero sin inteligencia financiera, es dinero que desaparece pronto.

La mayoría de la gente no se da cuenta de que en la vida, lo que cuenta no es cuánto dinero ganan, sino cuánto conservan. Todos hemos oído historias de ganadores de la lotería que eran pobres, de repente se hacen ricos, y luego pobres otra vez. Ganan millones, y de golpe vuelven a estar en su mismo punto de partida. O historias de atletas profesionales, quienes, a la edad de 24 años, están ganando millones de dólares al año, y luego se hallan durmiendo bajo un puente a la edad de 34. Esta mañana en el periódico, al mismo tiempo que yo escribo esto, se publica la historia de un joven baloncestista profesional que un año atrás poseía millones. Hoy, reclama que sus amigos, su abogado, y su contador, tomaron su dinero, y ahora él se encuentra trabajando en un lavadero de autos por un salario mínimo.

Tiene tan sólo 29 años. Fue despedido del lavadero porque se negó a quitarse su anillo de campeón para lustrar los automóviles, y fue así que su historia apareció en el periódico. El trata de apelar el cese de su empleo, alegando injusticia y discriminación, manifestando que el anillo es todo lo que le ha quedado. Alega que si se lo quitan, él se desmoronará.

En 1997, supe de muchas personas que se estaban convirtiendo en millonarios instantáneos. Era otra vez como la época de los buenos negocios en los años 20. Y aunque me alegra que la gente se vuelva cada vez más rica, solamente deseo advertir que, a largo plazo, lo que cuenta no es la cantidad de dinero que se gana, sino cuánto de ese dinero se logra conservar, y por cuántas generaciones.

De manera que cuando la gente pregunta «¿Por dónde comienzo?», o «Dígame cómo hacerme rico rápidamente», generalmente se sienten defraudados con mi respuesta. Yo simplemente les respondo lo mismo que padre rico me dijo cuando yo aún era un niño pequeño: «Si quieres ser rico, es necesario que te instruyas financieramente.»

Esa idea era reafirmada en mi cabeza cada vez que estábamos juntos. Como ya he dicho, mi padre educado resaltaba la necesidad de leer libros, mientras que mi padre rico, remarcaba la necesidad de adquirir maestría en finanzas.

Si usted fuera a construir el edificio Empire State, lo primero que necesitaría hacer es un pozo grande y profundo, y verter en él el material para unos fuertes cimientos. Pero si fuera a construir una casa en los suburbios, todo lo que usted necesitará verter para los cimientos será una loza de concreto de 6 pulgadas. La mayoría de las personas, en su afán de hacerse ricos, tratan de construir el Empire State sobre un cimiento de 6 pulgadas.

Nuestro sistema escolar, habiendo sido creado en la Era Agraria, aún se apoya en casas sin cimientos. Aún se usan pisos de barro. Es así que, virtualmente, los jóvenes se gradúan sin una base financiera. Algún día en los suburbios, insomnes y sumergidos en deudas, viviendo el Sueño Americano, ellos decidirán que la respuesta a sus problemas financieros es encontrar una manera veloz de hacerse rico.

Así comienza la construcción del rascacielos. Avanza rápido, pero muy pronto, en lugar del edificio Empire State, nos encontramos con la Torre Inclinada de los Suburbios. Entonces, retornan las noches de insomnio.

Tanto para Mike como para mí, en los años de nuestra madurez, nuestras opciones fueron posibles porque fuimos enseñados a cimentar una base financiera fuerte cuando aún éramos tan sólo unos niños.

Ahora bien, llevar las cuentas posiblemente sea el asunto más aburrido del mundo. También, puede resultar el más confuso. Pero si usted desea ser rico por largo plazo, debería convertirse en el asunto más importante.

La pregunta es, ¿cómo puede usted tomar un tema aburrido y confuso y enseñárselo a los niños? La respuesta es: hacerlo simple. Enséñeles primero con imágenes.

Mi padre rico cimentó una fuerte base financiera para Mike y para mí. Dado que éramos tan sólo niños, él creó una manera simple de enseñarnos. Por años, solamente dibujó imágenes y utilizó palabras. Mike y yo entendíamos sus dibujos sencillos, la jerga, el movimiento del dinero, y luego, años más tarde, padre rico comenzó a agregar números. Hasta el día de hoy Mike ha continuado especializándose hasta lograr la maestría en análisis contables mucho más complejos y sofisticados, porque se ha visto obligado a hacerlo. El tiene un imperio de 1.000 millones de dólares para manejar. Yo no tuve que sofisticarme tanto porque mi imperio es más pequeño, pero ambos partimos del mismo cimiento simple. En las próximas páginas, les ofrezco los mismos sencillos dibujos de líneas que el papá de Mike creó para nosotros. Aunque son simples, esos dibujos ayudaron a guiar a dos niños pequeños a construir grandes sumas de riqueza sobre una base sólida y profunda.

Regla número uno: Usted debe conocer bien la diferencia entre un activo (inversión, valor) y un pasivo (obligación, compromiso), y adquirir —o generar— activos. Si desea ser rico, esto es todo lo que usted necesita saber. Es la regla número 1. Es la única regla. Aunque puede sonar absurdamente simple, la mayoría de la gente no tiene ni idea de su profundo alcance. Muchas personas luchan financieramente porque desconocen la diferencia entre una inversión y una obligación.

«Las personas ricas adquieren activos. Los pobres y la clase media adquieren pasivos (obligaciones), pensando que son activos.»

Cuando padre rico nos explicó esto a Mike y a mí, pensamos que estaba bromeando. Allí estábamos, casi adolescentes, preguntando el secreto para hacernos ricos, y esta era toda su respuesta. Era tan simple que tuvimos que detenernos a pensar en ello por un largo tiempo.

«¿Qué es un activo’.>» preguntó Mike.

«No se preocupen por eso ahora,» dijo padre rico. «Sólo dejen que la idea decante. Si ustedes pueden lograr aprehender su simplicidad, sus vidas tendrán un plan, y serán fáciles, financieramente hablando. Es sencillo; y por eso la idea se escapa.»

«¿Usted quiere decir que todo lo que necesitamos saber es qué son los activos, adquirirlos y seremos ricos?» pregunté.

Padre rico asintió afirmando, «es así de simple».

«Si es tan simple, ¿cómo es que no todos son ricos?» inquirí.

El sonrió. «Porque las personas no saben la diferencia entre inversiones y obligaciones». Recuerdo haber preguntado «¿Cómo pueden los adultos ser tan tontos? Si es tan simple, si es tan importante, ¿por qué no querrían todos descubrirlo?»

Le tomó solamente unos pocos minutos explicarnos qué eran las inversiones o los valores, y qué los compromisos u obligaciones.

Como adulto, me ha resultado difícil explicárselo a otros adultos. ;Por qué? Porque los adultos son más listos. En la mayoría de los casos, la simplicidad de la idea se les escapa, porque han sido educados de forma diferente. Ellos han sido formados por otros educados profesionales como banqueros, contadores, agentes de bienes raíces, asesores financieros, etcétera. La dificultad surge al tratar de que esos adultos desaprendan, o vuelvan a ser como niños. Un adulto inteligente a menudo siente que prestar atención a definiciones simplistas es rebajarse.

Padre rico creía en un principio que él llamaba KISS (Keep It Simple Stupid) «¡ Mantenlo simple, tonto!», así que él mantuvo las cosas simples para esos dos jovencitos, y eso hizo fuerte la base financiera.

¿Qué es entonces lo que causa confusión? ¿O cómo podría retorcerse algo tan sencillo? ¿Por qué alguien efectúa inversiones que en realidad resultan obligaciones? La respuesta radica en educación básica.

Nos enfocamos en la palabra «especialización» y no en «especialización financiera». Lo que define a algo como un valor o inversión —activo— o como un compromiso u obligación —pasivo—, no son las palabras. En realidad, si desea confundirse realmente, busque las palabras activo y pasivo en el diccionario. Entiendo que las definiciones puedan sonar correctas para un experimentado contador, pero para una persona promedio carecen de sentido. Nosotros los adultos a menudo somos demasiado orgullosos corno para admitir que algo nos resulta sin sentido.

Siendo aún niños, padre rico nos dijo: «lo que define a un activo no son palabras sino números. Y si ustedes no pueden entender esos números, no podrán diferenciar una inversión de un agujero en el suelo.’,

«En contabilidad. no son los números lo que cuenta, sino lo que esas números les están diciendo. Es igual que las palabras. No importan las palabras en sí, sino el relato que transmiten.

«Mucha gente lee, sin entender demasiado. A esto se le llama `lectura comprehensiva’. Y todos nosotros tenernos diferentes habilidades cuando se trata de ‘lectura comprehensiva’. Por ejemplo, recientemente compré una nueva vídeocasetera. Traía un manual de instrucciones que explicaba cómo programarla. Lo único que yo quería hacer era grabar mi programa favorito de TV del viernes por la noche. Casi me vuelvo loco tratando de leer el manual. Para mí no existe nada en el mundo más complejo que aprender a programar la vídeocasetera. Yo podía leer las palabras, pero no entendía nada. Alcancé una calificación alta por la lectura de las palabras. Y una bien baja en comprensión de texto. Y lo mismo le ocurre a la mayoría de la gente con los términos financieros.

«Si quieren ser ricos tienen que leer y entender los números.» He escuchado eso de mi padre rico una y mil veces. Y escuché también «los ricos adquieren activos y los pobres y la clase media, pasivos.»

Esta es la diferencia entre los unos y lo otros. La mayoría de las contadores v demás profesionales financieros no se ponen de acuerdo con las definiciones, pero los siguientes gráficos simples fueron el inicio de una fuerte base financiera para los jóvenes muchachos.

Para enseñar a preadolescentes, padre rico mantuvo todo bien simple, utilizando la mayor cantidad posible de gráficos, usando la menor cantidad de palabras y ningún numero, durante años.

«Este es el patrón del flujo del dinero en efectivo de una inversión. «

El cuadro al lado es una Declaración de Ingresos, a veces llamada Declaración de Pérdidas y Ganancias. Mide ingresos y egresos. Dinero que entra o dinero que sale. El cuadro inferior es una Hoja de Balance. Se la llama así porque se supone que debería mostrar un balance entre activo y pasivo. Muchos novatos en la materia desconocen la relación entre la Declaración de Ingresos y la Hoja de Balance. Entender esa relación es vital.

La principal causa de desequilibrio financiero es simplemente no saber la diferencia entre el debe y el haber. La causa de la confusión se halla en la definición de ambas palabras. Si quieren una lección de confusión, simplemente busquen en el diccionario las palabras activo y pasivo.

Podrán tener sentido para los contadores experimentados, pero para la persona promedio, daría lo mismo que estén escritas en chino. Ustedes leen la definición de las palabras, pero una comprensión verdadera es difícil.

Como he dicho anteriormente, mi padre rico explicó en forma bien simple a esos dos muchachitos que «un activo es lo que pone dinero en los bolsillos». Satisfactorio, simple y práctico.

«Este es el patrón del flujo del dinero en efectivo de una obligación.»

Ahora que los activos y los pasivos han sido definidos a través de gráficos, mis definiciones en palabras pueden llegar a ser más fáciles de entender.

Un activo es algo que pone dinero en mi bolsillo.

Un pasivo es algo que saca dinero de mi bolsillo.

Esto es realmente todo lo que usted necesita saber. Si usted quiere ser rico, simplemente pase su vida adquiriendo activos. Si usted quiere ser pobre o clase media, pase su vida contrayendo obligaciones. No conocer la diferencia es la causa de la mayor parte de las dificultades financieras del mundo real.

La falta de formación, tanto en relación a las palabras como a los números, es el punto de partida de las luchas financieras. Si las personas se hallan atravesando dificultades financieras, es que hay algo que no están pudiendo leer, tanto en los números como en las palabras. Algo está siendo malentendido. Los ricos son ricos porque están, en diferentes áreas, más especializados que la gente que lucha financieramente. De manera que si usted desea ser rico y conservar su riqueza, es importante especializarse en finanzas, tanto en los términos como en los números.

Las flechas en los diagramas representan el flujo del dinero en efectivo (cashflow) . Los números por sí solos, verdaderamente significan poco. A1 igual que los términos por sí solos. Lo importante, es lo que están mostrando, la historia. En los informes financieros, leer los números es buscar la trama, el relato. La descripción de hacia dónde está fluyendo el efectivo. En el 80 por ciento de las familias, la historia financiera es una historia de trabajo arduo, esforzándose por salir adelante. Y no porque no ganen dinero. Sino porque pasan su vida contrayendo obligaciones, en lugar de adquirir activos.

Por ejemplo, este es el patrón del flujo del dinero de una persona pobre, o alguien joven, que aún está en su hogar:

Este es patrón del flujo del dinero de una persona de clase media:
Y este, el de una persona rica:

Resulta obvio que todos estos diagramas han sido muy simplificados. Todas las personas tienen gastos fijos, necesidad de alimentos, vivienda y vestimenta.

Los diagramas muestran el flujo del dinero en el caso de una persona pobre, una de clase media, y una rica. Y en cada caso, la forma en que el dinero fluye, nos permite conocer la historia. Es la historia de cómo una persona maneja su dinero, y qué hace luego de tenerlo en sus manos.

La razón por la cual comencé con el relato del hombre más rico de los Estados Unidos, es intentar ilustrar el error del pensamiento de mucha gente. Y ese error es: el dinero resolverá todos los problemas. Esa es la razón por la que me incomodo cuando la gente me pregunta cómo hacerse rico rápidamente. O por dónde podrían comenzar. A menudo oigo la frase «estoy endeudado, así que necesito ganar más dinero».

Pero más dinero a menudo no resuelve el problema; en realidad, a veces puede acelerarlo.

De hecho, el dinero pone de manifiesto nuestras trágicas fallas humanas. Muchas veces el dinero deja a la vista cosas que ignoramos. Es por esto que, muy frecuentemente, una persona que se ve beneficiada por ganancias inesperadas —como por ejemplo una herencia, un aumento de sueldo, ganar la lotería— pronto retorna al mismo conflicto financiero, o a uno peor que el que enfrentaba antes de haber recibido el dinero. Este sólo acentúa el patrón del flujo del dinero que esté en su cabeza. Si su patrón es gastar todo lo que obtiene, un incremento de efectivo resultará generalmente en un incremento de sus egresos. De ahí el dicho «un tonto con dinero es una gran fiesta».

Muchas veces he afirmado que vamos al colegio a fin de obtener conocimientos académicos y capacitación profesional, ambas cosas igualmente importantes. Aprendemos a ganar dinero con nuestras habilidades profesionales. En la década de los 60, cuando yo estaba en la escuela secundaria, si a alguien le iba muy bien, académicamente hablando, la gente automáticamente asumía que ese brillante estudiante tendría que ser doctor en medicina. Generalmente, nadie preguntaba al niño si era eso lo que él deseaba. Era asumido así. Esa era la profesión que prometía la mayor retribución financiera.

Hoy en día, los médicos enfrentan desafíos financieros que yo no le desearía ni a mi peor enemigo: compañías de seguros tomando el control del negocio, sistemas de salud gerenciados, intervención gubernamental, y pleitos por mala praxis, por nombrar unos pocos. Actualmente, los chicos quieren ser estrellas del basketball, golfistas como Tiger Woods, genios de la computación, celebridades del rock, reinas de belleza, o agentes de Wall Street. Simplemente, porque allí es donde hallan fama, dinero y prestigio. Esa es la razón por la cual es tan difícil motivar a los niños actualmente en las escuelas. Ellos saben que el éxito profesional ya no está relacionado únicamente con el éxito académico, como alguna vez lo estuvo.

Dado que los jóvenes egresan del colegio sin habilidades financieras, millones de personas muy instruidas tratan de ejercer sus profesiones exitosamente, pero luego se encuentran a sí mismas luchando con sus finanzas. Entonces trabajan más arduamente, pero no logran avanzar. Lo que está faltando en su formación no es cómo ganar dinero, sino cómo gastarlo —o sea, qué hacer luego de ganarlo. Esto se llama aptitud financiera —qué hace usted con el dinero una vez que lo ha ganado, cómo evita que otros se lo quiten, por cuánto tiempo logra conservarlo, y con qué intensidad el dinero trabaja para usted. La mayoría de la gente lucha con sus finanzas porque no entiende el flujo del dinero. Una persona puede tener una alta formación académica y ser un profesional exitoso, pero ser financieramente ignorante. Estas personas a menudo trabajan más de lo necesario porque han aprendido a trabajar arduamente, pero no a hacer que el dinero trabaje para ellos.

La historia de cómo la persecución del Sueño Financiero
se torna en una pesadilla económica

El espectáculo de imágenes animadas ofrecido por la gente que trabaja esforzadamente, tiene un patrón establecido. Recién casados, la feliz pareja de jóvenes con elevado nivel de educación, se mudan a vivir juntos, en uno de sus dos estrechos apartamentos alquilados. De inmediato, ellos se dan cuenta de que están ahorrando dinero, ya que dos personas pueden vivir al bajo costo de una.

El problema es que el apartamento es estrecho. Entonces deciden ahorrar dinero para comprar la casa de sus sueños, y así poder tener hijos. Ahora, ellos tienen dos ingresos, y comienzan a enfocarse en sus carreras.

Sus ingresos comienzan a incrementarse.

Y a medida que los ingresos ascienden…

Sus gastos también aumentan…

Para la mayoría de las personas, el mayor egreso es por el pago de impuestos. Muchos piensan que el más alto es el impuesto a las ganancias, pero para la mayoría de los estadounidenses, el impuesto o contribución más alto es el de Seguridad Social.

Como empleado, da la sensación de que la tasa de contribución a Seguridad Social en combinación con el aporte para Obras Sociales y/o Servicios de Salud, es de aproximadamente un 7,5 por ciento, pero en realidad es del 15 por ciento, dado que el empleador debe igualar el monto de Seguridad Social. En esencia, se trata de dinero que el empleador no puede pagarle a usted. Y además de eso, usted aún debe pagar impuestos a las ganancias sobre el monto deducido de sus aportes a Seguridad Social, ingreso que usted nunca recibe porque fue directamente a Seguridad Social, a modo de retenciones.

De manera que sus obligaciones aumentan.

Esto se demuestra mejor volviendo a la joven pareja. Como resultado del incremento en sus ingresos, ellos deciden salir a comprar la casa de sus sueños. Una vez instalados en su hogar, deben pagar un nuevo impuesto, denominado impuesto a la propiedad. Es entonces cuando compran un nuevo automóvil, muebles nuevos y electrodomésticos, acordes a su nueva casa. Y de pronto, despiertan y descubren que la columna de sus obligaciones está llena de deudas por hipoteca, prendas, y saldos deudores de tarjetas de crédito.

Ahora, ellos están atrapados en la carrera de ratas. Llega un niño.

Trabajan más. El proceso se repite. Más dinero, impuestos más altos, también denominado cambio de categoría impositiva. Una tarjeta de crédito llega por correo. Ellos la ponen en uso. Pierden el control. Una entidad crediticia los contacta, diciendo que su «inversión» mayor, su casa, tiene un valor considerable. La compañía les ofrece un préstamo para «consolidación de deudas», dado que sus referencias de crédito son tan buenas; y les sugieren que lo más inteligente que pueden hacer es reducir el alto interés pagado por concepto de consumos, cancelando los saldos totales de sus tarjetas de crédito. Y además, los intereses sobre el valor de su casa, son deducibles de impuestos. Ellos aceptan, y cancelan esos altos intereses de las tarjetas de crédito. Exhalan un suspiro de alivio. Sus tarjetas de crédito han sido saldadas por completo. Ahora, ellos han incluido su deuda por consumos dentro del préstamo hipotecario de su casa. Sus pagos mensuales se reducen al distribuir el total de su deuda a 30 años. Eso era lo más inteligente que se podía hacer.

Sus vecinos llaman para invitarlos a ir de compras a un centro comercial, porque hay una liquidación por algún festejo importante. Es una oportunidad de ahorrar algunos pesos. Ellos se dicen a si mismos, «no compraremos nada; sólo iremos a ver…». Pero por las dudas encuentren algo, deslizan una tarjeta de crédito «limpia» en su cartera.

Vuelvo a encontrarme con esta joven pareja todo el tiempo. Sus nombres cambian, pero el dilema financiero es siempre el mismo. Vienen a alguna de mis charlas a escuchar lo que tengo para decir. Me preguntan, «¿Puede decirnos cómo ganar más dinero?» Sus hábitos de consumo provocan su búsqueda de mayores ingresos.

Ellos ni siquiera sospechan que el problema es realmente la forma en que eligen gastar el dinero que poseen, y que esa es la causa de su inestabilidad económica. Todo esto es causado por la ignorancia de los principios financieros, y por desconocer la diferencia entre una inversión o activo, y una obligación o pasivo.

Un mayor flujo de dinero casi nunca resuelve los problemas de una persona con el dinero. Hay un dicho que un amigo mío repite una y otra vez a las personas endeudadas…

«Si te encuentras dentro de un agujero… cesa de cavar.»

Cuando era niño, mi padre a menudo me decía que los japoneses eran conscientes de tres poderes: el poder de la espada, el de las joyas, y el del espejo.

La espada simboliza el poder de las armas. Estados Unidos ha gastado billones de dólares en armamentos y, por eso, tiene una presencia de supremacía mundial.

Las joyas simbolizan el poder del dinero. Existe un cierto grado de verdad en el dicho: «Recuerda la regla de oro. Quien tiene el oro hace la regla».

El espejo simboliza el poder del autoconocimiento. El conocimiento de sí mismo, de acuerdo con la leyenda japonesa, era el más valorado de los tres.

Los pobres y la clase media demasiado a menudo permiten que el poder del dinero los controle. Al levantarse y simplemente intentar trabajar más arduamente, omitiendo preguntarse a sí mismos si lo que hacen tiene sentido, ellos se disparan un tiro en el pie cada mañana al partir hacia sus trabajos. Al no comprender totalmente al dinero, una amplia mayoría de personas permiten que el pavoroso poder del dinero los controle. Ese poder es usado en su contra.

Si usaran el poder del espejo, se preguntarían a sí mismos, «¿Tiene sentido todo esto?» Muy a menudo, en lugar de confiar en su sabiduría interior — ese genio que cada uno tiene dentro de sí— mucha gente se deja arrastrar por la multitud. Ellos simplemente hacen cosas porque la mayoría las hace. Se conforman en lugar de cuestionarse. Muchas veces, repiten sin pensar algo que les fue dicho. Ideas como: «diversificar», «la casa es un activo», o «tu casa es tu mayor inversión». «Puedes obtener un recorte de impuestos si contraes mayor deuda». «Busca un trabajo seguro». «No cometas errores». «No corras riesgos».

Se dice que, para la mayoría de la gente, el miedo a hablar en público es más grande que el miedo a la muerte. Para los psiquiatras, el miedo a hablar en público es causado por el temor al ostracismo, el temor de sobresalir, el miedo a la crítica, al ridículo, o a ser dejado de lado. El miedo a ser diferente, impide que la mayoría de las personas busquen nuevas formas de resolver sus problemas.

Por eso mi padre instruido dijo que lo que más valoraban los japoneses era el poder del espejo, porque sólo cuando nosotros como humanos nos miramos al espejo, encontraremos la verdad. Y la causa mayor por la que muchas personas dicen «Juega a lo seguro», es el miedo. Y esto es aplicable a cualquier área: deportes, relaciones, carrera, dinero.

Es aquel mismo miedo, el miedo al ostracismo, la causa de que la gente se conforme y no se cuestione ciertas opiniones comúnmente aceptadas, o tendencias populares. «La casa es una inversión». «Obteniendo un préstamo de consolidación de saldos deudores, se puede salir de deudas.» «Trabaja más duramente». «Esto está en promoción» «Algún día llegaré a vicepresidente». «Ahorra dinero». «Cuando obtenga un aumento, compraré una casa más grande». «Los fondos comunes son seguros». «Este juguete está agotado, pero justo tengo uno que un cliente reservó, pero no retiró aún».

Muchos grandes problemas financieros son causados por seguir a la mayoría y tratar de alinearse a los vecinos. En ocasiones, todos necesitamos mirarnos al espejo y ser fieles a nuestra sabiduría interior, y no a nuestros miedos.

En la época en que Mike y yo teníamos 16 años, empezamos a tener problemas en el colegio. No éramos malos chicos. Sólo comenzamos a separarnos de la masa. Trabajábamos para el padre de Mike después del colegio, y durante los fines de semana. Mike y yo a menudo pasábamos horas después del trabajo simplemente sentados junto a su padre mientras él mantenía entrevistas con sus banqueros, abogados, contadores, agentes, inversores, gerentes y empleados. Allí estaba un hombre, quien había abandonado la escuela a la edad de 13 años, dirigiendo, ordenando, y formulando preguntas propias de personas instruidas. Ellos estaban a su entera disposición, y se rebajaban cuando él los desaprobaba.

Allí estaba un hombre que no había avanzado con la masa. El era un hombre que había desarrollado un pensamiento propio, y detestaba las palabras «debemos hacerlo de esta manera porque así es como todos los demás lo hacen». También odiaba las palabras «no se puede». Si usted quería que él hiciera algo, sólo debía decirle «no creo que usted pueda hacer esto».

Mike y yo aprendimos más sentados en esas reuniones, que en todos nuestros años de escuela, incluyendo la universidad. El padre de Mike no tenía educación formal, pero sí poseía educación financiera, y, consecuentemente, tenía éxito. El solía decirnos una y otra vez «las personas inteligentes contratan personas que son más inteligente que ellos». De manera que Mike y yo nos beneficiamos al pasar esas horas escuchando y, en el proceso, aprendiendo de personas inteligentes.

Por esto, tanto Mike como yo no podíamos movernos con el dogma estandarizado que nuestros maestros predicaban. Y eso causaba los problemas. Cada vez que un profesor decía «si no obtienen buenas calificaciones, no les irá bien en el mundo real», Mike y yo simplemente levantábamos nuestras cejas. Cuando se nos instaba a seguir procedimientos establecidos sin apartarnos de las reglas, podíamos ver como estos procesos escolares en verdad desalentaban la creatividad. Comenzamos a entender por qué nuestro padre rico nos decía que las escuelas estaban diseñadas para producir buenos empleados, en lugar de empleadores.

Ocasionalmente, alguno de nosotros dos le preguntaba a nuestros maestros cómo se aplicaba lo que estudiábamos, o por qué nunca estudiábamos acerca del dinero y su funcionamiento. A esta última pregunta, a menudo nos respondían que el dinero no era importante, y que si lográbamos excelencia en nuestra educación, obtendríamos dinero en consecuencia.

Cuanto más aprendíamos sobre el poder del dinero, más nos distanciábamos de nuestros profesores y compañeros.

Mi padre altamente instruido, nunca me presionó por mis calificaciones. A menudo me pregunté por qué. Pero sí comenzamos a discutir sobre el dinero. Para cuando cumplí 16 años, yo tenía una base en relación al dinero, probablemente mucho mejor que la de mi madre y mi padre. Podía llevar libros contables, y hablar de distintos temas con contadores, liquidadores de impuestos, abogados de corporaciones, banqueros, agentes de bienes raíces, inversores y otros profesionales. Mi padre hablaba con profesores.

Un día, mi padre me estaba explicando por qué nuestra casa era su inversión más grande. Una discusión no muy placentera tomó lugar cuando traté de demostrarle por qué yo pensaba que una casa no era una buena inversión.

El siguiente diagrama ilustra la diferencia entre la percepción de mi padre rico y mi padre pobre, en referencia a sus hogares. Un papá pensaba que su casa era una inversión, mientras que el otro, creía que era una obligación o compromiso.

Padre Rico Inversiones Obligaciones

Casa

Padre Pobre Inversiones

Casa Obligaciones

Recuerdo cuando dibujé para mi papá el gráfico siguiente, mostrándole la dirección del flujo del dinero en efectivo (cashflow). También le mostré los gastos accesorios que traía aparejada la posesión de una casa. Una casa más grande, requería mayores expensas, y el flujo de dinero continuaba saliendo a través de la columna de gastos.

Aún hoy me sorprende la idea de que una casa no sea una inversión o activo. Y sé que para muchas personas es su sueño, como así también su mayor inversión. Y ser dueño de su propia casa es mejor que nada. Yo simplemente estoy ofreciendo una alternativa en la forma de mirar este dogma popular. A mi esposa y a mí nos encantaría tener una casa más grande y más impactante para impresionar a nuestros vecinos. Pero sabemos que esto no es una inversión; es un compromiso, ya que hace salir dinero de nuestros bolsillos.

De manera que aquí va el argumento que presento. Realmente, no espero que la mayoría de la gente esté de acuerdo conmigo porque una linda casa es algo emocional. Y cuando se trata de dinero, el aumento de las emociones tiende a disminuir la inteligencia financiera. Sé por experiencia personal que el dinero tiene una manera de convertir en emocional cada decisión.

1. En relación a las casas, señalo que la mayoría de las personas trabajan toda su vida pagando una casa de la que nunca son dueños. En otras palabras, mucha gente compra una nueva casa cada cierta cantidad de años, incurriendo cada vez en un préstamo a 30 años para cancelar el anterior.

2. Aunque las personas reciben una deducción de sus impuestos por los intereses sobre los pagos de sus hipotecas, ellos pagan todo el resto de sus gastos con el dinero que queda a posteriori del pago de impuestos. Incluso luego de haber cancelado su hipoteca.

3. Impuestos a la propiedad. Los padres de mi esposa quedaron anonadados cuando los impuestos a su propiedad ascendieron a u$s 1.000 por mes. Esto fue después de que se jubilaran, así que el incremento restringió el presupuesto jubilatorio, y se vieron forzados a mudarse.

4. Las casas no siempre aumentan su valor. En 1997, yo aún tenía amigos que debían un millón de dólares por una casa que se hubiera vendido en ese momento por tan sólo u$s 700.000.

5. Las pérdidas más grandes provienen de oportunidades desperdiciadas. Si todo su dinero está «atado» en su casa, usted puede verse forzado a trabajar más porque su dinero continúa esfumándose por la columna de gastos, en lugar de sumar del lado de los ingresos, lo que constituye el clásico patrón del flujo de dinero de la clase media. Si una pareja joven pusiera más dinero en su columna de inversiones tempranamente, sus años venideros serían más llevaderos, especialmente llegado el momento de enviar sus hijos a la universidad. Sus inversiones habrían crecido, y estarían disponibles para ayudar a cubrir los gastos. Muy a menudo, unacasa sólo sirve como vehículo para contraer un préstamo par esos costos de mantenimiento relacionados directamente con la casa.

En resumen, el resultado final de tomar la decisión de ser dueño di una casa que es demasiado cara en lugar de iniciar tempranamente m portafolio de inversiones, impacta a un individuo, por lo menos, en la: tres maneras que se detallan a continuación:

1. Pérdida de tiempo, durante el cual otras inversiones podrían haber aumentado su valor.

2. Pérdida de capital adicional, el cual podría haber sido invertido en lugar de gastarse en pagar expensas por los altos costos de mantenimiento relacionados directamente con la casa.

3. Pérdida de educación. Mayormente, la gente cuenta su casa, ahorros y seguros de retiro, como todo lo que tienen en su columna del activo. Como no tienen dinero para invertir, ellos simplemente no invierten. Esto les cuesta en experiencia en inversiones. Muchos jamás llegan a ser lo que en el mundo de los inversionistas se conoce como «inversor sofisticado». Y las mejores inversiones usualmente son vendidas en primer término a «inversores sofisticados», quienes las recircularizan vendiéndolas a la gente que apuesta sobre seguro.

La declaración financiera personal de mi padre instruido, demuestra claramente la vida de alguien inmerso en la carrera de ratas. Sus gastos quedan siempre alineados con sus ingresos, no permitiéndole jamás invertir en activos. Como resultado, sus obligaciones, tales como su hipoteca y deudas de tarjetas de crédito, son más grandes que sus inversiones. El cuadro siguiente vale más que mil palabras:

Declaración financiera de papá instruido Declaración de papá rico.

Por otro lado, la declaración financiera personal de mi padre rico, refleja el resultado de una vida dedicada a las inversiones minimizando las obligaciones:

En la revisión de la declaración financiera de mi padre rico muestra por qué los ricos se vuelven más ricos. La columna del activo genera más que suficiente ingreso como para cubrir los gastos, y el saldo positivo es reinvertida nuevamente en la misma columna. Esta continúa creciendo y, por lo tanto, el ingreso que produce crece con ella. Comienza generarse el resultado: ¡los ricos se vuelven más ricos!

Por qué los ricos se vuelven más ricos.

La clase media se halla a sí misma en un constante estado de lucha financiera. Su ingreso primario es a través de salarios, y a medida que sus salarios aumentan, también se incrementan los impuestos. Sus egresos tienden a aumentar en forma similar a los incrementos de salario; de ahí la frase «carrera de ratas». Ellos consideran su casa como su inversión primaria, en lugar de invertir en adquisiciones que generen ingresos.

Por qué lucha ingresos la clase media

Este patrón de considerar su casa como una inversión, y la filosofía de que un aumento de sueldo significa que usted puede comprar una casa más grande o incrementar sus gastos, es la base de la sociedad actual atrapada por las deudas. Este proceso de incrementar los gastos pone a las familias en grandes deudas y mayor incertidumbre financiera, aunque ellos estén avanzando en sus trabajos y recibiendo aumentos regularmente. Esto es vivir con un alto riesgo causado por una pobre educación financiera.

La pérdida masiva de empleos de la década de los 90 —por reducción de las empresas— ha traído a la luz cuán insolvente es realmente la clase media, financieramente hablando. De pronto, los planes de pensiones de las compañías están siendo reemplazados por los planes 401k. Obviamente, Seguridad Social está en problemas, y no puede ser vista como una fuente de jubilaciones. El pánico está instalado en la clase media. Lo bueno hoy es que muchas de estas personas han reconocido estos principios, y han comenzado a invertir en fondos comunes. Este aumento de las inversiones es principalmente responsable por las enormes corridas que hemos visto en el mercado de valores. Actualmente, se están creando más y más fondos comunes, para responder a la demanda de la clase media.

Los fondos comunes son populares porque representan seguridad. Los inversores promedio de estos fondos, están demasiado ocupado trabajando para pagar impuestos e hipotecas, ahorrar para la universidad de sus hijos, y pagar sus tarjetas de crédito. No tienen tiempo par, estudiar y aprender a invertir, así que confían en la experiencia de los gerentes de fondos comunes. A la vez, como esos fondos comunes incluyen muchos tipos diferentes de inversiones, ellos sienten que si dinero está seguro porque está «diversificado».

Este grupo instruido de clase media se adhiere al dogma de la «diversificación» sostenido por los agentes de fondos comunes y los planificadores financieros. Juegue sobre seguro. Evite riesgos.

La verdadera tragedia es que la carencia de educación financiera temprana, es lo que crea el riesgo enfrentado por la persona de clase media promedio. La razón por la que ellos tienen que jugar sobre seguro es que su posición financiera es, al menos, tenue. Sus hojas de balance no están balanceadas. Están sobrecargados de obligaciones, sin ninguna inversión real que genere ingresos. Típicamente, su única fuente de ingresos es su salario. Su subsistencia depende enteramente de su empleador.

De manera que cuando la genuina «oportunidad de negocios de la vida» aparece, esas mismas personas no pueden aprovecharla. Ellos deben jugar sobre seguro, simplemente porque están trabajando muy arduamente, porque sus gravámenes alcanzaron el máximo, y están sobrecargados de deudas.

Como he dicho al inicio de esta sección, la regla más importante es conocer la diferencia entre un activo (inversión, valor) y un pasivo (obligación, compromiso). Una vez que usted entienda la diferencia, concentre sus esfuerzos en adquirir únicamente activos que generen ingresos. Esa es la mejor forma de iniciarse en el camino para hacerse rico. Manténgase haciendo eso, y su columna del activo crecerá. Enfóquese en mantener bajos los gastos y obligaciones. Esto dejará más dinero disponible para ingresarlo continuamente en la columna de las inversiones. Muy pronto, la base de recursos será tan sólida que usted podrá afrontar inversiones más especulativas. Inversiones que pueden tener un retorno desde el 100 por ciento hasta infinito. Inversiones que por u$s 5.000 retribuyen rápidamente u$s 1 millón, o más. Inversiones que la clase media llama «muy riesgosas». La inversión no es riesgosa. Es la carencia de una simple inteligencia financiera, empezando por especialización en finanzas, la causa de que un individuo esté «en alto riesgo».

Si usted hace lo que hace la masa, obtendrá el siguiente cuadro:

INGRESOS: Trabajar para otros

EGRESOS: Trabajar para el Estado.

INVERSIONES: 0

OBLIGACIONES: Trabajar para los bancos.

Como empleado y a la vez dueño de su hogar, los esfuerzos de su trabajo generalmente son de la siguiente manera:

1. Usted trabaja para alguien. La mayoría de las personas, trabajando por el cheque mensual, están enriqueciendo al dueño o al accionista. Sus esfuerzos y su éxito proveerán la ayuda para el éxito y la jubilación del dueño.

2. Usted trabaja para el Estado. El gobierno retiene para sí parte de su liquidación mensual aún antes de que usted la vea. Trabajando más esforzadamente, usted simplemente incrementa el monto de los impuestos retenidos por el Estado —mucha gente trabaja de enero a mayo sólo para el gobierno.

3. Usted trabaja para los bancos. Después de pagar impuestos, su egreso mayor es usualmente su hipoteca y las deudas de tarjetas de crédito.

El problema de tan sólo trabajar más arduamente, es que cada uno de estos tres niveles, absorbe una porción mayor del incremento de sus esfuerzos. Usted necesita aprender cómo hacer que el incremento de sus esfuerzos beneficie directamente a usted y su familia.

Una vez que usted haya decidido concentrarse y ocuparse de sus propios negocios, ¿cómo hace para definir sus metas? La mayoría de la gente, debe mantener su profesión y depender de su salario para iniciar la adquisición de sus activos.

A medida que sus inversiones crecen, ¿cómo mide el alcance de su éxito? ¿Cuándo puede alguien darse cuenta de que es rico, y que ahora posee riqueza? Así como tengo mi definición de activos y pasivos, también tengo definiciones propias para la riqueza. En realidad, la he tomado de un hombre llamado Buckminster Fuller. Algunos lo califican como charlatán, mientras que otros lo llaman genio viviente. Años atrás, tuvo a todos los arquitectos murmurando porque registró una patente de 1961 de algo llamado domo geodésico. Pero en la solicitud, Fuller también dijo algo sobre la riqueza. Era bien confuso al principio, pero luego de leerlo por algunos instantes, comenzaba a cobrar sentido: «Riqueza es la capacidad de una persona para sobrevivir hasta una determinada cantidad de días… o, dicho de otra manera, si yo cesara hoy de trabajar, ¿cuánto tiempo podría vivir?»

A diferencia del valor neto —es decir, la diferencia entre el debe y el haber, la cual a menudo es saldada por la persona gastando en basura cara, y con opiniones acerca de qué cosas tienen valor— esta definición brinda la posibilidad de desarrollar una medida verdaderamente exacta. Ahora, yo podía medir y saber realmente dónde estaba, en relación a mi objetivo de convertirme en alguien financieramente independiente.

Mientras que el valor neto incluye a menudo aquellas inversiones no generadoras de efectivo del tipo de esos objetos que usted compró y que ahora duermen en su garaje— la riqueza mide cuánto dinero está generando su dinero y, de esta manera, su posibilidad de supervivencia financiera.

La riqueza es la medida del flujo del dinero en efectivo que surge desde la columna del activo, comparada con la columna de los gastos.

Usemos un ejemplo. Digamos que yo tengo un flujo de efectivo de mi columna del activo, por u$s 1.000. Y mis gastos mensuales ascienden a u$s 2.000. ¿Cuál es mi riqueza?

Volvamos a la definición de Buckminster Fuller. Usando esa definición, ¿cuántos días puedo sobrevivir de aquí en más? Tomemos un mes de 30 días. De acuerdo con esa definición, yo tengo suficiente efectivo como para medio mes.

Cuando yo haya logrado u$s 2.000 por mes de flujo de efectivo proveniente de mis inversiones, empiezo a tener riqueza.

Si bien aún no soy rico, tengo riqueza. Ahora tengo un ingrese mensual, generado por mis inversiones, que es mayor que mis gastos del mes. Si quiero aumentar mis gastos, primero debo aumentar el monte de efectivo proveniente de mis inversiones, para mantener ese nivel de riqueza. Noten que éste es el punto en el que dejo de depender de un salario. Me he enfocado, y he logrado construir con éxito una columna de recursos, que me ha convertido en independiente, financieramente hablando. Si dejo hoy mi trabajo, sería capaz de cubrir mis gastos mensuales con el flujo de efectivo generado por mis inversiones.

Mi próxima meta sería reinvertir el sobrante de efectivo en esa misma columna. Cuanto más dinero ingresa a la columna de inversiones, más crece. Más crecen mis inversiones, mayor es el flujo de efectivo. Y mientras yo mantenga mis egresos por debajo del monto del flujo de dinero proveniente de mis inversiones, me vuelvo más rico, con más y mayores ingresos provenientes de fuentes ajenas a mi labor física.

A medida que este proceso de reinversión continúa, me mantengo en el camino de hacerme rico. La definición actual de rico está en la mirada del observador. Nunca se puede ser demasiado rico.

Solamente recuerden esta simple observación:

Los ricos adquieren activos.

Los pobres sólo tienen egresos.

La clase media adquiere obligaciones, creyendo que son inversiones.

Entonces, ¿cómo hago para empezar a ocuparme de mis propios negocios? ¿Cuál es la respuesta? Escuchen al fundador de McDonald’s.